Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Hechos 15:9 - Biblia Nueva Traducción Viviente

9 Él no hizo ninguna distinción entre nosotros y ellos, pues les limpió el corazón por medio de la fe.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

9 No ha hecho ninguna distinción entre nosotros y ellos, sino que purificó sus corazones por medio de la fe.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

9 y nada° discriminó entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 y no hizo diferencia alguna entre nosotros y ellos a la hora de purificar sus corazones por la fe.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

9 Dios no ha hecho ninguna diferencia entre ellos y nosotros, pues también a ellos les perdonó sus pecados cuando creyeron en Jesús.

Ver Capítulo Copiar




Hechos 15:9
24 Referencias Cruzadas  

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí.


Repártanse la tierra como asignación para ustedes y para los extranjeros que se hayan unido a ustedes y estén criando a su familia en medio de ustedes. Ellos serán como israelitas de nacimiento y recibirán una asignación entre las tribus.


Pero la voz habló de nuevo: —No llames a algo impuro si Dios lo ha hecho limpio.


Pedro les dijo: —Ustedes saben que va en contra de nuestras leyes que un hombre judío se relacione con gentiles o que entre en su casa; pero Dios me ha mostrado que ya no debo pensar que alguien es impuro o inmundo.


Entonces Pedro respondió: —Veo con claridad que Dios no muestra favoritismo.


El Espíritu Santo me dijo que los acompañara y que no me preocupara que fueran gentiles. Estos seis hermanos aquí presentes me acompañaron, y pronto entramos en la casa del hombre que había mandado a buscarnos.


Lo mismo sucedió en Iconio. Pablo y Bernabé fueron a la sinagoga judía y predicaron con tanto poder que un gran número de judíos y griegos se hicieron creyentes.


Una vez que llegaron a Antioquía, reunieron a la iglesia y le informaron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo él también había abierto la puerta de la fe a los gentiles.


Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.


Ahora bien, ¿llegamos a la conclusión de que los judíos somos mejores que los demás? ¡Para nada! Tal como acabamos de demostrar, todos —sean judíos o gentiles— están bajo el poder del pecado.


Y nosotros estamos entre los que él eligió, ya sea del grupo de los judíos o de los gentiles.


Va dirigida a la iglesia de Dios en Corinto, a ustedes que han sido llamados por Dios para ser su pueblo santo. Él los hizo santos por medio de Cristo Jesús, tal como lo hizo con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros.


Por ejemplo, un hombre que se circuncidó antes de llegar a ser creyente no debería tratar de revertir su condición. Y el hombre que no estaba circuncidado cuando llegó a ser creyente no debería circuncidarse ahora.


Ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.


Pues, una vez que depositamos nuestra fe en Cristo Jesús, de nada sirve estar o no circuncidado. Lo importante es la fe que se expresa por medio del amor.


Y el plan de Dios consiste en lo siguiente: tanto los judíos como los gentiles que creen la Buena Noticia gozan por igual de las riquezas heredadas por los hijos de Dios. Ambos pueblos forman parte del mismo cuerpo y ambos disfrutan de la promesa de las bendiciones porque pertenecen a Cristo Jesús.


En esta vida nueva no importa si uno es judío o gentil, si está o no circuncidado, si es inculto, incivilizado, esclavo o libre. Cristo es lo único que importa, y él vive en todos nosotros.


Al obedecer la verdad, ustedes quedaron limpios de sus pecados, por eso ahora tienen que amarse unos a otros como hermanos, con amor sincero. Ámense profundamente de todo corazón.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos