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Deuteronomio 24:17 - Biblia Católica (Latinoamericana)

17 No violarás el derecho del forastero, ni del huérfano, ni tomarás en prenda las ropas de la viuda.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 »Debes actuar con justicia con los huérfanos y con los extranjeros que vivan en tu tierra, y nunca aceptes la ropa de una viuda como garantía por su deuda.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 No torcerás el derecho del extranjero o del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda el vestido de la viuda.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 No torcerás el derecho del peregrino y del huérfano; ni tomarás por prenda la ropa de la viuda,

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

17 »No maltraten a los refugiados ni a los huérfanos. »Si le prestan algo a una viuda, no le pidan la ropa como garantía de pago.

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Deuteronomio 24:17
39 Referencias Cruzadas  

Seguramente cobrabas sin razón a tus hermanos, les exigías su ropa e iban desnudos,


Se roban el burro de los huérfanos, y confiscan el buey de la viuda.


No maltratarás, ni oprimirás a los extranjeros, ya que también ustedes fueron extranjeros en tierra de Egipto.


No sigas a la mayoría para obrar mal; no desviarás de la justicia para decir lo que todos dicen.


No tuerzas el derecho del pobre en su pleito.


No opriman a los extranjeros, pues ustedes saben lo que es ser extranjero. Lo fueron ustedes en la tierra de Egipto.


porque podrían embriagarse, olvidarse de los decretos, y violar los derechos de los pobres.


El país avanzará si el rey se pone al servicio de los campos.


Tus jefes son unos rebeldes, cómplices de ladrones. Todos esperan recompensa y van detrás de los regalos. No hacen justicia al huérfano ni atienden la causa de la viuda.


Dice Yavé: 'Muy orgullosas andan las damas de Sión, con el cuello estirado y la mirada provocativa, y caminan a pasitos cortos haciendo sonar las pulseras de sus pies.


El que actúa siempre con honradez, el que dice la verdad y que se niega a conseguir algo con trampa; el que retira su mano para no aceptar la coima, que no quiere oír sugerencias criminales y no quiere ver procederes malos.


Practiquen la justicia y hagan el bien, libren de la mano del opresor al que fue despojado; no maltraten al forastero ni al huérfano ni a la viuda; no les hagan violencia, ni derramen sangre inocente en este lugar.


Se ven gordos y macizos y ya no saben distinguir el mal. Nada tiene de justo su justicia, no respetan el derecho de los huérfanos ni defienden la causa de los pobres.


Los propietarios se dedican a la violencia, cometen robos, maltratan al pobre y al indigente y le niegan sus derechos al forastero.


Dentro de ti se desprecia al padre y a la madre, se maltrata al extranjero, se trata con violencia al huérfano y a la viuda.


Cuando un forastero viva junto a ti, en tu tierra, no lo molestes.


Sus manos son buenas para hacer el mal: el príncipe es exigente; el juez se deja comprar; el poderoso decide lo que le conviene.


No opriman a la viuda ni al huérfano, al extranjero ni al pobre; no anden pensando cómo hacerle el mal a otro.


Cuando venga a ustedes para hacer justicia, exigiré un castigo inmediato para los hechiceros y los adúlteros, para los que hacen falsos juramentos, para los que abusan del asalariado, de la viuda y del huérfano, para los que no respetan los derechos del extranjero.


A su vez, unos soldados le preguntaron: 'Y nosotros, ¿qué debemos hacer?' Juan les contestó: 'No abusen de la gente, no hagan denuncias falsas y conténtense con su sueldo.


Cuando juzguen, no se dejarán influenciar por persona alguna, sino que escucharán lo mismo al pobre que al rico, al poderoso que al débil, y no tendrán miedo de nadie, pues el juicio es cosa de Dios. Si un problema les resulta demasiado difícil, me lo pasarán a mí, y yo lo veré.


No torcerás el derecho ni te fijarás en la condición de las personas. No aceptarás regalos, porque los regalos ciegan los ojos de los sabios y se hacen en perjuicio de los justos. ¡Justicia!


sino que se lo devolverás a la puesta del sol y así él se acostará en su manto. El pobre te bendecirá y tú tendrás méritos a los ojos de Yavé, tu Dios.


Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que Yavé, tu Dios, te rescató. Por eso te mando hacer esto.


No se tomará en prenda el molino, ni la muela de piedra del molino, porque ello sería tomar en prenda la vida misma.


Maldito el que no respeta el derecho del forastero, del huérfano y de la viuda. Todo el pueblo responderá: ¡Amén!


Ustedes, en cambio, los desprecian. Sin embargo, son los ricos quienes los aplastan a ustedes y los arrastran ante los tribunales.


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