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Ezequiel 20:17 - Biblia Nueva Traducción Viviente

17 Sin embargo, les tuve compasión y en el desierto me contuve y no los destruí.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté, ni los exterminé en el desierto;

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Pero tuve para con ellos una mirada compasiva, no los destruí ni los exterminé en el desierto.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Con todo, mi ojo los perdonó, pues no los aniquilé ni acabé con ellos en el desierto.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Pero mis ojos se compadecieron de ellos, de modo que no los destruí ni acabé con ellos en el desierto.'

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Con todo, los perdonó mi ojo, no matándolos, ni los consumí en el desierto;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

17 »A pesar de todo, yo les tuve compasión y no los destruí en el desierto;

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Ezequiel 20:17
11 Referencias Cruzadas  

»En tu gran misericordia no los abandonaste para que murieran en el desierto. La columna de nube todavía los guiaba de día, y la columna de fuego les mostraba el camino durante la noche.


Esto dice el Señor: «La tierra entera será arrasada, pero no la destruiré por completo.


»Sin embargo, aun en esos días, no te eliminaré por completo —dice el Señor—.


Mientras yo aún profetizaba, murió de repente Pelatías, hijo de Benaía. Entonces caí rostro en tierra y clamé: «Oh Señor Soberano, ¿vas a matar a todos en Israel?».


No obstante, quité mi juicio contra ellos a fin de proteger el honor de mi nombre ante las naciones que habían visto mi poder cuando los saqué de Egipto;


«Hijo de hombre, esto dice el Señor Soberano a Israel: »¡Ya llegó el fin! Dondequiera que mires —al oriente, al occidente, al norte o al sur— tu tierra está acabada.


Por lo tanto, responderé con furia. No les tendré compasión ni les perdonaré la vida y por más que clamen por misericordia, no los escucharé».


Por eso no les perdonaré la vida ni les tendré compasión. Les daré todo su merecido por lo que han hecho.


Este mismo día puede ver con sus propios ojos que no es verdad. Pues el Señor lo puso a mi merced allí en la cueva, y algunos de mis hombres me dijeron que lo matara, pero yo le perdoné la vida. Pues dije: “Nunca le haré daño al rey; él es el ungido del Señor”.


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