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Deuteronomio 33:11 - Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Oh Señor, bendice el servicio de los levitas y acepta todo el trabajo de sus manos. Hiere a sus enemigos donde más les duela y derriba a sus adversarios para que no vuelvan a levantarse».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Bendice, oh Jehová, lo que hicieren, Y recibe con agrado la obra de sus manos; Hiere los lomos de sus enemigos, Y de los que lo aborrecieren, para que nunca se levanten.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Bendice, ¡oh, Yavé!, su valentía y acepta su servicio. Hiere en el dorso a los que contra él se alcen y que sus enemigos no se levanten jamás.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 ¡Bendice, oh YHVH, su vigor, Y acepta la obra de sus manos, Aplasta los lomos de los que se alzan contra él, Y no se levanten quienes lo aborrecen!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Bendice, Yahveh, sus riquezas y acepta la obra de sus manos; hiere las espaldas de sus adversarios y de los que le odian. ¡Que jamás vuelvan a ponerse en pie!'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Bendice, Jehová, lo que hicieren, y acepta la obra de sus manos; hiere los lomos de sus enemigos, y de los que lo aborrecieren; para que nunca se levanten.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 »Pido a Dios que los bendiga y que acepte con agrado lo que ustedes hacen por él; también le pido que destruya a todos sus enemigos, para que nunca más se levanten contra ustedes».

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Deuteronomio 33:11
18 Referencias Cruzadas  

Le daré todo a usted, su majestad, y que el Señor su Dios acepte su sacrificio.


Que se acuerde de todas tus ofrendas y mire con agrado tus ofrendas quemadas. Interludio


Los que condenan a los inocentes con sus falsos testimonios desaparecerán. Un destino parecido les espera a los que usan el engaño para pervertir la justicia y mienten para destruir a los inocentes.


Luego dije: —¡Qué aflicción tengo, madre mía! ¡Oh, si hubiera muerto al nacer! En todas partes me odian. No soy un acreedor que pretende cobrar ni un deudor que se niega a pagar; aun así todos me maldicen.


Haz que se avergüencen y se desalienten todos los que me persiguen, pero no dejes que sea yo el avergonzado y el desalentado. Haz que caiga sobre ellos un día de terror. ¡Sí, haz que caiga sobre ellos doble destrucción!


A partir del octavo día, los sacerdotes sacrificarán a diario sobre el altar las ofrendas quemadas y las ofrendas de paz del pueblo. Entonces los aceptaré a ustedes. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!».


¡Cómo odian ustedes a los jueces honestos! ¡Cómo desprecian a los que dicen la verdad!


Entonces dijo a sus discípulos: «El que acepta el mensaje de ustedes me acepta también a mí. El que los rechaza a ustedes a mí me rechaza. Y el que me rechaza a mí rechaza a Dios, quien me envió».


Ellos enseñan tus ordenanzas a Jacob y dan tus instrucciones a Israel. Ofrecen incienso delante de ti y presentan ofrendas quemadas enteras sobre el altar.


Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Benjamín: «Los de Benjamín son amados por el Señor y viven seguros a su lado. Él los rodea continuamente y los protege de todo daño».


Por lo tanto, todo el que se niega a vivir de acuerdo con estas reglas no desobedece enseñanzas humanas sino que rechaza a Dios, quien les da el Espíritu Santo.


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