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2 Crónicas 36:20 - Biblia Católica (Latinoamericana)

20 Y a los que escaparon de la espada, los llevó prisioneros a Babilonia, donde fueron esclavos de él y de sus hijos hasta que se estableciera el reino de los persas.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

20 Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

20 Se llevaron desterrados a Babilonia a los pocos sobrevivientes, y se convirtieron en sirvientes del rey y sus hijos hasta que el reino de Persia llegó al poder.

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La Biblia Textual 3a Edicion

20 Y a los que habían escapado de la espada° llevó cautivos a Babilonia, y fueron esclavos de él y de sus hijos hasta que se impuso° el reino de Persia,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

20 Se llevó cautivos a Babilonia a los que escaparon de la espada, los cuales quedaron como esclavos de él y de sus hijos hasta el advenimiento de la monarquía persa,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

20 Los que escaparon de la espada, fueron llevados cautivos a Babilonia; y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de Persia;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

20 Los israelitas que quedaron con vida fueron llevados presos a Babilonia, donde fueron esclavos del rey y de sus descendientes. Así permanecieron, hasta que el reino de Persia se convirtió en un país poderoso y conquistó Babilonia.

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2 Crónicas 36:20
13 Referencias Cruzadas  

Nebuzaradán, jefe de los guardias, desterró al resto de la población: a los que habían quedado en la ciudad, a los que habían desertado para pasarse al lado del rey de Babilonia y al resto de los artesanos.


En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra de Yavé dicha por boca de Jeremías, Yavé movió el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó comunicar de palabra y por escrito en todo su reino:


Estas son las personas de la provincia de Judá que regresaron del cautiverio; había sido deportados a Babilonia por Nabucodonosor, rey de Babilonia. Regresaron a Jerusalén y a Judá cada cual a su ciudad.


Pero, como nuestros padres provocaron la cólera del Dios del Cielo, éste los dejó caer en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo. Demolió este Templo y se llevó al pueblo desterrado a Babilonia.


Me había enojado con mi pueblo y había rechazado a los míos. Los había entregado a tus manos, pero tú no tuviste compasión y, sobre el anciano, hiciste caer tu yugo aplastante.


Todo este país será saqueado y quedará reducido a un desierto, y estas naciones servirán al rey de Babilonia durante setenta años.


Y todas las naciones dependerán de él, de su hijo y de su nieto, hasta que le llegue también el turno a su país; entonces los subyugarán poderosas naciones y grandes reyes.


Este es el número de las personas que desterró Nabucodonosor: en el año séptimo: 3.023 judíos;'


Ahora está plantada en una tierra árida, en el desierto.


Allí están los persas, los cuchitas y la gente de Put con sus armas y sus cascos,


Retuércete de dolor y grita, hija de Sión, como mujer que da a luz, porque ahora saldrás de la ciudad para vivir en despoblado. Llegarás hasta Babilonia, pero allí serás liberada, pues Yavé te libertará del poder de tus enemigos.


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