Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Ezequiel 22:6 - Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Los jefes de Israel no han hecho más que derramar sangre, cada uno por su cuenta.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 He aquí que los príncipes de Israel, cada uno según su poder, se esfuerzan en derramar sangre.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

6 »”Cada uno de los líderes de Israel que vive dentro de tus murallas está decidido a derramar sangre.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

6 Mira, los príncipes de Israel, cada uno en su poder, derraman en ti sangre a porfía.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 Los príncipes de Israel están en ti para derramar sangre, cada uno de ellos tanta como puede.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 He aquí que los príncipes de Israel, cada uno según su poder, estuvieron en ti para derramar sangre.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

6 Tus gobernantes abusan de su poder y asesinan a cuantos pueden.

Ver Capítulo Copiar




Ezequiel 22:6
18 Referencias Cruzadas  

Nuestros reyes, nuestros jefes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no han seguido tu Ley, se olvidaron de tus mandamientos y de las ordenanzas que les habías dado.


personas con dientes como espadas y colmillos como cuchillos, que devoran a los humildes del país y a los pobres del pueblo!


Tus jefes son unos rebeldes, cómplices de ladrones. Todos esperan recompensa y van detrás de los regalos. No hacen justicia al huérfano ni atienden la causa de la viuda.


Pero nada ves o conoces sino tu propio interés; y esto, derramando sangre, y manteniendo la opresión y la violencia.


debido a todas las maldades que han cometido para hacerme enojar los hijos de Israel y de Judá, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes, sus profetas, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén.


Iré ver a los jefes y les hablaré, pues éstos conocen el camino de Yavé y el derecho de su Dios. Pues bien, todos juntos habían quebrado el yugo y roto las correas.


Y si te dicen ¿Por qué te lamentas tanto? les responderás: Es por una noticia que acaba de llegar, todos se van a desmoralizar, se les caerán las manos, sus espíritus se perturbarán y sus rodillas temblarán. He aquí que viene, ya está aquí, dice Yavé.


Tus jefes se comportan en el país como lobos que desgarran una presa, que derraman sangre y condenan a muerte a la gente para sacar algún provecho.


Dale a conocer todos sus crímenes. Le comunicarás esta palabra de Yavé: Ay de esta ciudad, pues adelantó su hora con la sangre derramada en medio de ella, se volvió impura con los ídolos que se hizo.


Esa será su propiedad en Israel; así, mis príncipes no oprimirán más a mi pueblo y dejarán la tierra de Israel a sus tribus.


Oh Yavé, la vergüenza sea para nosotros, para nuestros reyes, nuestros jefes y nuestros padres, porque pecamos contra ti.


Pobres de ustedes que meditan la injusticia, que toda la noche traman el mal, y al amanecer lo ejecutan cuando está a su alcance.


Sus reyes en medio de ella son como leones que rugen; sus gobernantes son como lobos nocturnos que no guardan ni un hueso para el día siguiente.


Sus profetas son unos charlatanes dispuestos para cualquier mentira; sus sacerdotes profanan las cosas santas y no respetan la Ley.


Ahora bien, Josué estaba vestido con ropas sucias, mientras permanecía en presencia del ángel de Yavé.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos