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2 Samuel 23:7 - Biblia Católica (Latinoamericana)

7 El que quiere atreverse con ellas, se arma de un fierro o de un astil de lanza, se queman, se consumen con el fuego'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 Sino que el que quiere tocarlos Se arma de hierro y de asta de lanza, Y son del todo quemados en su lugar.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Se deben usar herramientas de hierro para cortarlos; serán completamente consumidos por fuego».

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Ninguno se acerca a ellos, Sino con el hierro o con el asta de la lanza, Y con fuego que los abrase por completo en su lugar.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Y si alguien las toca, es con hierro o el asta de la lanza, para ser consumidas en el fuego'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 sino que el que quiere tocarlos, se arma de hierro y de asta de lanza, y son del todo quemados en su lugar.

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2 Samuel 23:7
14 Referencias Cruzadas  

Arrancarás de la tierra sus frutos y su semilla de entre los hombres.


- 'Yo me quedo sin cerca, ¿y de dónde me vienen esas malezas?' - 'Yo mismo les haré la guerra y a todos les prenderé fuego;'


Los pueblos quedarán reducidos a cenizas, como zarzamora cortada a la que le prenden fuego.


Y tú, hijo de hombre, no les temas, no temas a sus amenazas; serán para ti como zarzas u ortigas, como un escorpión donde te hayas sentado. No tengas miedo de sus palabras, no temas ante ellos: ¡no son más que una raza de rebeldes!'


Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los segadores: Corten primero las malas hierbas, hagan fardos y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.


y los arrojarán en el horno ardiente. Allí no habrá más que llanto y rechinar de dientes.


Pero sus compatriotas lo odiaban y mandaron detrás de él una delegación para que dijera: 'No queremos que éste sea nuestro rey.


En cuanto a esos enemigos míos que no me quisieron por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia.


Al que no permanece en mí lo tiran y se seca; como a las ramas, que las amontonan, se echan al fuego y se queman.


Entonces la llama ardiente castigará a los que no reconocen a Dios y no obedecen al Evangelio de Jesús, nuestro Señor.


Entonces se manifestará el adversario, a quien el Señor ha de barrer con el soplo de su boca y al que derribará cuando venga en su gloria.


pero la que produce zarzas y espinas pierde su valor; un poco más y la maldicen, y terminarán por prenderle fuego.


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