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Eclesiastés 3:3 - Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Un tiempo para matar y un tiempo para sanar. Un tiempo para derribar y un tiempo para construir.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 tiempo para matar y tiempo para curar; tiempo para demoler y tiempo para edificar;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Tiempo de matar y tiempo de curar, Tiempo de destruir y tiempo de edificar,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Hay tiempo de matar y tiempo de sanar. Hay tiempo de destruir y tiempo de edificar.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 hoy herimos, mañana curamos; hoy destruimos, mañana edificamos;

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Eclesiastés 3:3
21 Referencias Cruzadas  

Si alguien quita una vida humana, la vida de esa persona también será quitada por manos humanas. Pues Dios hizo a los seres humanos a su propia imagen.


Sin embargo, yo sí cumplo las predicciones de mis profetas. Por medio de ellos le digo a Jerusalén: “Este lugar volverá a ser habitado”, y a las ciudades de Judá: “Ustedes serán reconstruidas; yo restauraré todas sus ruinas”.


Endurece el corazón de este pueblo; tápales los oídos y ciérrales los ojos. De esa forma, no verán con sus ojos, ni oirán con sus oídos, ni comprenderán con su corazón para que no se vuelvan a mí en busca de sanidad.


Hoy te doy autoridad para que hagas frente a naciones y reinos. A algunos deberás desarraigar, derribar, destruir y derrocar; a otros deberás edificar y plantar».


En el pasado con determinación desarraigué y derribé a esta nación. La derroqué, la destruí y sobre ella traje el desastre; pero en el futuro con la misma determinación la plantaré y la edificaré. ¡Yo, el Señor, he hablado!


»Sin embargo, llegará el día en que sanaré las heridas de Jerusalén y le daré prosperidad y verdadera paz.


»Baruc, esto dice el Señor: “Destruiré esta nación que construí; arrancaré lo que planté.


Derribaré su muro hasta los cimientos y cuando caiga los aplastará a ustedes. Entonces sabrán que yo soy el Señor.


«Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: el pueblo alega: “Todavía no ha llegado el momento para reconstruir la casa del Señor”».


«¿Por qué viven ustedes en casas lujosas mientras mi casa permanece en ruinas?».


Al escucharlo, el ángel del Señor elevó la siguiente oración: «Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, durante los últimos setenta años has estado enojado con Jerusalén y con las ciudades de Judá. ¿Cuánto tiempo más pasará para que vuelvas a mostrarles compasión?».


¡Miren ahora, yo mismo soy Dios! ¡No hay otro dios aparte de mí! Yo soy el que mata y el que da vida; soy el que hiere y el que sana. ¡Nadie puede ser librado de mi mano poderosa!


Si alguien peca contra otra persona, Dios puede mediar por el culpable. Pero si alguien peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder?». Sin embargo, los hijos de Elí no hicieron caso a su padre, porque el Señor ya había decidido quitarles la vida.


El Señor da tanto la muerte como la vida; a unos baja a la tumba y a otros levanta.


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