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Isaías 14:32 - Biblia Nueva Traducción Viviente

32 ¿Qué les diremos a los mensajeros de los filisteos? Diles: «El Señor edificó a Jerusalén; sus murallas brindarán refugio a su pueblo oprimido».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

32 ¿Qué responderán, entonces, a los embajadores de esa nación? 'Que Yavé ha fundado a Sión y en ella se refugiarán los pobres de su pueblo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que YHVH ha cimentado a Sión, Y que en ella se refugian los afligidos de su pueblo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

32 ¿Qué se responderá a los mensajeros de esta gente?: que Yahveh ha fundado Sión, y en ella confían los pobres de su pueblo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de la nación? Que Jehová fundó a Sión, y que en ella se refugiarán los afligidos de su pueblo.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

32 A los mensajeros de ese país se les dirá: “Dios construyó Jerusalén, y allí se refugiarán los más pobres de su pueblo”».

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Isaías 14:32
30 Referencias Cruzadas  

envió a su hijo Joram para felicitar al rey David por su exitosa campaña. Hadad-ezer y Toi habían sido enemigos y con frecuencia estaban en guerra. Joram le obsequió a David muchos regalos de plata, de oro y de bronce.


Pues el Señor reconstruirá Jerusalén; él aparecerá en su gloria.


Los hijos de tu pueblo vivirán seguros; los hijos de sus hijos prosperarán en tu presencia».


Los reyes de la tierra unieron sus fuerzas y avanzaron contra la ciudad.


En el monte santo está la ciudad fundada por el Señor.


Con respecto a Jerusalén se dirá: «Allí todos disfrutan de los derechos de ciudadanía». Y el Altísimo en persona bendecirá a esa ciudad.


El nombre del Señor es una fortaleza firme; los justos corren a él y quedan a salvo.


Hará justicia a los pobres y tomará decisiones imparciales con los que son explotados. La tierra temblará con la fuerza de su palabra, y bastará un soplo de su boca para destruir a los malvados.


¡Que todos los habitantes de Jerusalén griten sus alabanzas con alegría! Pues grande es el Santo de Israel, que vive en medio de ustedes».


Oh Señor, tú eres una torre de refugio para los pobres, una torre de refugio para los necesitados en su angustia. Eres refugio de la tempestad y amparo del calor. Pues los actos opresivos de la gente despiadada son como una tormenta que azota los muros,


Por lo tanto, esto dice el Señor Soberano: «¡Miren! Pongo una piedra de cimiento en Jerusalén, una piedra sólida y probada. Es una preciosa piedra principal sobre la cual se puede construir con seguridad. El que crea jamás será sacudido.


Los humildes se llenarán de una alegría nueva de parte del Señor; los pobres se alegrarán en el Santo de Israel.


Pues desde Jerusalén se extenderá un remanente de mi pueblo, un grupo de sobrevivientes, desde el monte Sion. ¡El ferviente compromiso del Señor de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!


Poco después, el rey Senaquerib recibió la noticia de que el rey Tirhaca de Etiopía iba al frente de un ejército para luchar contra él. Antes de salir al encuentro de sus agresores, envió mensajeros de regreso a Ezequías, en Jerusalén, con el siguiente mensaje:


Poco tiempo después, Merodac-baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, le envió saludos a Ezequías junto con un regalo. Se enteró de que Ezequías había estado muy enfermo y que se había recuperado.


Será un refugio del calor del día y un albergue contra las tormentas y la lluvia.


Cuando diga de Ciro: “Él es mi pastor”, sin falta él hará lo que yo digo. Él ordenará: “Reconstruyan Jerusalén”; y dirá: “Restauren el templo”».


»¡Oh ciudad azotada por las tormentas, atribulada y desolada! Te reconstruiré con joyas preciosas y haré tus cimientos de lapislázuli.


Veamos si sus ídolos pueden salvarlos cuando clamen a ellos por ayuda. ¡Vaya, un soplo de viento puede derrumbarlos! ¡Basta con que uno respire sobre ellos para que caigan de cabeza! Pero el que confíe en mí heredará la tierra y poseerá mi monte santo».


»El perímetro total de la ciudad tendrá una extensión de nueve kilómetros con seiscientos metros y desde ese día, el nombre de la ciudad será: “El Señor está allí”».


Quedarán solo los sencillos y los humildes porque son ellos quienes confían en el nombre del Señor.


Así terminó mi pacto con ellas. El sufrido rebaño me miraba y sabían que el Señor hablaba por medio de mis acciones.


Así que cuidé el rebaño destinado al matadero, el rebaño que fue oprimido. Entonces tomé dos varas de pastor y a una nombré Favor y a la otra Unión.


Ahora te digo que tú eres Pedro (que significa “roca”), y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no la conquistará.


Abraham esperaba con confianza una ciudad de cimientos eternos, una ciudad diseñada y construida por Dios.


En cambio, ustedes han llegado al monte Sion, a la ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, y a incontables miles de ángeles que se han reunido llenos de gozo.


Escúchenme, amados hermanos. ¿No eligió Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe? ¿No son ellos los que heredarán el reino que Dios prometió a quienes lo aman?


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