Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





1 Crónicas 9:27 - Biblia Nueva Traducción Viviente

27 Pasaban la noche alrededor de la casa de Dios, ya que era su deber cuidarla y abrir las puertas cada mañana.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

27 Estos moraban alrededor de la casa de Dios, porque tenían el cargo de guardarla, y de abrirla todas las mañanas.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

27 Pasaban la noche alrededor de la Casa de Dios, pues les incumbía su vigilancia y tenían las llaves para abrirlas todas las mañanas.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

27 Pasaban la noche en los alrededores de la Casa de Dios, pues ellos estaban encargados de la guardia y de abrirla cada mañana.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

27 Pasaban la noche alrededor del templo de Dios, pues a ellos correspondía la vigilancia, y era de su incumbencia abrirlo por la mañana.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

27 Estos moraban alrededor de la casa de Dios, porque tenían el cargo de guardarla y de abrirla todas las mañanas.

Ver Capítulo Copiar




1 Crónicas 9:27
8 Referencias Cruzadas  

Los cuatro porteros principales, todos levitas, eran funcionarios de confianza, porque eran responsables de las habitaciones y de los tesoros de la casa de Dios.


Algunos de los porteros tenían a su cargo el cuidado de los diversos objetos empleados en el culto. Con el fin de impedir pérdidas, llevaban la cuenta cuando los sacaban y cuando los guardaban.


Alaben al Señor, todos ustedes, siervos del Señor, que sirven de noche en la casa del Señor.


Los llevé al templo y fuimos a la habitación asignada a los hijos de Hanán, hijo de Igdalías, hombre de Dios. Esta habitación se encontraba junto a la que usaban los funcionarios del templo, encima de la habitación de Maaseías, hijo de Salum, el portero del templo.


«¡Cómo quisiera que alguno de ustedes cerrara las puertas del templo para que esos sacrificios despreciables no fueran ofrecidos! No estoy nada contento con ustedes —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—, y no aceptaré sus ofrendas.


Si tu don es servir a otros, sírvelos bien. Si eres maestro, enseña bien.


Entonces Samuel se quedó en la cama hasta la mañana; luego se levantó y abrió las puertas del tabernáculo, como de costumbre. Tenía miedo de contarle a Elí lo que el Señor le había dicho.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos