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Ezequiel 34:31 - Biblia Católica (Latinoamericana)

31 Ustedes son mi rebaño, las ovejas de mi potrero y yo soy su Dios, palabra de Yavé.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

31 Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

31 Ustedes son mi rebaño, las ovejas de mi prado. Ustedes son mi pueblo y yo soy su Dios. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!”».

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La Biblia Textual 3a Edicion

31 Y vosotras ovejas mías, ovejas de mi rebaño, hombres sois, y Yo soy vuestro Dios, dice Adonay YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

31 Vosotras, ovejas mías, sois las ovejas de mi rebaño, y yo soy vuestro Dios -oráculo del Señor Yahveh.'

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

31 Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi prado, hombres sois, y yo soy vuestro Dios, dice el Señor Jehová.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

31 y les aseguro que seré como un pastor para ustedes, mis ovejas».

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Ezequiel 34:31
16 Referencias Cruzadas  

Sepan que el Señor es Dios, él nos hizo y nosotros somos suyos, su pueblo y el rebaño de su pradera.


Luego sacó a su pueblo como ovejas, los guió, como rebaño, en el desierto;'


Escucha, pastor de Israel, que guías a José como un rebaño, tú que te sientas en los querubines


Pues él es nuestro Dios y nosotros el pueblo que él pastorea, el rebaño bajo su mano. Ojalá pudieran hoy oír su voz.


Como pastor, lleva a pastar a su rebaño, y su brazo lo reúne toma en brazos a los corderos, y conduce a las paridas.


¡Ay de esos pastores que pierden y dispersan las ovejas de mis praderas!


Se me comunicó esta palabra de Yavé:


En las ciudades otrora en ruinas, los hombres serán tan numerosos como las ovejas, como el rebaño de animales consagrados, como las ovejas en Jerusalén con ocasión de las grandes asambleas; entonces sabrán que yo soy Yavé.


Apacienta con tu vara a tu pueblo, al pequeño rebaño que te pertenece y que todavía permanece extraviado en los matorrales, en una zona de excelentes pastizales. Concédele que pueda ir a pastar en Basán y en Galaad, como lo hacía antiguamente.


No temas, pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó darles el Reino.


Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.


Tengo otras ovejas que no son de este corral. A esas también las llevaré; escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño con un solo pastor.


Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les ha puesto como obispos (o sea, supervisores): pastoreen la Iglesia del Señor, que él adquirió con su propia sangre.


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