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Deuteronomio 28:53 - La Torah

53 Comerás el fruto de tus entrañas, la carne de tus hijos y tus hijas que te haya dado Adonai tu Di-s, en el asedio y la angustia a que te reducirá tu enemigo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

53 Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

53 »El estado de sitio y la terrible aflicción del ataque enemigo serán tan insoportables que terminarás comiéndote la carne de tus propios hijos e hijas, aquellos que el Señor tu Dios te dio.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

53 Te comerás el fruto de tus entrañas, la carne de tus hijas e hijos que te haya dado Yavé, en el asedio y angustia a que te reducirá tu enemigo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

53 Y por la angustia con que te oprimirá tu enemigo durante el asedio, te llegarás a comer el fruto de tu vientre, la carne de tus propios hijos e hijas que te habrá dado YHVH tu Dios.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

53 La angustia y la miseria a la que te reducirá tu enemigo será tanta que llegarás a comer el fruto de tus entrañas, la carne de los hijos y las hijas que Yahveh, tu Dios, te ha dado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

53 Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el asedio y en al aprieto con que te angustiará tu enemigo.

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Deuteronomio 28:53
11 Referencias Cruzadas  

Comeréis la carne de vuestros hijos y la carne de vuestras hijas comeréis.


Maldito el fruto de tus entrañas y el fruto de tu suelo, el parto de tus vacas y las crías de tus ovejas.


El más delicado y tierno de entre los tuyos mirará con malos ojos a su hermano, e incluso a la esposa de su corazón y a los hijos que le queden,


negándose a compartir con ellos la carne de sus hijos que se comerá, al quedarle ya nada en el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades.


a las secundinas salidas de su seno y a los hijos que dé a luz, pues los comerá a escondidas, por la privación de todo, en el asedio y la angustia a que te reducirá tu enemigo en todas tus ciudades.


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