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semana Que es, Concepto y Definicion


semana - Diccionario Español

(Del lat. septimana).

1. f. Serie de siete días naturales consecutivos, del lunes al domingo.

2. f. Período de siete días consecutivos.

3. f. Salario ganado en una semana.

4. f. Período septenario de tiempo, sea de meses, años o siglos. Las semanas de Daniel.

5. f. Una de las muchas variedades del juego del infernáculo. ~ corrida.

1. f. Bol. y Chile. Para los efectos del pago de salarios a los obreros, semana completa, aunque haya días feriados intermedios. ~ grande.

1. f. La última de la Cuaresma, desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección.

2. f. Libro en que está el rezo propio del tiempo de la Semana Santa, y los oficios que se celebran en ella.

~ inglesa.

1. f. Régimen semanal de trabajo que terminaba a mediodía del sábado. ~ litúrgica.

1. f. Período de siete días consecutivos que comienza el domingo y concluye el sábado.

~ mayor, o Semana Santa.

1. f. semana grande. mala ~.

1. f. coloq. Mes o menstruo en las mujeres. entre ~.

1. loc. adv. En cualquier día de ella, menos el primero y el último. la ~ que no tenga viernes.

1. expr. coloq. U. para despedir a alguien, negándole lo que pretende, o para significar la imposibilidad de que algo se realice. OS V.

fin de semana

hambre de tres semanas

mayordomo de semana

Semana - Diccionario Perspicacia

La palabra hebrea “semana” (scha·vú·a`) significa literalmente una unidad o período séptuplo. La palabra griega sáb·ba·ton, a su vez, se deriva del vocablo hebreo para sábado (schab·báth).

El contar los días en ciclos de siete se remonta a los comienzos de la historia del hombre. El precedente para tal división del tiempo lo puso Jehová Dios, al dividir su período de trabajo creativo en seis días o unidades de tiempo, coronados por un séptimo día de descanso. (Génesis 2:2, 3). Después de esto, la siguiente referencia a un ciclo de siete días se menciona con relación a Noé en el tiempo del Diluvio, pero nada se dice acerca de un día séptimo de descanso. (Génesis 7:4, 10). (Génesis 8:10, 12). En Padán-aram y en Filistea se observaban períodos de siete días en relación con las bodas. (Génesis 29:27, 28). (Jueces 14:12, 17). También se observó un período de siete días en el funeral de Jacob. (Génesis 50:10) «Y llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, y endecharon allí con grande y muy triste lamentación; y José hizo a su padre duelo por siete días». Sin embargo, el registro bíblico no indica que estos períodos de siete días se ajustaran a una estructura semanal, empezando regularmente con un día específico seguido de otros períodos comparables de siete días. En el caso de algunos pueblos antiguos, los ciclos de siete días estaban gobernados por las cuatro fases de la luna, y empezaban de nuevo con cada luna nueva. Como un mes lunar dura veintinueve o treinta días, no sería posible contar ciclos completos consecutivos de siete días.

En (Génesis 24:55) «Entonces respondieron su hermano y su madre: Espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y después irá». aparece una referencia temprana a un período de diez días. En el antiguo Egipto el tiempo se dividía en ciclos de diez días (tres de ellos cada mes), y, como es natural, los israelitas se familiarizaron con esta división durante su larga estancia en Egipto.

Bajo la Ley. Junto con las instrucciones sobre la Pascua, por primera vez hallamos una orden divina que requería la observancia de un período específico de siete días. Este período fue la fiesta anual de las tortas no fermentadas que después celebraron los israelitas a continuación de la Pascua. Tanto el primer día como el séptimo o último tenían que ser días de descanso. (Éxodo 12:14-20). (Éxodo 13:6-10).

Instauración del día del sábado. Sin embargo, después de la inauguración de esta semana especial, durante aproximadamente el primer mes del éxodo de los israelitas de Egipto, no se hace mención de ninguna observancia semanal que finalizara con un séptimo día de descanso. Pero después del día quince del segundo mes de su salida de Egipto, Jehová comenzó a proveer el maná, y dio por primera vez instrucciones respecto a que se observara regularmente el sábado cada siete días. (Éxodo 16:1, 4, 5, 22-30). Tal observancia del sábado resultó en una división semanal de días consecutiva, sin relación alguna con los meses lunares. A este respecto, Dios formuló más tarde un decreto incluido en el pacto de la Ley dado a la nación de Israel mediante Moisés. (Éxodo 20:8-11). (Deuteronomio 5:12-15).

Períodos de fiesta. Por supuesto, había ciertos períodos de fiesta estipulados en la Ley que duraban siete días y que no empezaban o terminaban necesariamente a la par con la semana normal encabezada por el sábado. Empezaban en un día señalado del mes lunar, de modo que cada año el día inicial caía en un día diferente de la semana. Este era el caso de la fiesta de las tortas no fermentadas, que iba después de la Pascua y se celebraba del 15 al 21 de Nisán, y de la fiesta de las cabañas, que se celebraba del 15 al 21 de Etanim. La fiesta de las semanas, o Pentecostés, también se basaba en un cálculo de siete semanas más un día, pero las siete semanas se empezaban a contar el 16 de Nisán, por lo que no siempre coincidían con las semanas normales que terminaban en un sábado. (Éxodo 12:2, 6, 14, 20). (Levítico 23:5-7, 15, 16). (Deuteronomio 16:9, 10, 13).

Los días de la semana no recibían nombre, sino que simplemente eran designados por número, salvo el séptimo día, al que se llamó “sábado”. (Éxodo 20:8) «Acuérdate del día de reposo para santificarlo». En los días de Jesús y sus apóstoles todavía se seguía ese método, si bien a la víspera del sábado se la llegó a llamar el día de la “Preparación”. (Mateo 28:1) «Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro». (Hechos 20:7) «El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche». (Marcos 15:42) «Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo». (Juan 19:31) «Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí».

Períodos de siete días y de siete años. Debido a la importancia que el pacto de la Ley concedía al sábado, es decir, el séptimo día, la palabra “sábado” se utilizaba comúnmente para representar toda la semana de siete días. (Levítico 23:15, 16). También se utilizaba para referirse al séptimo año, que era un año sabático de descanso para la tierra. Y también representaba todo el período de siete años o la semana de años que finalizaba en un año sabático. (Levítico 25:2-8). La Misná judía utiliza las expresiones “año séptimo” y “septenio” [literalmente, “semana de años”] en diversas ocasiones. (Shebiit 4:7-9; Sanhedrin 5:1; véase SETENTA SEMANAS [Una profecía mesiánica]).

Semana - Diccionario Alfonso Lockward

Conjunto de siete días. Los hebreos lo usaban como unidad de tiempo desde épocas inmemoriales. Así, el relato de la creación es presentado como hecho durante una s., terminando en el día séptimo: «Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación» (1 Corintios 16:2) «Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas». •Día del Señor. •Sábado.

Semana - Diccionario Bíblico Sencillo

tip, LEYE CALE ver, TIEMPO, JUBILEO vet.

(a) SEMANA.

La división del tiempo en períodos de siete días es extremadamente antigua. La cifra de «siete días» se halla en el relato de la creación (Génesis 2:1-3). y vuelve a aparecer en el del Diluvio (Génesis 7:4-10). (Génesis 8:10) «Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca». En la época de Labán y Jacob, entre los sirios de Mesopotamia, se celebraban fiestas nupciales de siete días (Génesis 29:27) «Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hagas conmigo otros siete años». lo mismo sucedía en Filistea en la época de Sansón (Jueces 14:12) «Y Sansón les dijo: Yo os propondré ahora un enigma, y si en los siete días del banquete me lo declaráis y descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta». También los funerales duraban siete días (Génesis 50:10) «Y llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, y endecharon allí con grande y muy triste lamentación; y José hizo a su padre duelo por siete días». (1 Samuel 31:13) «Y tomando sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete días».

Sin embargo, la semana propiamente dicha no fue establecida por Dios hasta el éxodo. Se menciona a propósito de la institución de la Pascua y de la fiesta de los panes sin levadura (Éxodo 12:15) «Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel». (Éxodo 13:6-17). con todo, el momento en que queda solemnemente instituida es en la promulgación del Decálogo: «Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios» (Éxodo 20:9-10). (véase SÁBADO). Desde aquel entonces figura con frecuencia el ciclo de siete días en las ordenanzas de la Ley cfr. (Éxodo 22:30) «Lo mismo harás con el de tu buey y de tu oveja; siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás». (Éxodo 29:30) «Por siete días las vestirá el que de sus hijos tome su lugar como sacerdote, cuando venga al tabernáculo de reunión para servir en el santuario». (Levítico 12:2) «Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación será inmunda». (Levítico 13:5) «Y al séptimo día el sacerdote lo mirará; y si la llaga conserva el mismo aspecto, no habiéndose extendido en la piel, entonces el sacerdote le volverá a encerrar por otros siete días». (Levítico 14:8) «Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio; y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días». (Levítico 15:28) «Y cuando fuere libre de su flujo, contará siete días, y después será limpia». (Levítico 23:15) «Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán». (Números 19:11) «El que tocare cadáver de cualquier persona será inmundo siete días». (Deuteronomio 16:9-10). No obstante, se puede decir que se contaba más por días que por semanas, como entre los griegos y romanos (Levítico 12:4-5).

La semana y los nombres de los días hicieron una aparición tardía en Roma, que seguía un ciclo de ocho días; en cambio, los griegos dividían el mes en tres partes. En la época de la construcción de las pirámides, los egipcios practicaban la división del tiempo en períodos de diez días. Cada uno de ellos comenzaba al levantarse cada una de las 36 constelaciones. El año egipcio contaba con 360 días. En el siglo II d.C., Dion Casio, célebre historiador, declara que el uso de la semana de siete días, de reciente introducción, se expandía por todo el imperio romano. Los cristianos consagraban en domingo, primer día de la semana. Los paganos dieron a los siete días de la semana hebrea los nombres de los planetas, siguiendo la usanza babilónica. Los cristianos no pudieron evitar el uso de estos nombres, pero dieron al primer día de la semana el nombre de «día del Señor» (domingo) en lugar del pagano «día del Sol» (cfr. el nombre inglés «Sunday» y el alemán «Sonntag»).

El término hebreo «shabua'», división septenaria, semana, no designaba solamente siete días, sino también un ciclo de siete años (cfr. el empleo del término «docena»). La celebración del año sabático tendía a expandir esta designación a los años. Se admite de manera general que Daniel emplea «shabuã» (semana) para indicar «período de siete años» (Daniel 9:24-27).(Levítico 25:8) «Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años». Las setenta semanas de (Daniel 9:24) «Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos». son semanas de años, sumando 490 años (véase DANIEL LIBRO DE) véase TIEMPO.

(b) SEMANA DE AÑOS. Período de siete años, el último de los cuales era el año sabático, en el que se debía dejar reposar la tierra (Éxodo 23:10) «Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha». en patente paralelismo con la semana de días (Éxodo 23:12) «Seis días trabajarás, y al séptimo día reposarás, para que descanse tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero». El ciclo de siete semanas de años culminaba con el año quincuagésimo, o jubileo (véase JUBILEO). La ordenanza sabática no fue observada en Israel, por lo que Dios cumplió la maldición de (Levítico 26:31-35). (2 Crónicas 25:21) «Subió, pues, Joás rey de Israel, y se vieron cara a cara él y Amasías rey de Judá en la batalla de Bet-semes, la cual es de Judá».

Semana - Diccionario Mundo Hispano

ver CALENDARIO

Semana - Diccionario de Jerusalén

El calendario hebreo conocía desde antiguo un ciclo, constantemente repetido, de siete días, que no se interrumpía ni por el comienzo del año ni por el del mes. Estos siete días formaban la s. (en hebr. sebú'á), que constaba de seis días de trabajo y uno de descanso (el séptimo día). Esta institución fue proclamada ley en el decálogo (Éxodo 20:8-11), pero ya existía antes (Éxodo 16:23, 25, 29), y tiene que ser muy antigua, pues el esquema semanal sirve ya de base al relato de la creación. Antiguamente, los días no tenían nombre, sino que se contaban simplemente por números, excepto el séptimo, el día de descanso, que se llamaba sábado.

Semana - Douglas Tenney

ver CALENDARIO

Semana - Diccionario Bíblico Adventista

Semana (heb. shâbûa). Ciclo de 7 días que culmina con el sábado. La semana, a diferencia del día, del año o del mes, no es una medida 1075 natural del tiempo. Fue establecida divinamente, primero por el hecho de que Dios descansó durante el 7º día, el sábado, al terminar la creación, y lo santificó (-3); después, mediante el milagro del maná (-27); y finalmente, por el 4º mandamiento que se encontraba en las tablas de piedra dadas por el Señor en el Sinaí (20:8-11), escritas por su propio dedo (). Durante 40 años la aparición del maná cada día excepto 'el santo día de reposo [sábado]' (16:23) les indicaba a los hebreos cuál era la semana. Los patriarcas estaban informados acerca de ella (, 28; cf 7:10; 8:10, 12), aunque posiblemente cayó en el olvido en gran medida durante el período de esclavitud en Egipto. A partir del Sinaí no hubo cómo perder la cuenta del ciclo semanal; inclusive, después que el maná dejó de caer, los servicios del santuario, con sus ofrendas especiales de los sábados (, 10) y el cambio de los panes de la proposición cada semana (-9), contribuyeron a conservar su cómputo. El pueblo hebreo preservó la semana durante todos los siglos mediante su observancia del sábado. Jesús mismo guardó el sábado y se declaró Señor de él (), y sus seguidores 'descansaron el día de reposo [sábado] conforme al mandamiento' () en el día que precedía al 'primer día de la semana' (24:1). Nosotros heredamos la semana bíblica de los judíos. Hay quienes han sostenido que ciertos tabúes babilónicos, que caían en los días 7º y 14º del mes, indicarían el origen babilónico de la semana, pero no se trataban de ciclos continuos de 7 días. Los griegos dividían el mes en períodos de 10 días, y los romanos tenían un ciclo de 8 días, que se caracterizaba por ser cada 8º día, día de mercado. Pero los paganos no llegaron a tener una semana de 7 días hasta que se desarrolló la semana planetario, a partir de la astrología caldea en el período helenístico, que transcurrió entre el AT y el NT. En él, los días de la semana recibieron los nombres de los 7 planetas (es decir, de los 5 visibles, más el Sol y la Luna). La explicación generalmente más aceptada de por qué se le dieron esos nombres a los días de la semana (dada por Dión Casio, c 200 d.C.) es que los planetas regían sucesivamente las horas del día en su supuesto orden astronómico, comenzando con el más lejano: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, Luna. El día de Saturno era aquel en el que la 1ª hora la regía Saturno; la 2ª le correspondía a Júpiter, y así sucesivamente. Saturno regía de nuevo en las horas 8ª, 15ª y 22ª, y a continuación Marte en la hora 24ª. Por tanto, la 1ª hora del siguiente día le correspondía al Sol; de ahí que al día de Saturno le siguiera el día del Sol, y así sucesivamente. La secuencia de los días era entonces la siguiente: Saturno, Sol, Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus. La semana astrológica, usada en Italia extraoficialmente desde los días de Augusto, se difundió pronto por todo el imperio junto con el mitraísmo, un culto al Sol de origen oriental que llegó a gozar de mucha popularidad entre los soldados romanos. Según Cumont, para los adoradores de Mitra 'cada día de la semana se invocaba un planeta en un lugar determinado de la cripta, al cual estaba consagrado el día; y el día del Sol [domingo], sobre el cual presidía este astro, era especialmente sagrado'. Por 1ª vez se le dio reconocimiento legal a la semana en el calendario civil romano cuando Constantino, el 1er emperador 'cristiano', le añadió a la idea pagana de un día dedicado al Sol el concepto cristiano de un día de reposo semanal; por esta razón promulgó leyes para imponer el descanso en domingo, 'el venerable día del Sol'. Los nombres astrológicos romanos de los días de la semana todavía perduran en los idiomas europeos derivados del latín. Al ser reemplazados por los nombres de las divinidades germánicas equivalentes, aparecen en esa forma en las lenguas de origen germánico, como ser el inglés y el alemán. El uso de la semana se ha difundido hasta las naciones más lejanas del mundo gracias a la actividad de los misioneros y la adopción del calendario juliano-gregoriano para realizar transacciones comerciales con Occidente. El presente ciclo semanal se ha conservado, sin interrupción alguna, desde el s 1 d.C. Muchos suponen erróneamente que el 'cómputo del tiempo se perdió' como consecuencia de los cambios introducidos en el calendario, pero sólo ha habido una revisión desde que Julio César instituyó nuestro calendario en el 45 a.C. El año juliano tenía un promedio de 365 días más 1/4, que sumaba 1 día cada 4 años (lo que daba 366 días para ese año). Pero los astrónomos de César calcularon mal la duración del año, y le dieron un exceso de 11 minutos, de manera que cada 4 siglos había 3 años bisiestos de sobra, y 3 días de diferencia con el verdadero comienzo de las estaciones. Por el 1500, el equinoccio de primavera caía en el hemisferio norte el 11 de marzo. Los papas estaban preocupados por la semana santa, que en el 325 d.C. se había fijado tomando en cuenta el 21 de marzo como fecha del equinoccio. Con el fin de restaurar la Semana 1076 Santa a la fecha en que había caído en el 325, el papa Gregorio XIII, con el asesoramiento de algunos astrónomos, decretó en 1582 que el día siguiente al 4 de octubre no fuera 5 sino 15, e hizo provisión para que hubiera menos años bisiestos en el futuro, con el fin de impedir que el calendario continuara desajustándose. Los 10 días que se pasaron por alto no se perdieron, porque ya habían sido usados como días bisiestos con anterioridad. Inglaterra y sus colonias no aceptaron esta revisión del calendario hasta 1752, cuando el error ya había alcanzado los 11 días. Otros países lo adoptaron en otros momentos, pero los días de la semana, en todos estos casos, conservaron la misma secuencia. La reforma del calendario cambió el día del mes, no el de la semana. La The Catholic Encyclopedia dice lo siguiente acerca de la revisión del papa Gregorio: 'Hay que tomar en cuenta que durante la era cristiana nunca se ha interrumpido el orden de los días de la semana. Por lo tanto, cuando Gregorio XIII reformó el calendario en 1582, el jueves 4 de octubre fue seguido por el viernes 15 de octubre. Por eso mismo en Inglaterra, en 1752, al miércoles 2 de septiembre le siguió el jueves 14 de septiembre'. Bib.: Dión Casio, Roman History [Historia romana] xxvii.19; cf cp 16, donde Dión equipara el sábado de los judíos con el día de Saturno; Franz Cumont, The Mysteries of Mithra [Los misterios de Mitra], p 167; The Catholic Encyclopedia [Enciclopedia católica], artículo 'Chronology' [Cronología], 3:740.

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