Apocalipsis 20:8 - Biblia Lenguaje Sencillo (Nuevo Testamento)8 y saldrá a engañar a los países de Gog y Magog, que representan a todos los países de este mundo. Satanás reunirá para la guerra a los ejércitos de esos países; sus soldados no se pueden contar, como tampoco se puede contar la arena del mar. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19608 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente8 Saldrá para engañar a las naciones —llamadas Gog y Magog— por todos los extremos de la tierra. Las reunirá a todas para la batalla: un poderoso ejército tan incalculable como la arena de la orilla del mar. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)8 saldrá a engañar a Gog y Magog, es decir, a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, una multitud tan numerosa como las arenas del mar. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y Magog,° a fin de reunirlos° para la batalla; cuyo número es como la arena del mar. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19758 y saldrá para seducir a los pueblos que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para congregarlos para la guerra, tan numerosos como la arena del mar. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)8 y saldrá para engañar a las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, Gog y Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Ver Capítulo |
Después de esto, vi cuatro ángeles que estaban de pie. Cada uno de ellos miraba a uno de los cuatro puntos cardinales. Estaban deteniendo al viento para que no soplara sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre los árboles. Estos cuatro ángeles habían recibido poder para dañar a la tierra y el mar. También vi a otro ángel, que venía del oriente, el cual tenía el sello del Dios que vive para siempre. Con ese sello debía marcar a todos los que pertenecen a Dios, para protegerlos. Entonces este ángel les gritó con fuerte voz a los otro cuatro: '¡No dañen la tierra, ni el mar, ni los árboles, hasta que hayamos marcado en la frente a los que sirven a nuestro Dios!'