Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Isaías 1:3 - Biblia Dios habla hoy

3 El buey reconoce a su dueño y el asno el establo de su amo; pero Israel, mi propio pueblo, no reconoce ni tiene entendimiento.»

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Hasta un buey conoce a su dueño, y un burro reconoce los cuidados de su amo, pero Israel no conoce a su amo. Mi pueblo no reconoce mis cuidados a su favor».

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

3 El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor; pero Israel no me conoce, mi pueblo no comprende.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor, Pero Israel no me conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo; Israel no conoce, mi pueblo no entiende.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor: Pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.

Ver Capítulo Copiar




Isaías 1:3
24 Referencias Cruzadas  

¡Entiendan, gente torpe y necia! ¿Cuándo podrán comprender?


Los malvados no entienden nada de la justicia, pero los que recurren al Señor lo entienden todo.


Anda a ver a la hormiga, perezoso; fíjate en lo que hace, y aprende la lección:


Las ramas de un árbol se quiebran cuando se secan; entonces las mujeres las recogen y hacen fuego con ellas. Es un pueblo sin inteligencia. Por eso su Creador, el que lo hizo, no le tendrá compasión ni misericordia.


Ha visto muchas cosas, pero no se fija en ellas; puede oír, pero no escucha nada.


Esa gente no sabe, no entiende; tienen los ojos tan ciegos que no pueden ver, y el entendimiento tan cerrado que no pueden comprender.


Todo es música de arpas, salterios, tambores y flautas, y mucho vino en sus banquetes; pero no se fijan en lo que hace el Señor, no toman en cuenta sus obras.


Por eso, por no querer entender, mi pueblo irá al destierro. Todo el pueblo, con sus jefes, morirá de hambre y de sed.


Son perros hambrientos que nunca se llenan, son pastores que no entienden nada; cada uno sigue su propio camino, solo busca sus propios intereses.


Necio e ignorante es todo hombre. Los ídolos defraudan al que los fabrica: son imágenes engañosas y sin vida;


Todos ellos son necios, no tienen ninguna inteligencia. ¡Nada puede enseñarles un pedazo de madera!


Los descendientes de Jonadab, hijo de Recab, han cumplido la orden que su antepasado les dio; en cambio, el pueblo de Israel no me ha obedecido.


«Mi pueblo es estúpido, no me conoce —dice el Señor. Son hijos sin juicio, que no reflexionan. Les sobra talento para hacer el mal, pero no saben hacer el bien.»


»Mi pueblo era como ovejas perdidas, mal guiadas por sus pastores, que las dejaron perderse en los montes. Iban de un monte al otro, y hasta olvidaron su corral.


Aun la cigüeña en el cielo sabe cuándo debe volver. La tórtola, la golondrina y la grulla saben cuándo deben ir a otro lugar. En cambio tú, pueblo mío, no conoces mis leyes.


Yo, el Señor, afirmo: ¡Qué enfermo tenías el corazón para cometer todos esos actos propios de una prostituta desvergonzada!


Todo Israel desobedeció tus enseñanzas y se negó a obedecer tus órdenes; por eso han caído sobre nosotros la maldición y el juramento que están escritos en la ley de Moisés, tu siervo, porque hemos pecado contra ti.


8 (10) »Pero ella no reconoció que yo era quien le daba el trigo, el vino y el aceite; que yo era quien le aumentaba la plata y el oro con que fabricó sus ídolos.


Los que oyen el mensaje del reino y no lo entienden, son como la semilla que cayó en el camino; viene el maligno y les quita el mensaje sembrado en su corazón.


Como no quisieron reconocer a Dios, él los ha abandonado a sus perversos pensamientos, para que hagan lo que no deben.


Esa gente no quiere darse cuenta de que desde tiempos antiguos ya existía el cielo, y también la tierra, que Dios con su palabra hizo salir del agua y la mantiene en medio del agua.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos