Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Génesis 39:11 - Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Cierto día, sin embargo, José entró a hacer su trabajo y no había nadie más allí.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Cierto día, José entró en la casa para cumplir su oficio, y ninguno del personal de la casa estaba en ella.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

11 Pero aconteció cierto día, que cuando él entraba en la casa para hacer su oficio, y no habiendo allí nadie de los de la casa,

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Un día entró él en la casa para hacer su trabajo, sin que estuviera presente ninguna otra persona.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Y sucedió que un día José entró en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 Un día, José entró en la casa para hacer su trabajo. Entonces ella, aprovechando que no había nadie en la casa,

Ver Capítulo Copiar




Génesis 39:11
8 Referencias Cruzadas  

Día tras día, ella seguía presionando a José, pero él se negaba a acostarse con ella y la evitaba tanto como podía.


Ella llegó, lo agarró del manto y le ordenó: «¡Vamos, acuéstate conmigo!». José se zafó de un tirón, pero dejó su manto en manos de ella al salir corriendo de la casa.


El adúltero espera el anochecer porque piensa: “Nadie me verá”; esconde su cara para que nadie lo reconozca.


«¡El agua robada es refrescante; lo que se come a escondidas es más sabroso!».


¿Puede alguien esconderse de mí en algún lugar secreto? ¿Acaso no estoy en todas partes en los cielos y en la tierra?», dice el Señor.


»En ese día, yo los pondré a juicio. Estoy ansioso por dar testimonio contra todos los hechiceros, los adúlteros y los mentirosos. Declararé en contra de los que estafan a sus empleados con sus sueldos, de los que oprimen a viudas y huérfanos o privan de justicia a los extranjeros que viven entre ustedes, porque gente que hace estas cosas no me teme», dice el Señor de los Ejércitos Celestiales.


Es vergonzoso siquiera hablar de las cosas que la gente malvada hace en secreto.


Que no haya ninguna inmoralidad sexual, impureza ni avaricia entre ustedes. Tales pecados no tienen lugar en el pueblo de Dios.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos