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Génesis 24:42 - Biblia Católica (Latinoamericana)

42 Así, pues, al llegar hoy a la fuente hice esta súplica: 'Yavé, Dios de mi señor Abrahán, si quieres que el viaje que he emprendido tenga éxito, concédeme lo siguiente:'

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

42 Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

42 »Así que cuando llegué al manantial, hice esta oración: “Oh Señor, Dios de mi amo, Abraham, te ruego que me des éxito en esta misión.

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La Biblia Textual 3a Edicion

42 Así, pues, llegué hoy a la fuente y dije: YHVH, Dios de mi señor Abraham, si está en ti, te ruego que hagas prosperar mi camino por el cual yo ando.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

42 Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: 'Yahveh, Dios de mi señor Abrahán, si quieres llevar a feliz término el camino por el que ando,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

42 Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

42 »Hoy, cuando llegué al pozo, hice esta oración: “Dios de mi amo Abraham, si tú así lo quieres, haz que me vaya bien en este viaje.

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Génesis 24:42
14 Referencias Cruzadas  

Era ya tarde, la hora en que las mujeres salen a buscar agua al pozo; hizo arrodillar a los camellos junto al pozo, en las afueras de la ciudad.


diciendo: 'Bendito sea Yavé, Dios de mi señor Abrahán, pues ha mostrado una vez más su bondad y fidelidad para con mi patrón, y me ha conducido a la casa del hermano de mi amo.


Y le dijo: '¡Oh bendito de Yavé! ¿Por qué te quedas afuera? Ven. He despejado un sitio en la casa y hay cabida para tus camellos.


El egipcio vio que Yavé estaba con José y hacía prosperar todo cuanto emprendía;'


Allí, a orillas del río Ahava, proclamé un día de ayuno para hacer penitencia delante de nuestro Dios, para suplicarle que nos concediera un viaje feliz junto con nuestros hijos y todo lo que llevábamos.


¡Oh Señor, escucha atentamente la oración de tu servidor, la oración de tus servidores que encuentran su alegría en temer tu Nombre, haz que hoy le vaya bien a tu servidor y que pueda conquistar el corazón del rey'. Por ese entonces yo estaba cerca del rey, pues le preparaba sus bebidas.


Encomienda al Señor tus empresas, confía en él que lo hará bien.


Que la dulzura del Señor nos cubra y que él confirme la obra de nuestras manos.


Ellos respondieron: 'Nos envía el capitán Cornelio. Es un hombre recto, de los 'que temen a Dios', y lo aprecian todos los judíos. Ha recibido de un santo ángel la orden de hacerte venir a su casa para aprender algo de ti.


Pues yo desearía, si tal es su voluntad, que se me allane el camino para ir a visitarles.


Como Ana oraba en el fondo de su corazón, casi no movía los labios y no se oía lo que decía.


El sirviente le respondió: 'En ese pueblo hay un hombre de Dios. Es un hombre muy estimado, todo lo que predice ocurre. Vamos a verlo, a lo mejor nos indica el camino que debemos seguir'.


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