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Salmos 42:5 - Biblia Católica (Latinoamericana)

5 ¿Qué te abate, alma mía, por qué gimes en mí? Pon tu confianza en Dios que aún le cantaré a mi Dios Salvador.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 ¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón? ¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en ’Elohim, porque aún he de alabarlo: ¡Salvación mía y Dios mío!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Al recordarme de ello, mi alma se derrama en mi interior. Me uniré con el pueblo, lo guiaré hacia la casa del Señor, entre voces de alegría y alabanzas de multitud en fiesta.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle por la ayuda de su presencia.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

5 5 (6) ¡Pero no hay razón para que me inquiete! ¡No hay razón para que me preocupe! ¡Pondré mi confianza en Dios mi salvador! ¡Solo a él alabaré!

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Salmos 42:5
28 Referencias Cruzadas  

No importa que me quite la vida quiero defender en su presencia mi punto de vista.


Caminaba sin rumbo como por un amigo o un hermano, me curvaba de tristeza como quien llora a su madre.


Cállate ante el Señor y espéralo; no te indignes por el aprovechador,


Ando agobiado y encorvado, camino afligido todo el día.


¿Qué te abate, alma mía, por qué gimes en mí? Pon tu confianza en Dios que aún le cantaré a mi Dios salvador.


¿Qué tienes alma mía, qué te abate, por qué gimes en mí? Confía en Dios, que aún le cantaré a mi Dios salvador.


No conquistó al país su propia espada, ni su brazo los hizo vencedores, sino que fueron tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, porque los amabas.


confío en Dios y no temo más, ¿qué puede hacerme un hombre?


En ti pondré, oh Altísimo, mi confianza el día que tenga miedo.


Desde el confín de la tierra yo te grito, mientras el corazón me desfallece.


Yo entonces, siempre en ti esperaré, y te alabaré como no se ha hecho nunca.


No me acuerdo de Dios sin que no gima, si medito, una duda acosa mi espíritu.


Ustedes cantarán, entonces, como en una noche de fiesta, en que todos los corazones están contentos, como el que parte, al son de la flauta, para subir el cerro de Yavé, cerca de la roca de Israel, mientras se tocan tambores y guitarras y se baila...


Quien de ustedes respeta a Yavé, escuche la voz de su servidor. El que camina a oscuras, sin luz para alumbrarse, que confíe en el Nombre de Yavé, y que se apoye en su Dios.


¡Yavé vuelva hacia ti su rostro y te dé la paz.


La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros.


Y les dijo: 'Siento una tristeza de muerte. Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos.


y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia.


David se vio en un gran apuro porque su gente hablaba de apedrearlo, pues tan grande era la desesperación de cada uno por sus hijos e hijas. Pero David recuperó su confianza en Yavé su Dios.


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