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2 Corintios 9:6 - Biblia Nueva Traducción Viviente

6 Recuerden lo siguiente: un agricultor que siembra solo unas cuantas semillas obtendrá una cosecha pequeña. Pero el que siembra abundantemente obtendrá una cosecha abundante.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Miren: el que siembra con mezquindad, con mezquindad cosechará, y el que siembra sin calcular, cosechará también fuera de todo cálculo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 Pero esto digo:° El que siembra escasamente, cosechará también escasamente; y el que siembra abundantemente,° cosechará también abundantemente.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 Tened esto presente: a siembra mezquina, cosecha mezquina; a siembra abundante, cosecha abundante.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

6 Acuérdense de esto: «El que da poco, recibe poco; el que da mucho, recibe mucho.»

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2 Corintios 9:6
20 Referencias Cruzadas  

Los malvados se enriquecen temporalmente, pero la recompensa de los justos permanecerá.


Si ayudas al pobre, le prestas al Señor, ¡y él te lo pagará!


Benditos son los generosos, porque alimentan a los pobres.


Envía tu grano por los mares, y a su tiempo recibirás ganancias.


Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas.


Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio».


Algunos de ustedes dicen: «Yo soy seguidor de Pablo». Otros dicen: «Yo sigo a Apolos» o «Yo sigo a Pedro», o «Yo sigo únicamente a Cristo».


Lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron.


Déjenme decirles lo siguiente, amados hermanos: el tiempo que queda es muy breve. Así que, de ahora en adelante, los que estén casados no deberían concentrarse únicamente en su matrimonio.


Pues es Dios quien provee la semilla al agricultor y luego el pan para comer. De la misma manera, él proveerá y aumentará los recursos de ustedes y luego producirá una gran cosecha de generosidad en ustedes.


Así que pensé que debería enviarles a estos hermanos primero, a fin de estar seguro de que tienen lista la ofrenda que prometieron; pero quiero que sea una ofrenda voluntaria, no una ofrenda dada de mala gana.


Lo que trato de decir es lo siguiente: el acuerdo que Dios hizo con Abraham no podía anularse cuatrocientos treinta años más tarde —cuando Dios le dio la ley a Moisés—, porque Dios estaría rompiendo su promesa.


Por eso les digo: dejen que el Espíritu Santo los guíe en la vida. Entonces no se dejarán llevar por los impulsos de la naturaleza pecaminosa.


Con la autoridad del Señor digo lo siguiente: ya no vivan como los que no conocen a Dios, porque ellos están irremediablemente confundidos.


Les digo esto a ustedes para que nadie los engañe con argumentos ingeniosos.


Pues Dios no es injusto. No olvidará con cuánto esfuerzo han trabajado para él y cómo han demostrado su amor por él sirviendo a otros creyentes como todavía lo hacen.


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