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Mateo 25:46 - Biblia Católica (Latinoamericana)

46 Y éstos irán a un suplicio eterno, y los buenos a la vida eterna.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

46 E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

46 »Y ellos irán al castigo eterno, pero los justos entrarán en la vida eterna.

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La Biblia Textual 3a Edicion

46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

46 Y éstos irán a un castigo eterno y los justos a una vida eterna'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

46 E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

46 »Esta gente malvada recibirá un castigo interminable, pero los que obedecen a Dios recibirán la vida eterna.»

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Mateo 25:46
34 Referencias Cruzadas  

Muchos de los que duermen en el lugar del polvo despertarán, unos para la vida eterna, otros para vergüenza y horror eternos.


Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. Quien tenga oídos, que entienda.


Un hombre joven se le acercó y le dijo: 'Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para conseguir la vida eterna?'


Y todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o propiedades por causa de mi Nombre, recibirá cien veces más y tendrá por herencia la vida eterna.


Dirá después a los que estén a la izquierda: '¡Malditos, aléjense de mí y vayan al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y para sus ángeles!'


El Rey les responderá: 'En verdad les digo: siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, ustedes dejaron de hacérmelo a mí.


Además, entre ustedes y nosotros hay un abismo tremendo, de tal manera que los que quieran cruzar desde aquí hasta ustedes no puedan hacerlo, y tampoco lo puedan hacer del lado de ustedes al nuestro.


Tú le diste poder sobre todos los mortales y quieres que comunique la vida eterna a todos aquellos que le encomendaste.


El que cree en el Hijo vive de vida eterna, pero el que se niega a creer en el Hijo se queda con el Dios que condena: nunca conocerá la vida.


pero el que beba del agua que yo le daré nunca volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en un chorro que salta hasta la vida eterna.


En verdad les digo: El que escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado, vive de vida eterna; ya no habrá juicio para él, porque ha pasado de la muerte a la vida.


Los que obraron el bien resucitarán para la vida, pero los que obraron el mal irán a la condenación.


Trabajen, no por el alimento de un día, sino por el alimento que permanece y da vida eterna. Este se lo dará el Hijo del hombre; él ha sido marcado con el sello del Padre.


Sí, ésta es la decisión de mi Padre: toda persona que al contemplar al Hijo crea en él, tendrá vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.


Entonces Pablo y Bernabé les hablaron con coraje: 'Era necesario que la Palabra de Dios fuera anunciada a ustedes en primer lugar. Pues bien, si ustedes la rechazan y se condenan a sí mismos a no recibir la vida eterna, sepan que ahora nos dirigimos a los que no son judíos.


Los que no eran judíos se alegraban al oír estas palabras y tomaban en consideración el mensaje del Señor. Y creyeron todos los que estaban destinados para una vida eterna.


y espero de Dios, como ellos mismos esperan, la resurrección de los muertos, tanto de los justos como de los pecadores.


Y del mismo modo que el pecado estableció su reinado de muerte, así también debía reinar la gracia y, después de restablecernos en la amistad con Dios, nos llevará a la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor.


El pecado paga un salario, y es la muerte. La vida eterna, en cambio, es el don de Dios en Cristo Jesús, nuestro Señor.


El que siembra en el espíritu, cosechará del espíritu la vida eterna.


Serán condenados a la perdición eterna, lejos del rostro del Señor y de su Gloria irresistible.


Esta es la promesa que él mismo prometió, y que es la vida eterna.


y manténganse en el amor de Dios, aguardando la misericordia de Jesucristo nuestro Señor, que los llevará a la vida eterna.


Entonces el diablo, el seductor, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya se encontraban la bestia y el falso profeta. Allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.


Y todo el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.


Pero para los cobardes, los renegados, los corrompidos, los asesinos, los impuros, los hechiceros, los idólatras, en una palabra, para todos los falsos, su lugar y su parte es el lago que arde con fuego de azufre, que es la segunda muerte.


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