Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Romanos 3:8 - Biblia Nacar-Colunga

8 ¿Y por qué no decir lo que algunos calumniosamente nos atribuyen, asegurando que decimos: Hagamos el mal para que venga el bien? La condenación de éstos es justa.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirman que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes?

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Algunos incluso nos difaman asegurando que nosotros decimos: «¡Cuanto más pecamos, mejor!». Los que dicen tales cosas merecen ser condenados.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

8 ¡Muy bien! Entonces hagamos el mal para que venga el bien... Algunos calumniadores dicen que ésa es nuestra enseñanza, pero tendrán que responder de tales palabras.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

8 ¿Y por qué no decir, como somos calumniados, y como algunos (cuya condenación es justa) afirman que decimos: Hagamos lo malo para que venga lo bueno?°

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 ¿Y por qué -como se nos calumnia y como algunos dicen que afirmamos nosotros- no habríamos de hacer el mal para que venga el bien? Con toda justicia son condenados estos tales.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 ¿Y por qué no decir (como somos difamados, y algunos afirman que decimos): Hagamos males para que vengan bienes? La condenación de los cuales es justa.

Ver Capítulo Copiar




Romanos 3:8
10 Referencias Cruzadas  

Y le contestó Godolías, hijo de Ajicam: “No hagas eso, pues lo que dices de Ismael es falso.”


Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan y con mentira digan contra vosotros todo género de mal por mí.


Se introdujo la Ley para que abundase el pecado; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia,'


¿Qué diremos, pues? ¿Permaneceremos en el pecado para que abunde la gracia?


¡Pues qué! ¿Pecaremos porque no estarnos bajo la Ley, sino bajo la gracia? ¡Eso, no!


¿Qué diremos entonces? ¿Que la Ley es pecado? ¡Eso, no! Pero yo no conocí el pecado sino por la Ley. Pues yo no conocería la concupiscencia si la Ley no dijera: “No codiciarás.”


No es, pues, mucho que sus ministros se disfracen de ministros de la justicia: Su fin será el que corresponde a sus obras.


en honra y deshonra, en mala o buena fama; cual seductores, siendo veraces;'


Porque disimuladamente se han introducido algunos impíos, ya desde antiguo señalados para esta condenación, que convierten en lascivia la gracia de nuestro Dios y niegan al único Dueño y Señor nuestro, Jesucristo.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos