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1 Corintios 16:16 - Biblia Nueva Traducción Viviente

16 que se sometan a ellos y a otros como ellos, que sirven con tanta devoción.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Ustedes, a su vez, acepten su autoridad así como la de cualquiera que coopere y se dedique al servicio con ellos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 que estéis a disposición° de aquéllos, y de todos los que cooperan y trabajan.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Sed deferentes con ellos y con todos los que colaboran y trabajan.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 os ruego que os sujetéis a los tales, y a todos los que con nosotros ayudan y trabajan.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 Yo les ruego que obedezcan a Estéfanas, y a todos los que trabajan y sirven a Dios como él lo hace.

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1 Corintios 16:16
20 Referencias Cruzadas  

Así que el Espíritu descendió sobre Amasai, jefe de los Treinta, y dijo: «¡Somos tuyos, David! Estamos de tu lado, hijo de Isaí. Que la paz y la prosperidad sean contigo, y el éxito con todos los que te brindan ayuda, pues tu Dios es el que te ayuda». Entonces David permitió que se unieran a él y los nombró oficiales de su ejército.


¿Qué obtiene la gente con trabajar tanto bajo el sol?


Den mis saludos a Trifena y Trifosa, obreras del Señor, y a la amada Pérsida, quien ha trabajado tanto para el Señor.


Den mis saludos a Priscila y Aquila, mis colaboradores en el ministerio de Cristo Jesús.


Denle mis saludos a María, quien ha trabajado tanto por ustedes.


Saludos también a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y a mi querido amigo Estaquis.


A continuación hay algunas de las partes que Dios ha designado para la iglesia: en primer lugar, los apóstoles; en segundo lugar, los profetas; en tercer lugar, los maestros; luego los que hacen milagros, los que tienen el don de sanidad, los que pueden ayudar a otros, los que tienen el don de liderazgo, los que hablan en idiomas desconocidos.


Pues ambos somos trabajadores de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.


Es más, sométanse unos a otros por reverencia a Cristo.


Y te pido a ti, mi fiel colaborador, que ayudes a esas dos mujeres, porque trabajaron mucho a mi lado para dar a conocer a otros la Buena Noticia. Trabajaron junto con Clemente y mis demás colaboradores, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida.


Al orar a nuestro Dios y Padre por ustedes, pensamos en el fiel trabajo que hacen, las acciones de amor que realizan y la constante esperanza que tienen a causa de nuestro Señor Jesucristo.


¿Acaso no se acuerdan, amados hermanos, cuánto trabajamos entre ustedes? Día y noche nos esforzamos por ganarnos la vida, a fin de no ser una carga para ninguno de ustedes mientras les predicábamos la Buena Noticia de Dios.


Amados hermanos, honren a sus líderes en la obra del Señor. Ellos trabajan arduamente entre ustedes y les dan orientación espiritual.


Los ancianos que cumplen bien su función deberían ser respetados y bien remunerados, en particular los que trabajan con esmero tanto en la predicación como en la enseñanza.


Obedezcan a sus líderes espirituales y hagan lo que ellos dicen. Su tarea es cuidar el alma de ustedes y tienen que rendir cuentas a Dios. Denles motivos para que la hagan con alegría y no con dolor. Esto último ciertamente no los beneficiará a ustedes.


Saluden a todos los líderes y a todos los creyentes que están allí. Los creyentes de Italia les envían sus saludos.


Pues Dios no es injusto. No olvidará con cuánto esfuerzo han trabajado para él y cómo han demostrado su amor por él sirviendo a otros creyentes como todavía lo hacen.


Del mismo modo, ustedes los más jóvenes tienen que aceptar la autoridad de los ancianos; y todos vístanse con humildad en su trato los unos con los otros, porque «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes».


Por lo tanto, somos nosotros los que debemos apoyarlos y así ser sus colaboradores cuando enseñan la verdad.


Has sufrido por mi nombre con paciencia sin darte por vencido.


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