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Números 12:3 - Biblia Dios habla hoy

3 En realidad, Moisés era el hombre más humilde del mundo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 (Ahora bien, Moisés era muy humilde, más que cualquier otra persona en la tierra).

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Ahora bien, Moisés era un hombre muy humilde. No había nadie más humilde que él en la faz de la tierra.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 (Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra.)

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Moisés era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre de sobre la faz de la tierra.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 (Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.)

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Números 12:3
16 Referencias Cruzadas  

El Señor levanta a los humildes, pero humilla por completo a los malvados.


Porque el Señor se complace en su pueblo; da a los humildes el honor de la victoria.


Por eso el Señor les dijo a Moisés, Aarón y María: «Vayan ustedes tres a la tienda del encuentro.» Los tres fueron allá.


Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso.


«Digan a la ciudad de Sión: “Mira, tu Rey viene a ti, humilde, montado en un burro, en un burrito, cría de una bestia de carga.”»


»Dichosos los humildes, porque heredarán la tierra prometida.


Yo, Pablo, les ruego a ustedes, por la ternura y la bondad de Cristo, aunque digan que cuando estoy entre ustedes soy muy tímido, y muy atrevido cuando estoy lejos.


Pues bien, yo no me siento inferior en nada a esos superapóstoles que vinieron después.


Me he portado como un loco, pero ustedes me obligaron a hacerlo. Porque ustedes son quienes debían hablar bien de mí, pues en nada valgo menos que esos superapóstoles. ¡Y eso que yo no valgo nada!


Aunque muy bien hubiéramos podido hacerles sentir el peso de nuestra autoridad como apóstoles de Cristo, nos hicimos como niños entre ustedes. Como una madre que cría y cuida a sus propios hijos,


Si entre ustedes hay alguno sabio y entendido, que lo demuestre con su buena conducta, con la humildad que su sabiduría le da.


sino en lo íntimo del corazón, en la belleza incorruptible de un espíritu suave y tranquilo. Esta belleza vale mucho delante de Dios.


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