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1 Reyes 1:5 - Biblia Nueva Traducción Viviente

5 Por ese tiempo, Adonías, hijo de David, cuya madre era Haguit, comenzó a jactarse diciendo: «Voy a proclamarme rey». Así que consiguió carros de guerra con sus conductores y reclutó cincuenta hombres para que corrieran delante de él.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: Yo reinaré. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de él.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Por ese entonces, Adonías, hijo de Jaguit, se adelantaba: 'Yo soy quien reinará', decía. Se había comprado un carro con caballos y cincuenta hombres corrían delante de él.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Entonces Adonías, hijo de Haguit, se enalteció y dijo: ¡Yo reinaré! Y se preparó carros y jinetes, y cincuenta hombres que corrían delante de él.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Por aquel entonces, Adonías, hijo de Jaguit, se mostraba engreído y decía: 'Yo seré rey'. Se procuró un carro, caballos y cincuenta hombres que le abrían paso.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Entonces Adonías, hijo de Haguit, se enalteció, diciendo: Yo seré rey. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

5-7 Adonías, el hijo que David había tenido con Haguit, era un joven bien parecido. Había nacido poco después que su hermano Absalón. David nunca había corregido a Adonías ni le había preguntado por qué hacía esto o aquello. Y así, Adonías comenzó a presumir de que él sería el próximo rey de Israel. Preparó carros de combate, soldados de caballería y cincuenta guardaespaldas que lo protegieran. Además, buscó el apoyo del sacerdote Abiatar y de Joab, que era el jefe del ejército, e hizo un trato con ellos. La madre de Joab se llamaba Seruiá.

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1 Reyes 1:5
19 Referencias Cruzadas  

Después Absalón compró un carruaje y caballos, y contrató a cincuenta guardaespaldas para que corrieran delante de él.


El cuarto fue Adonías, y su madre fue Haguit. El quinto fue Sefatías, y su madre fue Abital.


Entonces Natán fue a ver a Betsabé, la madre de Salomón, y le preguntó: «¿No te has enterado de que el hijo de Haguit, Adonías, se proclamó rey, y nuestro señor David ni siquiera lo sabe?


La joven era muy hermosa; cuidaba al rey y lo atendía, pero el rey no tuvo relaciones sexuales con ella.


Cierto día Adonías, cuya madre era Haguit, fue a ver a Betsabé, la madre de Salomón. —¿Vienes en son de paz? —le preguntó Betsabé. —Sí —contestó él—, vengo en paz.


Él contestó: —Como sabes, el reino me correspondía a mí; todo Israel quería que yo fuera el siguiente rey. Pero todo cambió, y el reino pasó a mi hermano porque el Señor así lo quiso.


El Señor me ha confirmado y me ha puesto en el trono de David, mi padre; él ha establecido mi dinastía, tal como lo prometió. Por lo tanto, ¡tan cierto como que el Señor vive, Adonías morirá hoy mismo!


De entre mis hijos —porque el Señor me ha dado muchos— eligió a Salomón para sucederme en el trono de Israel y para gobernar el reino del Señor.


Luego el rey David se dirigió a toda la asamblea y dijo: «Mi hijo Salomón, a quien Dios evidentemente ha elegido para ser el siguiente rey de Israel, es aún joven y sin experiencia. El trabajo que él tiene por delante es enorme, porque el templo que construirá no es para simples mortales, ¡es para el Señor Dios!


El tercero fue Absalón, y su madre fue Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur. El cuarto fue Adonías, y su madre fue Haguit.


Pero todavía actúas como señor y dueño de mi pueblo, te niegas a dejarlo salir.


El orgullo va delante de la destrucción, y la arrogancia antes de la caída.


La arrogancia va delante de la destrucción; la humildad precede al honor.


Israel está lleno de plata y de oro; sus tesoros no tienen fin. Su tierra está llena de caballos de guerra y tampoco tienen fin sus carros de guerra.


Pues aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan a sí mismos serán exaltados».


Les digo que fue este pecador —y no el fariseo— quien regresó a su casa justificado delante de Dios. Pues los que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan serán exaltados».


«Pregúntenles a los ciudadanos prominentes de Siquem si prefieren ser gobernados por los setenta hijos de Gedeón o por un solo hombre. ¡Y recuerden que soy de la misma sangre que ustedes!».


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