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Apocalipsis 2:3 - Biblia al día 1989

3 Has perseverado y sufrido por mi nombre, sin desanimarte.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Has sufrido por mi nombre con paciencia sin darte por vencido.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Tampoco te falta la constancia y has sufrido por mi nombre sin desanimarte,

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 y° tienes perseverancia, y soportaste por causa de mi nombre, y no has desmayado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Tienes constancia y has sufrido por mi nombre sin desfallecer.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 y has sufrido, y tienes paciencia, y has trabajado por mi nombre y no has desmayado.

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Apocalipsis 2:3
49 Referencias Cruzadas  

Guarda silencio ante el Señor,y espera en él con paciencia;no te irrites ante el éxito de otros,de los que maquinan planes malvados.


Por ti yo he sufrido insultos;mi rostro se ha cubierto de ignominia.


He pecado contra el Señor,así que soportaré su furiahasta que él juzgue mi causay me haga justicia.Entonces me sacará a la luzy gozaré de su salvación.


A uno que pasaba por allí de vuelta del campo, un tal Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, lo obligaron a llevar la cruz.


Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.


Jesús contó una parábola a sus discípulos para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse.


Si os mantenéis firmes, os salvaréis.


—Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada —le contestó Simón—. Pero como tú me lo mandas, echaré las redes.


Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha.


Os tratarán así por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.


Alegraos en la esperanza, mostrad paciencia en el sufrimiento, perseverad en la oración.


Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales se esfuerzan trabajando por el Señor.Saludad a mi querida hermana Pérsida, que ha trabajado muchísimo en el Señor.


Él dará vida eterna a los que, perseverando en las buenas obras, buscan gloria, honor e inmortalidad.


Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia.


Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.


que os pongáis a disposición de aquéllos y de todo el que colabore en este arduo trabajo.


No nos jactamos desmedidamente a costa del trabajo que otros han hecho. Al contrario, esperamos que, según vaya creciendo vuestra fe, también nuestro campo de acción entre vosotros se amplíe grandemente,


¿Son servidores de Cristo? ¡Qué locura! Yo lo soy más que ellos. He trabajado más arduamente, he sido encarcelado más veces, he recibido los azotes más severos, he estado en peligro de muerte repetidas veces.


Por esto, ya que por la misericordia de Dios tenemos este ministerio, no nos desanimamos.


Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.


Por eso nos empeñamos en agradarle, ya sea que vivamos en nuestro cuerpo o que lo hayamos dejado.


en azotes, cárceles y tumultos; en trabajos pesados, desvelos y hambre.


Ayudaos unos a otros a llevar las cargas, y así cumpliréis la ley de Cristo.


No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.


manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano.


Y a ti, mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.


y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseveraréis con paciencia en toda situación,


Os recordamos constantemente delante de nuestro Dios y Padre a causa de la obra realizada por vuestra fe, el trabajo motivado por vuestro amor, y la constancia sostenida por vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo.


Recordaréis, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamaros el evangelio de Dios, y cómo trabajamos día y noche para no seros una carga.


Hermanos, os pedimos que seáis considerados con los que trabajan arduamente entre vosotros, y os guían y amonestan en el Señor.


Hermanos, no os canséis de hacer el bien.


Que el Señor os lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró.


ni comimos el pan de nadie sin pagarlo. Al contrario, día y noche trabajamos arduamente y sin descanso para no ser una carga a ninguno de vosotros.


En efecto, si trabajamos y nos esforzamos es porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los que creen.


Los ancianos que dirigen bien los asuntos de la iglesia son dignos de doble honor, especialmente los que dedican sus esfuerzos a la predicación y a la enseñanza.


Necesitáis perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, recibáis lo que él ha prometido.


Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.


Por lo tanto, salgamos a su encuentro fuera del campamento, llevando la deshonra que él llevó,


Porque Dios no es injusto como para olvidarse de las obras y del amor que, para su gloria, vosotros habéis mostrado sirviendo a los santos, como lo seguís haciendo.


No seáis perezosos; más bien, imitad a quienes por su fe y paciencia heredan las promesas.


Y así, después de esperar con paciencia, Abraham recibió lo que Dios le había prometido.


al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, devoción a Dios;


Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.


Ya que has guardado mi mandato de ser constante, yo por mi parte te guardaré de la hora de tentación, que vendrá sobre el mundo entero para poner a prueba a los que viven en la tierra.


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