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2 Reyes 10:8 - Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Un mensajero fue a ver a Jehú y le dijo: —Han traído las cabezas de los hijos del rey. Entonces Jehú ordenó: —Apílenlas en dos montones a la entrada de la puerta de la ciudad y déjenlas allí hasta la mañana.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Y vino un mensajero que le dio las nuevas, diciendo: Han traído las cabezas de los hijos del rey. Y él le dijo: Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8-9 Llegó un mensajero a avisarle a Jehú: '¡Acaban de traer las cabezas de los hijos del rey!' Jehú respondió: 'Hagan con ellas dos montones a la entrada de la puerta de la ciudad hasta mañana'. A la mañana siguiente Jehú salió y se presentó ante el pueblo, diciéndole: 'Ustedes no han cometido delito alguno, mientras que yo conspiré contra mi señor y le di muerte... Pero, ¿quién dio muerte a todos éstos?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Y llegó un mensajero que le informó, diciendo: ¡Han traído las cabezas de los hijos del rey! Y él respondió: Que hagan con ellas dos montones en la puerta de la ciudad, hasta la mañana.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Llegó el mensajero y le avisó a Jehú: 'Han traído las cabezas de los hijos del rey'. Él respondió: 'Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Y vino un mensajero que le dio las nuevas, diciendo: Han traído las cabezas de los hijos del rey. Y él le dijo: Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 Un mensajero fue a avisarle a Jehú que habían traído las cabezas de los hijos de Ahab. Entonces Jehú ordenó: —Pónganlas en dos montones a la entrada de la ciudad, y déjenlas allí hasta mañana.

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2 Reyes 10:8
6 Referencias Cruzadas  

Después los líderes de la ciudad mandaron a decirle a Jezabel: «Nabot fue apedreado hasta morir».


Cuando llegó la carta, los líderes mataron a los setenta hijos del rey; pusieron las cabezas en canastos y se las entregaron a Jehú, quien estaba en Jezreel.


Al día siguiente, Jehú salió y habló a la multitud que se había juntado: «Ustedes no tienen la culpa —les dijo—. Yo soy el que conspiró contra mi amo y lo mató; pero ¿quién mató a todos estos?


trajo su cabeza en una bandeja y se la dio a la muchacha, quien se la llevó a su madre.


el cuerpo no debe quedar allí colgado toda la noche. Habrá que enterrarlo ese mismo día, porque todo el que es colgado es maldito a los ojos de Dios. De esa manera, evitarás que se contamine la tierra que el Señor tu Dios te da como preciada posesión.


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