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Ezequiel 7:27 - Biblia Nueva Traducción Viviente

27 El rey y el príncipe quedarán indefensos, sollozando de desesperación, y las manos de la gente temblarán de miedo. Los haré pasar por la misma maldad que ellos causaron a otros, y recibirán el castigo que tanto merecen. ¡Entonces sabrán que yo soy el Señor!».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

27 El rey se enlutará, y el príncipe se vestirá de tristeza, y las manos del pueblo de la tierra temblarán; según su camino haré con ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que yo soy Jehová.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

27 El rey estará de duelo, colmado de espanto, a los nobles les temblarán las manos; los trataré de acuerdo a su comportamiento, tendrán la sentencia que se merecen y sabrán que yo soy Yavé.

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La Biblia Textual 3a Edicion

27 El rey se vestirá de desolación° y los príncipes de espanto, y temblarán las manos del pueblo de la tierra.° Los trataré conforme a sus caminos, los juzgaré conforme a su justicia, y sabrán que Yo soy YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

27 El rey hará duelo, el príncipe se vestirá de espanto, temblarán las manos del pueblo del país. Según su conducta los trataré, y según sus juicios los juzgaré; y sabrán que yo soy Yahveh.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

27 El rey se enlutará, y el príncipe se vestirá de asolamiento, y las manos del pueblo de la tierra temblarán; según su camino haré con ellos, y según sus juicios los juzgaré; y sabrán que yo soy Jehová.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

27 El rey estará de luto, el gobernante estará deprimido, y todo el pueblo estará aterrado. Los trataré tal y como ellos trataron a los demás; los juzgaré tal y como ellos juzgaron a otros. Entonces reconocerán que yo soy el Dios de Israel”».

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Ezequiel 7:27
22 Referencias Cruzadas  

Entonces el hombre de Dios fue a ver al rey de Israel y le dijo: «Esto dice el Señor: “Los arameos han dicho: ‘El Señor es un dios de las montañas y no de las llanuras’. Así que derrotaré a este gran ejército por ti. Entonces sabrás que yo soy el Señor”».


Los que te odian se vestirán de vergüenza, y el hogar de los malvados será destruido».


Maldecir le resulta tan natural como la ropa que usa, o el agua que bebe o los alimentos deliciosos que come.


Ahora, que sus maldiciones se vuelvan en su contra y se le peguen como la ropa; que le aprieten como un cinturón».


Que mis acusadores se vistan de vergüenza; que la humillación los cubra como un manto.


Que sean humillados y avergonzados los que se alegran de mis dificultades; que sean cubiertos de vergüenza y de deshonra los que triunfan sobre mí.


Al Señor lo conocen por su justicia; los malvados son presos de sus propias acciones. Interludio de silencio


En cambio, los malvados están condenados, porque recibirán exactamente lo que se merecen.


Cuando se reúnan con ellos y vean cómo se comportan, entenderán que lo que hice a Israel no fue sin motivo. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!».


»Por lo tanto, pueblo de Israel, juzgaré a cada uno de ustedes, según sus acciones, dice el Señor Soberano. Arrepiéntete y apártate de tus pecados. ¡No permitas que tus pecados te destruyan!


»Príncipe de Israel, corrupto y perverso, ¡ha llegado el día de tu juicio final!


Los gobernantes de las ciudades portuarias dejarán sus tronos y se quitarán las vestiduras reales y su hermosa ropa. Se sentarán en el suelo, temblando de terror a causa de tu destrucción.


No queda esperanza, porque desataré mi enojo contra ti. Te llamaré a rendir cuentas de todos tus pecados detestables.


Después, el 17 de septiembre, durante el sexto año de cautividad del rey Joaquín, mientras los líderes de Judá estaban en mi casa, el Señor Soberano puso su mano sobre mí.


«Entonces ustedes sabrán que yo, el Señor su Dios, habito en Sion, mi monte santo. Jerusalén será santa para siempre, y los ejércitos extranjeros nunca más volverán a conquistarla.


Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás. El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes.


No habrá compasión para quienes no hayan tenido compasión de otros, pero si ustedes han sido compasivos, Dios será misericordioso con ustedes cuando los juzgue.


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