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Isaías 37:14 - Biblia Católica (Latinoamericana)

14 Ezequías tomó la carta que traían los embajadores y la leyó. En seguida subió al Templo de Yavé y la desenrolló delante de Yavé.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

14 Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores, y las leyó; y subió a la casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 Después de recibir la carta de mano de los mensajeros y de leerla, Ezequías subió al templo del Señor y desplegó la carta ante el Señor.

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 Recibió, pues, Ezequías la carta de mano de los mensajeros y la leyó. Después subió Ezequías a la Casa de YHVH, y la extendió ante YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 Tomó Ezequías las cartas de manos de los mensajeros y las leyó. Luego Ezequías subió al templo de Yahveh y las extendió ante Yahveh.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Y tomó Ezequías la carta de mano de los mensajeros, y la leyó; y subió a la casa de Jehová, y la extendió delante de Jehová.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

14 Ezequías tomó la carta y la leyó. Luego fue al templo, extendió la carta delante de Dios

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Isaías 37:14
16 Referencias Cruzadas  

si un hombre, si Israel tu pueblo viene a orarte y a suplicarte, si reconoce su falta desde el fondo de su corazón y extiende sus manos hacia esta Casa,


Yavé le dijo: 'He escuchado la oración y la súplica que tú has elevado hasta mí, y consagré esta Casa que tú construiste para que en ella habitara mi Nombre para siempre.


Ezequías recibió la carta de manos de los mensajeros y la leyó; después se dirigió a la casa de Yavé. Allí Ezequías la desenrolló delante de Yavé,


e hizo esta oración: 'Yavé, Dios de Israel, Dios que te sientas sobre los querubines, no hay más Dios que tú en todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra.


Alargo a ti mis manos, mi alma es una tierra sedienta de ti.


Porque él me dará asilo en su cabaña en tiempos de desdicha, me ocultará en el secreto de su tienda, y me alzará sobre la roca.


¿Hasta cuándo, oh Dios, blasfemará el opresor y seguirá el enemigo ultrajando tu nombre?


Cuando terminaron de hablar, el rey Ezequías rasgó también su ropa, se puso un saco y se fue a la Casa de Yavé.


¿Dónde están ahora el rey de Jamat, el rey de Arpad, el rey de Sefarvaim, de Hena y de Iva?'


Y dirigió esta súplica a Yavé:


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