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2 Crónicas 34:19 - Biblia Nueva Traducción Viviente

19 Cuando el rey oyó lo que estaba escrito en la ley, rasgó su ropa en señal de desesperación.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos;

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 Cuando el rey escuchó las palabras de la Ley, rasgó sus vestidos

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Y aconteció que cuando el rey escuchó las palabras de la Ley, rasgó sus vestidos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Cuando el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestiduras

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Y luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestiduras;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

19 Y cuando el rey escuchó lo que decía el libro de la Ley, rompió su ropa en señal de tristeza.

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2 Crónicas 34:19
14 Referencias Cruzadas  

Cuando el rey Ezequías oyó el informe, rasgó su ropa, se vistió de tela áspera y entró al templo del Señor.


Cuando el rey oyó lo que estaba escrito en el libro de la ley, rasgó su ropa en señal de desesperación.


‘Estabas apenado y te humillaste ante el Señor al oír lo que yo pronuncié contra esta ciudad y sus habitantes, que esta tierra sería maldita y quedaría desolada. Rasgaste tu ropa en señal de desesperación y lloraste delante de mí, arrepentido. Ciertamente te escuché, dice el Señor.


Safán también dijo al rey: «El sacerdote Hilcías me entregó un rollo». Así que Safán se lo leyó al rey.


Luego dio las siguientes órdenes a Hilcías; a Ahicam, hijo de Safán; a Acbor, hijo de Micaías; a Safán, secretario de la corte y a Asaías, consejero personal del rey:


Luego Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que interpretaban para el pueblo dijeron: «¡No se lamenten ni lloren en un día como este! Pues hoy es un día sagrado delante del Señor su Dios». Pues todo el pueblo había estado llorando mientras escuchaba las palabras de la ley.


No se desgarren la ropa en su dolor sino desgarren sus corazones». Regresen al Señor su Dios, porque él es misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable. Está deseoso de desistir y no de castigar.


Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.


Pues, cuando intenté obedecer la ley, la ley misma me condenó. Así que morí a la ley —es decir, dejé de intentar cumplir todas sus exigencias— a fin de vivir para Dios.


Entonces Josué y los ancianos de Israel rasgaron sus ropas en señal de aflicción, se echaron polvo sobre la cabeza y se inclinaron rostro en tierra ante el arca del Señor hasta que cayó la tarde.


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