Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





1 Samuel 22:2 - Biblia Nacar-Colunga

2 y todos los perseguidos, los endeudados y descontentos se le unieron, llegando así a mandar a unos cuatrocientos hombres.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Luego, comenzaron a llegar otros —hombres que tenían problemas o que estaban endeudados o que simplemente estaban descontentos—, y David llegó a ser capitán de unos cuatrocientos hombres.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Se le juntaban todos los que tenían problemas, todos los que eran perseguidos por un acreedor o que se sentían descontentos. Se hizo su jefe, y con él había más o menos unos cuatrocientos.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

2 Y todo el que estaba oprimido, y todo el que estaba endeudado, y todos los que tenían amargura de alma se unieron a él, y él llegó a ser su caudillo, y fueron con él como cuatrocientos hombres.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Se le unieron, además, todos los oprimidos, los entrampados y los amargados, de los que llegó a ser caudillo. Y así reunió a su lado a unos cuatrocientos hombres.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho capitán de ellos. Y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

Ver Capítulo Copiar




1 Samuel 22:2
22 Referencias Cruzadas  

Tú sabes bien que tu padre y sus gentes son unos valientes, y exasperarlos sería co*no si en el campo a una osa le arrebataran su cría, o como un jabalí enfurecido en el desierto. Tu padre es hombre de guerra, y seguramente no pasará la noche entre los suyos.


ya antes, cuando reinaba Saúl sobre nosotros, tú sacabas a Israel y entrabas con él. Además, Yahvé te ha dicho: Apacienta mi pueblo y sé el jefe de Israel.”


“Vuelve a Ezequías, jefe de mi pueblo, y dile: Así habla Yahvé, el Dios de David, tu padre: He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Te curaré. Dentro de tres días subirás a la casa de Yahvé.


Una mujer de las de los hijos de los profetas clamó a Elíseo, diciendo: “Tu siervo, mi marido, ha muerto, y bien sabes tú que mi marido era temeroso de Yahvé; ahora un acreedor ha venido para tomar a mis dos hijos y hacerlos esclavos.”


El licor dadlo a los miserables, y el vino a los afligidos;'


Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el Reino de los cielos es forzado, y los violentos lo arrebatan.


Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, que yo os aliviaré.


Pues convenía que aquel para quien y por quien son todas las cosas, que se proponía llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por las tribulaciones al autor de la salud de ellos.


Jefté huyó de sus hermanos y habitó en tierra de Tob. Uniéronse con él gentes perdidas, que salían con él.


Dijéronle los hijos de Dan: “No nos hagas oír más tu voz si no quieres que hombres irritados se arrojen sobre vosotros y pierdas tu vida y la de los de tu casa.”


Ella, amargada el alma, oraba a Yahvé, llorando muchas lágrimas,


De allí fuese David a Masfa, en tierra de Moab, y dijo al rey de Moab i “Te ruego que recibas entre vosotros a mi padre y a mi madre hasta que yo sepa lo que de mí hará Dios.”


Entonces se levantó David con su gente, unos seiscientos hombres, y, saliendo de Queila, iban y venían a la aventura. Informado de que David había salido de Queila, suspendió Saúl su marcha.


Entonces David dijo: “Cíñase cada uno su espada.” Ciñéronsela, y se ciñó también David la suya, y salió con unos cuatrocientos hombres, dejando doscientos custodiando el bagaje.


David se vio muy angustiado, pues la gente hablaba de lapidarle, ya que todos estaban muy amargados, cada uno por sus hijos y sus hijas. Pero David se confortó en Yahvé, su Dios.


“Mañana, a esta hora, yo te mandaré a un hombre de Benjamín, y tú le ungirás por jefe de mi pueblo, de Israel, y él librará a mi pueblo de la mano de los filisteos, pues he visto la humillación de mi pueblo y han llegado ante mí sus clamores.”


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos