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Levítico 14:35 - Biblia Católica (Latinoamericana)

35 el propietario de la casa irá a avisarle al sacerdote diciendo: 'He visto en mi casa algo que parece lepra.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

35 vendrá aquel de quien fuere la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo: Algo como plaga ha aparecido en mi casa.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

35 El propietario de una casa así deberá acudir al sacerdote y decirle: “Parece que mi casa tiene algún tipo de moho”.

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La Biblia Textual 3a Edicion

35 aquel de quien es la casa irá a dar aviso al sacerdote, diciendo: Algo como una plaga hay en mi casa.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

35 el dueño de la casa irá a comunicarlo al sacerdote diciéndole: 'He notado en mi casa algo así como mancha de lepra'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

35 vendrá el dueño de aquella casa, y dará aviso al sacerdote, diciendo: Como plaga ha aparecido en mi casa.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

35 Cuando eso suceda, el dueño de la casa irá a decirle al sacerdote: “En las paredes de mi casa han aparecido unas manchas raras”.

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Levítico 14:35
8 Referencias Cruzadas  

Esto fue un motivo de pecado para la casa de Jeroboam, por eso fue destruida y exterminada de la tierra.


La desgracia no te alcanzará ni la plaga se acercará a tu tienda:


Yavé maldice la casa del malvado, bendice la morada de los justos.


Antes de ir para examinar esa plaga, el sacerdote ordenará que desocupen la casa, no sea que lo que hay en ella pase a ser impuro. Después irá a examinar la casa.


Allí va escrita la Maldición que se extenderá por toda esta región. Según ella todos los ladrones serán echados fuera de aquí y lo mismo les ocurrirá a todos los que juran en falso. Por ahora, dice Yavé, la dejo salir de mi boca para que entre en la casa del ladrón y en la del que jura, se instale en esa casa y la demuela con sus paredes y techo.


Los tendrás por cosa abominable, porque, de hecho, son 'anatema', o sea, maldición.


En medio de los despojos vi un hermoso manto de Chinear, doscientas piezas de plata y un lingote de oro que pesaba cincuenta siclos. Cedí a la tentación y los tomé. Están ocultos en el suelo en el centro de mi tienda y la plata está debajo'.


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