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Jeremías 18:17 - Biblia Dios habla hoy

17 Yo, como un viento del este, dispersaré a Israel; lo haré huir de sus enemigos. Yo le volveré la espalda, no la cara, cuando llegue el día de su castigo.»

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 Como viento solano los esparciré delante del enemigo; les mostraré las espaldas y no el rostro, en el día de su perdición.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 Como el viento del oriente desparrama el polvo, así esparciré a mi pueblo delante de sus enemigos. Cuando tengan dificultades, les daré la espalda y no prestaré atención a su aflicción».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Como si fuera el viento de oriente, los desparramaré frente al enemigo. La espada y no la cara les mostraré, en el día de su calamidad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Como con viento solano los esparciré delante del enemigo, Y en el día de la derrota les daré la espalda y no la cara.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Como viento solano los dispersaré ante el enemigo. La espalda y no la cara les mostraré el día de su desastre'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Como viento solano los esparciré delante del enemigo; les mostraré la espalda y no el rostro, en el día de su calamidad.

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Jeremías 18:17
16 Referencias Cruzadas  

El viento huracanado del oriente lo arrancará de su casa;


7 (8) como el viento del este, que destroza los barcos de Tarsis.


porque aunque caiga siete veces, otras tantas se levantará; pero los malvados se hundirán en la desgracia.


Por eso voy a dispersarlos a ustedes como a paja que arrastra el viento del desierto.


pues a un árbol le dicen: “Tú eres mi padre”, y a una piedra: “Tú eres mi madre.” A mí, en cambio, me dan la espalda y no la cara. Sin embargo, apenas se ven en peligro, me dicen: “¡Ven a salvarnos!”


Me han dado la espalda, no la cara. Y aunque en ningún momento he dejado de instruirlos, no me han hecho caso ni han querido recibir corrección.


Sus soldados mercenarios son como becerros gordos, pero ellos también saldrán corriendo y no podrán resistir, porque llega el día de su desastre, la hora de su castigo.


Tus remeros te llevaron por aguas profundas, pero el viento del este te destrozó en alta mar.


Yo me apartaré de este país y dejaré que profanen mi templo, que era mi tesoro. Vendrán bandidos y lo profanarán.


Aunque Israel florezca como la hierba, vendrá el viento del este, el fuerte viento que sopla del desierto, y secará y agotará sus fuentes y manantiales. El enemigo le arrebatará el tesoro de sus ricas joyas.


y aplastado por tus enemigos. Avanzarás contra ellos en formación ordenada, pero huirás de ellos en completo desorden, y serás motivo de espanto para todos los reinos de la tierra.


El Señor te esparcirá por todas las naciones, de un extremo a otro de la tierra, y allí adorarás a dioses ajenos, dioses de madera y de piedra, que ni tú ni tus antepasados conocieron.


Pero mi furor se encenderá contra ellos, y los abandonaré; no me preocuparé de ellos para nada, y serán tantos los males y aflicciones que les vendrán, que finalmente dirán: “¿No será que estamos sufriendo estos males porque nuestro Dios ya no está con nosotros?”


para el día en que me vengue y les dé su merecido, para cuando llegue el momento de su caída. Ya está cerca el día de su destrucción, ¡ya se les acerca la hora!”


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