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Levítico 19:14 - Biblia Católica (Latinoamericana)

14 No gritarás maldiciones al sordo, ni pondrás obstáculos al ciego, sino que temerás a tu Dios. ¡Yo soy Yavé!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

14 No maldecirás al sordo, y delante del ciego no pondrás tropiezo, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo Jehová.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 »No insultes al sordo ni hagas tropezar al ciego. Debes temer a tu Dios; yo soy el Señor.

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 No maldecirás al sordo, ni ante un ciego colocarás tropiezo,° sino que tendrás temor de tu Dios. Yo, YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo, Yahveh.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Al sordo no maldecirás, y delante del ciego no pondrás tropiezo, sino que tendrás temor de tu Dios: Yo soy Jehová.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

14 »No se burlen de los sordos, ni hagan tropezar a los ciegos. Muéstrenme respeto. Yo soy el Dios de Israel.

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Levítico 19:14
14 Referencias Cruzadas  

Al tercer día José les dijo: 'Les doy un medio para que se salven, pues yo también tengo temor de Dios.


Los anteriores gobernadores habían esquilmado al pueblo: le cobraban cuatro cientas piezas de plata en pan y vino por día, y sus hombres abusaban del pueblo. Yo no hice algo parecido porque temía a Dios.


El principio del saber es temer al Señor, es sabio de verdad el que así vive, su alabanza perdura para siempre.


No dictarás sentencias injustas. No harás favores al pobre, no te inclinarás ante el rico, sino que juzgarás con justicia a tu prójimo.


Ponte en pie ante un anciano y honra a las personas mayores; esto es temer a tu Dios: ¡Yo soy Yavé!'


Ninguno de ustedes dañe a su prójimo; antes bien, teme a tu Dios, pues yo soy Yavé tu Dios.


Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan.


Dejemos, pues, de juzgarnos los unos a los otros. Examinémonos, más bien, no sea que pongamos delante de nuestro hermano algo que lo haga tropezar.


No den escándalo ni a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios.


Maldito el que desvía a un ciego en el camino. Todo el pueblo responderá: ¡Amén!


El Padre que invocan no hace diferencias entre personas, sino que juzga a cada uno según sus obras; tomen, pues, en serio estos años en que viven fuera de la patria.


Respeten a todos, amen a los hermanos, teman a Dios y respeten al que gobierna.


Pero tengo alguna cosa contra ti: toleras a los que tienen la doctrina de Balaán, el que enseñó a Balac a hacer tropezar a los israelitas con la prostitución y las carnes sacrificadas a los ídolos.


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