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Isaías 10:24 - Biblia Nacar-Colunga

24 Pueblo mío, que habitas en Sión, no ternas que Asur te hiera con la vara y alce contra ti su bastón como Egipto.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos, dice así: Pueblo mío, morador de Sion, no temas de Asiria. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, a la manera de Egipto;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

24 Así que esto dice el Señor, el Señor de los Ejércitos Celestiales: «Oh, mi pueblo de Sion, no temas a los asirios cuando te opriman con vara y con garrote como lo hicieron los egipcios hace mucho tiempo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

24 Por tanto, así se expresa Yavé de los Ejércitos: Oh pueblo mío, que vives en Sión, no le tengas miedo a Asur, que te da de palos, o que te pega con su bastón, como hacía Egipto.

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La Biblia Textual 3a Edicion

24 Por tanto, así dice Adonay YHVH Sebaot: ¡Oh pueblo mío que moras en Sión, No temas a Asiria aunque te hiera con vara, Y alce su cetro contra ti, a la manera egipcia!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 Por eso, así dice el Señor, Yahveh Sebaot: 'Pueblo mío que habitas en Sión, no temas a Asiria, que con el bastón te golpea y alza su vara contra ti, como hizo Egipto.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos dice así: Pueblo mío, morador de Sión, no temas de Asiria. Con vara te herirá, y contra ti alzará su bordón, a la manera de Egipto;

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Isaías 10:24
28 Referencias Cruzadas  

e Isaías les dijo: “He aquí lo que diréis a vuestro señor: Así habla Yahvé: No te asusten las palabras que has oído, con las que los servidores del rey de Asiría me han ultrajado.


Los egipcios llegaron en su persecución al lugar donde acampaban cerca del mar. Todos los caballos de los carros del faraón, sus caballeros y su ejército los alcanzaron en Pihajirot, frente a Baalsefón.


Fueron castigados los escribas de los hijos de Israel que habían puesto sobre ellos los exactores del faraón, diciéndoles: “¿Por qué ni anteayer, ni ayer, ni hoy habéis completado la tarea de adobes como antes?”


¡Ay de ti, Asur, vara de mi cólera! el bastón de mi furor está en sus manos.


Este es el Dios de mi salvación, en él confío y nada temo, porque mi fuerza y mi canto es Yahvé. El ha sido para mí la salud.


Exulta, jubila, moradora de Sión, porque grande es en medio de vosotros el Santo de Israel.


No te alegres tú, Filistea toda, por haberse roto la vara que te hería, porque de la raza de la serpiente nacerá un basilisco, y su fruto será un dragón volador.


¿Le hirió (Yahvé) como hirió a los que le herían? ¿Le mató como mató a los que le mataban?


Porque, pueblo de Sión, habitantes de Jerusalén, ya no llorarás más. Te hará gracia a la voz de tu clamor; al oírte te responderá.'


Y sucederá que cada golpe de palo correctivo que Yahvé descargue sobre él, se (dará) al son de tambores y arpas, y en luchas agitadas les combatirá.


Decid a los apocados de corazón: ¡Valor! No temáis, he ahí nuestro Dios. Viene la venganza, viene la retribución de Dios, viene El mismo, y os salvará,


he aquí la sentencia que Yahvé pronuncia contra él Te desprecia, se burla de ti, virgen, hija de Sión; tras de ti menea la cabeza, hija de Jerusalén.'


y les dijo Isaías: Así hablaréis a vuestro señor: Así habla Yahvé: No te asusten las palabras que acabas de oír, con las cuales los lacayos del rey de Asiría me han ultrajado.


Y los restos de Sión, los supervivientes de Jerusalén, serán llamados santos, y todos los hombres inscritos entre los vivos de Jerusalén,


Yo haré que se os acerque mí justicia; ya no está lejos, y no tardará mi salvación. Yo pondré en Sión la salud, y mi gloria en Israel.'


olvidándote de Yahvé, tu Hacedor, que desplegó los cielos y fundó la tierra, para estar temiendo continuamente todo el día ante el furor del opresor cuando se dispone a destruirte? Y ¿dónde está la cólera del opresor?


y dar a los afligidos de Sión, en vez de ceniza, una corona; el óleo del gozo en vez del luto, alabanza en vez de espíritu abatido. Se les llamará terebintos de justicia, plantación de Yahvé para (su gloria).'


Mira bien no te inquietes, no ternas nada y ten firme corazón ante esos dos tizones humeantes, ante el furor de Rasín el sirio y del hijo de Romelía.


Rompiste el yugo que pesaba sobre ellos, el dogal que oprimía su cuello, la vara del exactor como en el día de Madián,


(4) Y así será la paz: cuando invada Asur nuestra tierra para hollar nuestros palacios, suscitaremos contra él siete pastores y ocho príncipes,


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