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Filipenses 4:20 - Biblia Nueva Traducción Viviente

20 ¡Toda la gloria sea a Dios nuestro Padre por siempre y para siempre! Amén.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

20 Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

20 Gloria a Dios, nuestro Padre, por los siglos de los siglos. Amén.

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La Biblia Textual 3a Edicion

20 Y al Dios y Padre nuestro sea la gloria, por los siglos de los siglos, amén.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

20 A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

20 Y al Dios y Padre nuestro sea gloria por siempre jamás. Amén.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

20 ¡Que todos alaben a Dios nuestro Padre por siempre jamás! Amén.

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Filipenses 4:20
19 Referencias Cruzadas  

No a nosotros, oh Señor, no a nosotros, sino a tu nombre le corresponde toda la gloria, por tu amor inagotable y tu fidelidad.


¡Alaben su glorioso nombre por siempre! Que toda la tierra se llene de su gloria. ¡Amén y amén!


Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».


Ora de la siguiente manera: Padre nuestro que estás en el cielo, que sea siempre santo tu nombre.


Pues todas las cosas provienen de él y existen por su poder y son para su gloria. ¡A él sea toda la gloria por siempre! Amén.


Toda la gloria sea para el único sabio Dios eternamente por medio de Jesucristo. Amén.


¡Gloria a él en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones desde hoy y para siempre! Amén.


Que estén siempre llenos del fruto de la salvación —es decir, el carácter justo que Jesucristo produce en su vida— porque esto traerá mucha gloria y alabanza a Dios.


Que la gracia del Señor Jesucristo sea con el espíritu de cada uno de ustedes.


¡Que todo el honor y toda la gloria sean para Dios por siempre y para siempre! Él es el Rey eterno, el invisible que nunca muere; solamente él es Dios. Amén.


Que toda la gloria sea para él, quien es el único Dios, nuestro Salvador por medio de Jesucristo nuestro Señor. ¡Toda la gloria, la majestad, el poder y la autoridad le pertenecen a él desde antes de todos los tiempos, en el presente y por toda la eternidad! Amén.


Él ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para Dios, su Padre. ¡A él sea toda la gloria y el poder por siempre y para siempre! Amén.


En ese mismo momento, hubo un gran terremoto que destruyó la décima parte de la ciudad. Murieron siete mil personas en el terremoto, y todos los demás quedaron aterrorizados y le dieron la gloria al Dios del cielo.


«Teman a Dios —gritaba—. Denle gloria a él, porque ha llegado el tiempo en que ocupe su lugar como juez. Adoren al que hizo los cielos, la tierra, el mar y todos los manantiales de agua».


Ellos cantaban en un potente coro: «Digno es el Cordero que fue sacrificado, de recibir el poder y las riquezas y la sabiduría y la fuerza y el honor y la gloria y la bendición».


cantando: «¡Amén! ¡La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza pertenecen a nuestro Dios por siempre y para siempre! Amén».


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