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Hechos 4:23 - Biblia Nueva Traducción Viviente

23 Tan pronto como quedaron libres, Pedro y Juan volvieron adonde estaban los demás creyentes y les contaron lo que los sacerdotes principales y los ancianos les habían dicho.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

23 Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

23 Apenas quedaron libres, Pedro y Juan fueron a los suyos y les contaron todo lo que les habían dicho los jefes de los sacerdotes y los ancianos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

23 Y puestos en libertad,° fueron a los suyos, y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

23 Puestos en libertad, vinieron a los suyos y les contaron cuanto los jefes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

23 Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los príncipes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

23 En cuanto Pedro y Juan fueron puestos en libertad, se reunieron con los otros apóstoles y les contaron lo que habían dicho los de la Junta Suprema.

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Hechos 4:23
12 Referencias Cruzadas  

Soy amigo de todo el que te teme, de todo el que obedece tus mandamientos.


¡Los justos de la tierra son mis verdaderos héroes! ¡Ellos son mi deleite!


Se me destroza el corazón al recordar cómo solían ser las cosas: yo caminaba entre la multitud de adoradores, encabezaba una gran procesión hacia la casa de Dios, cantando de alegría y dando gracias en medio del sonido de una gran celebración.


Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades.


Entonces los que temían al Señor hablaron entre sí y el Señor escuchó lo que dijeron. En la presencia de él, escribieron un rollo de memorias para registrar los nombres de los que temían al Señor y siempre pensaban en el honor de su nombre.


Una vez que salieron de la cárcel, Pablo y Silas regresaron a la casa de Lidia. Allí se reunieron con los creyentes y los animaron una vez más. Después se fueron de la ciudad.


por esa señal milagrosa, la sanidad de un hombre que había estado lisiado por más de cuarenta años.


Cuando los creyentes oyeron las noticias, todos juntos alzaron sus voces en oración a Dios: «Oh Señor Soberano, Creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos,


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