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Isaías 13:7 - Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Todos los brazos están paralizados de temor; cada corazón se derrite

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 Por eso, todos los brazos caen sin fuerza... A todos los hombres se les para el corazón.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Todos los brazos desmayarán, Todo corazón humano desfallecerá,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Por eso, todas las manos desfallecerán, desmayará todo corazón humano.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

7 Todos ustedes se quedarán sin fuerzas, perderán el valor,

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Isaías 13:7
15 Referencias Cruzadas  

Que desaparezcan como agua en tierra sedienta; que sean inútiles las armas en sus manos.


Los líderes de Edom están aterrados; los nobles de Moab tiemblan. Todos los que viven en Canaán se desvanecen;


Este es el mensaje que recibí acerca de Egipto: ¡Miren! El Señor avanza contra Egipto, montado sobre una nube veloz. Los ídolos de Egipto tiemblan; el corazón de los egipcios se paraliza de miedo.


Por eso sus habitantes tienen tan poco poder y están tan asustados y confundidos. Son tan débiles como la hierba, tan fáciles de pisotear como tiernos brotes verdes. Son como hierba que sale en el techo de una casa, que se quema antes de poder crecer alta y lozana.


Pues tus hijos se han desmayado y yacen en las calles, tan indefensos como antílopes atrapados en una red. El Señor ha derramado su furia; Dios los ha reprendido.


El rey de Babilonia ha oído informes acerca del enemigo y tiembla de miedo. Se apoderaron de él punzadas de angustia como a una mujer en trabajo de parto.


Sus guerreros más poderosos ya no luchan más. Permanecen en sus cuarteles, sin valentía; se volvieron como mujeres. Los invasores quemaron las casas y derribaron las puertas de la ciudad.


»”Hijo de hombre, grita y laméntate; golpéate los muslos con angustia, porque esa espada masacrará a mi pueblo y a sus líderes: ¡todos morirán!


Cuando te pregunten por qué gimes, diles: “Gimo por la aterradora noticia que oí. Cuando se haga realidad, el corazón más valiente se derretirá de miedo; toda fuerza se desvanecerá. Todo espíritu decaerá; las rodillas fuertes se debilitarán como el agua. Y el Señor Soberano dice: ‘¡Está por llegar! ¡Ya está en camino!’”».


Sus manos colgarán sin fuerza; las rodillas les quedarán débiles como el agua.


¿Quién podrá quedar en pie ante su ira feroz? ¿Quién podrá sobrevivir ante su furia abrasadora? Su furor arde como el fuego, y ante él las montañas se desmenuzan.


Pronto la ciudad es saqueada; queda vacía y en ruinas. Los corazones se derriten y tiemblan las rodillas. La gente queda horrorizada, con la cara pálida, temblando de miedo.


¿Dónde está ahora la magnífica Nínive, esa guarida repleta de cachorros de león? Era un lugar donde la gente —como leones con sus cachorros— caminaba libremente y sin temor.


¡No es extraño que nuestro corazón esté lleno de temor! A nadie le queda valor para pelear después de oír semejantes cosas. Pues el Señor su Dios es el Dios supremo arriba, en los cielos, y abajo, en la tierra.


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