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Isaías 53:4 - Biblia de Jerusalem 3-Edicion

4 ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios, ¡un castigo por sus propios pecados!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado,

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Él mismo° cargó° con nuestras enfermedades y llevó° nuestros dolores; Y nosotros lo consideramos como herido, azotado y humillado por ’Elohim.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 En verdad, él llevó nuestras enfermedades, y nuestros dolores él se los cargó. ¡Y nosotros lo teníamos por un castigado, y humillado golpeado por Dios!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

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Isaías 53:4
19 Referencias Cruzadas  

que su morada se convierta en erial, que nadie habite en sus tiendas.


Porque acosan al que tú has herido y aumentan la herida de tu víctima.


Pues por ti soporto el insulto, la vergüenza cubre mi semblante;


Mas plugo a Yahvé quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahvé se cumplirá por su mano.


El macho cabrío que haya caído en suerte 'para Azazel', lo colocará vivo delante de Yahvé para hacer sobre él la expiación y echarlo al desierto, para Azazel.


¡Despierta, espada, contra mi pastor, contra mi ayudante! - oráculo de Yahvé Sebaot -. ¡Hiere al pastor, que se dispersen las ovejas, yo volveré mi mano contra los corderos!


un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;


un novillo, un carnero y un cordero de un año, para el holocausto;


Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia.


para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.


Los judíos le replicaron: 'Nosotros tenemos una Ley y según esa Ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Dios.'


quien fue entregado por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación.


Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: Maldito el que cuelga de un madero.


así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud, se aparecerá por segunda vez sin relación con el pecado a los que le esperan para su salvación.


el mismo que, sobre el madero, llevó nuestros pecados en su cuerpo, a fin de que, muertos a nuestros pecados, viviéramos para la justicia; con cuyas heridas habéis sido curados.


Pues también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, muerto en la carne, vivificado en el espíritu.


Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.


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