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Ezequiel 36:3 - Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Por eso, profetizarás. Diles de mi parte: Ustedes fueron devastados, pisoteados de todas partes, pasaron a ser propiedad de otras naciones, a costa de ustedes contaron cualquier cosa, los insultaron.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 profetiza, por tanto, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto os asolaron y os tragaron de todas partes, para que fueseis heredad de las otras naciones, y se os ha hecho caer en boca de habladores y ser el oprobio de los pueblos,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Por lo tanto, hijo de hombre, da este mensaje a los montes de Israel de parte del Señor Soberano: “Sus enemigos los atacaron por todas partes, los hicieron propiedad de muchas naciones y objeto de mucha burla y calumnia.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Por tanto, profetiza y di: Así dice Adonay YHVH: Por cuanto os asolaron y os tragaron por todas partes para que fuerais heredad de otras naciones, y se os ha hecho caer en boca de deslenguados, y los pueblos os han difamado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 por eso profetiza y di: así dice el Señor Yahveh: precisamente por eso, porque os han devastado y os han puesto asechanzas por todas partes, de modo que sois posesión de las demás naciones y habéis caído en poder de las lenguas y habladurías del pueblo,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Profetiza por tanto, y di: Así dice el Señor Jehová: Por cuanto os desolaron y os tragaron de todas partes, para que fueseis heredad a las otras naciones, y se os ha hecho caer en boca de habladores, y ser el oprobio de los pueblos,

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Ezequiel 36:3
33 Referencias Cruzadas  

ni digan: '¡Salió tal como queríamos, al fin lo hemos devorado!'


Oh Dios, escucha mi clamor, atiende a mi plegaria.


Se ríen de mí los que se sientan en la plaza, y a los bebedores doy un tema de canción.


¿Quieres que digan los paganos: '¿Dónde está su Dios?' Que bajo nuestros ojos conozcan los paganos cómo cobras venganza de la sangre derramada de tus siervos.


Somos una vergüenza ante nuestros vecinos, objeto de risa y burla a nuestro derredor.


Haremos de él un buen bocado, como se hace en la Morada de los muertos, caeremos sobre él como la muerte.


Lograrán que su país se vuelva un desierto, un objeto de risa eterna: todo el que pase quedará sorprendido de eso y meneará la cabeza.


Contra ti han rugido leones, tu tierra ha sido desolada, tus ciudades, incendiadas y despobladas.


Serán motivo de espanto y de vergüenza para todos los reinos de la tierra; se reirán y se burlarán de ellos, serán como un ejemplo de maldición en todos los países adonde los echaré.


¿No te has fijado en lo que esta gente comenta? Que Yavé ha dejado a un lado a las dos familias que había escogido, y, por eso, desprecian a mi pueblo, que para ellos ya no es una nación.


El pueblo de Sión dice: 'Me comió y me chupó el rey de Babilonia; me dejó como un plato vacío, me tragó igual que un dragón, se llenó su estómago con mis mejores presas.


Veintiún años tenía Sedecías cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jamital y era hija de Jeremías, de Libna.


El Señor ha destruido sin piedad todas las moradas de Jacob; ha destruido, en su furor, las fortalezas de la Hija de Judá; ha echado por tierra, ha profanado al reino y a sus príncipes.


El Señor se ha portado como enemigo; ha destruido a Israel: ha destruido todos sus palacios, y derribado sus fortalezas, no le dejó a la Hija de Judá sino llantos y lamentos.


Sus palabras y sus pensamientos todo el día se dirigen contra mí.


Las ciudades habitadas quedarán reducidas a escombros y el país se convertirá en un desierto; entonces sabrán que yo soy Yavé.


Esos profetas engañan a mi pueblo; dicen 'paz' cuando no hay paz; mi pueblo se construye un muro y ellos ponen el estuco.


Tuviste conmigo palabras muy despreciativas y yo lo entendí.


En el ardor de mi indignación me volveré en contra de Edom y de las demás naciones que invadieron mi tierra con gusto y mucho desprecio, para apropiársela o para saquearla.


Señor, en tu gran bondad, aparta tu cólera y tu furor de Jerusalén, tu ciudad, y de tu montaña santa, pues por culpa de nuestros pecados y de los pecados de nuestros padres Jerusalén y tu pueblo son motivo de burla de parte de todos los que nos rodean.


Así, pues, la tierra será abandonada por ellos para que goce sus descansos sabáticos mientras quede desolada y ellos estén lejos; ellos también pagarán su maldad, porque desecharon mis mandamientos y se cansaron de mis preceptos.


No vengas a mirar a la puerta el día en que le va mal a mi pueblo: ¿será bueno que veas sus sufrimientos el día de su desgracia? No eches mano de sus riquezas en el día de la desventura.


Nos calumnian y confortamos a los demás. Ya no somos sino la basura del mundo y nos pueden tirar al basural.


Andarás perdido, siendo el juguete y la burla de todos los pueblos donde Yavé te llevará.


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