Existen situaciones en la vida por las que algunas veces nos toca pasar, como la enfermedad, sé que esos momentos son muy difíciles y desesperantes, pero recuerda que Dios está contigo. Dios tiene el poder para sanarte, debes pedir tu sanidad al Señor, brinda una adoración genuina que salga de tu corazón. En medio de la enfermedad y las situaciones difíciles debes clamar a Dios, él te escucha y está dispuesto a obrar. La sanidad vendrá a ti, sea directa de Dios o por medio de un hermano que traiga a ti esa palabra de sanidad. Jesucristo ya cargó todas tus enfermedades y dolores en la cruz. Gracias a Jesús tenemos paz para con Dios y también en las situaciones difíciles, pon toda tu confianza y tu fe en Jesús, por sus heridas recibes la sanidad espiritual, no moriremos eternamente y ese es el mayor regalo de Cristo en la cruz. El Señor quiere darte sanidad física y emocional aunque debemos entender que es él quien decide cómo y cuando nos la da. Como ocurrió con la sanidad del ciego Bartimeo, Dios desea que le digamos exactamente lo que queremos que él haga, y en el caso de Bartimeo, Jesús concedió la sanidad. Le dijo "tu fe te ha sanado" y en ese instante el ciego pudo ver. Sin embargo Dios solo está esperando una muestra de fe de nuestra parte para realizar el milagro que él ya ha decidido hacer. Hoy te digo aumenta tu fe en Dios, y no dejes de creer que tu sanidad está pronto a ocurrir solo pídeselo a Dios. (Isaías 53:5) Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Aquí podrás encontrar muchos versículos que te ayudará a conocer los milagros que Dios hizo y te hará creer aún más.
Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, Y salva a los abatidos de espíritu.
»Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas. a decir a Jesús: «¿Eres Tú el que ha de venir, o esperaremos a otro?». Porque Mi yugo es fácily Mi carga ligera».
-”No temas, porque Yo estoy contigo; No te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia”.
»La paz les dejo, Mi paz les doy; no se la doy a ustedes como el mundo la da. No se turbe su corazón ni tenga miedo.
¶Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido.
-»Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, Y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, Ni la llama te abrasará.
¶Aunque pase por el valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento.
Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, Pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.
Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.
Dios es nuestro refugio y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios; Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra. El Señor de los ejércitos está con nosotros; Nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah) Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, Y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;
Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.
Porque Su ira es solo por un momento, Pero Su favor es por toda una vida. El llanto puede durar toda la noche, Pero a la mañana vendrá el grito de alegría.
Que las misericordias del Señor jamás terminan, Pues nunca fallan Sus bondades; Son nuevas cada mañana; ¡Grande es Tu fidelidad!
Y el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
Él da fuerzas al fatigado, Y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. ¶Una voz clama: «Preparen en el desierto camino al Señor; Allanen en la soledad calzada para nuestro Dios. Aun los mancebos se fatigan y se cansan, Y los jóvenes tropiezan y vacilan, Pero los que esperan en el Señor Renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, Correrán y no se cansarán, Caminarán y no se fatigarán.
En Dios solamente espera en silencio mi alma; De Él viene mi salvación. No confíen ustedes en la opresión, Ni en el robo pongan su esperanza; Si las riquezas aumentan, no pongan el corazón en ellas. ¶Una vez ha hablado Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder; Y Tuya es, oh Señor, la misericordia, Pues Tú pagas al hombre conforme a sus obras. Solo Él es mi roca y mi salvación, Mi baluarte, nunca seré sacudido.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, Porque me ha ungido el Señor Para traer buenas nuevas a los afligidos. Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, Para proclamar libertad a los cautivos Y liberación a los prisioneros; ¶En gran manera me gozaré en el Señor, Mi alma se regocijará en mi Dios. Porque Él me ha vestido de ropas de salvación, Me ha envuelto en manto de justicia Como el novio se engalana con una corona, Como la novia se adorna con sus joyas. Porque como la tierra produce sus renuevos, Y como el huerto hace brotar lo sembrado en él, Así el Señor Dios hará que la justicia y la alabanza Broten en presencia de todas las naciones. Para proclamar el año favorable del Señor, Y el día de venganza de nuestro Dios; Para consolar a todos los que lloran, Para conceder que a los que lloran en Sión Se les dé diadema en vez de ceniza, Aceite de alegría en vez de luto, Manto de alabanza en vez de espíritu abatido; Para que sean llamados robles de justicia, Plantío del Señor, para que Él sea glorificado.
Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
¿Por qué te desesperas, alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez. ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!
¶Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de Tu presencia, Y no quites de mí Tu Santo Espíritu. Restitúyeme el gozo de Tu salvación, Y sostenme con un espíritu de poder.
«Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, Ni sus caminos son Mis caminos», declara el Señor. «Porque como los cielos son más altos que la tierra, Así Mis caminos son más altos que sus caminos, Y Mis pensamientos más que sus pensamientos.
El que habita al amparo del Altísimo Morará a la sombra del Omnipotente. No te sucederá ningún mal, Ni plaga se acercará a tu morada. ¶Pues Él dará órdenes a Sus ángeles acerca de ti, Para que te guarden en todos tus caminos. En sus manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y la cobra pisarás; Pisotearás al cachorro de león y a la serpiente. ¶«Porque en Mí ha puesto su amor, Yo entonces lo libraré; Lo exaltaré, porque ha conocido Mi nombre. -»Me invocará, y le responderé; Yo estaré con él en la angustia; Lo rescataré y lo honraré; Lo saciaré de larga vida, Y le haré ver Mi salvación». Diré yo al Señor: «Refugio mío y fortaleza mía, Mi Dios, en quien confío».
Porque Yo sé los planes que tengo para ustedes”, declara el Señor, “planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza.
Confía en el Señor con todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, Y Él enderezará tus sendas.
Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor En la tierra de los vivientes. Espera al Señor; Esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor.
Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.
Esperé pacientemente al Señor, Y Él se inclinó a mí y oyó mi clamor. No he escondido Tu justicia dentro de mi corazón; He proclamado Tu fidelidad y Tu salvación; No he ocultado a la gran congregación Tu misericordia y Tu fidelidad. ¶Tú, oh Señor, no retengas Tu compasión de mí; Tu misericordia y Tu fidelidad me guarden continuamente, Porque me rodean males sin número; Mis iniquidades me han alcanzado, y no puedo ver; Son más numerosas que los cabellos de mi cabeza, Y el corazón me falla. ¶Ten a bien, oh Señor, libertarme; Apresúrate, Señor, a socorrerme. Sean avergonzados y humillados a una Los que buscan mi vida para destruirla; Sean vueltos atrás y cubiertos de ignominia Los que se complacen en mi mal. Queden atónitos a causa de su vergüenza Los que me dicen: «¡Ajá, ajá!». Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan; Que los que aman Tu salvación digan continuamente: «¡Engrandecido sea el Señor!». Por cuanto yo estoy afligido y necesitado, El Señor me tiene en cuenta. Tú eres mi ayuda y mi libertador; Dios mío, no te tardes. Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso; Asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos. Puso en mi boca un cántico nuevo, un canto de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán esto, y temerán Y confiarán en el Señor.
No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres. Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla.
-»Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, Pero Mi misericordia no se apartará de ti, Y el pacto de Mi paz no será quebrantado», Dice el Señor, que tiene compasión de ti.
Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto.
Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo».
Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: «Nunca te dejaré ni te desampararé»,
Amo al Señor, porque oye Mi voz y mis súplicas. Yo creía, aun cuando decía: «Estoy muy afligido». Dije alarmado: «Todo hombre es mentiroso». ¶¿Qué daré al Señor Por todos Sus beneficios para conmigo? Alzaré la copa de la salvación, E invocaré el nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor, Sí, en presencia de todo Su pueblo. Estimada a los ojos del Señor Es la muerte de Sus santos. ¡Ah, Señor! Ciertamente yo soy Tu siervo, Siervo Tuyo soy, hijo de Tu sierva; Tú desataste mis ataduras. Te ofreceré sacrificio de acción de gracias, E invocaré el nombre del Señor. Al Señor cumpliré mis votos, Sí, en presencia de todo Su pueblo, En los atrios de la casa del Señor, En medio de ti, oh Jerusalén. ¡Aleluya! Porque a mí ha inclinado Su oído; Por tanto le invocaré mientras yo viva.
Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.
¶Vuélvete a mí y tenme piedad, Porque estoy solitario y afligido. Las angustias de mi corazón han aumentado; Sácame de mis congojas.
Oye, oh Dios, mi clamor; Atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, cuando mi corazón desmaya. Condúceme a la roca que es más alta que yo.
Pero el Señor es fiel y Él los fortalecerá a ustedes y los protegerá del maligno.
Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza. Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.
«El Espíritu del Señor está sobre Mí, Porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, Y la recuperación de la vista a los ciegos; Para poner en libertad a los oprimidos;
Jesús le contestó: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».
El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador; Mi Dios, mi roca en quien me refugio; Mi escudo y el poder de mi salvación, mi altura inexpugnable.
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor?
Por tanto, no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidaráde sí mismo. Bástenle a cadadía sus propios problemas.
puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.
Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, En verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas.
Volverán los rescatados del Señor, Entrarán en Sión con gritos de júbilo, Con alegría eterna sobre sus cabezas. Gozo y alegría alcanzarán, Y huirán la tristeza y el gemido.
Los rescatados del Señor volverán, Entrarán en Sión con gritos de júbilo, Con alegría eterna sobre sus cabezas. Gozo y alegría alcanzarán, Y huirán la tristeza y el gemido.
Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios; Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.
Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
¶Tú has tomado en cuenta mi vida errante; Pon mis lágrimas en Tu frasco; ¿Acaso no están en Tu libro?
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Porque así dice el Alto y Sublime Que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: «Yo habito en lo alto y santo, Y también con el contrito y humilde de espíritu, Para vivificar el espíritu de los humildes Y para vivificar el corazón de los contritos.
Bendice, alma mía, al Señor, Y no olvides ninguno de Sus beneficios. Bendigan al Señor, ustedes Sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutan Su mandato, Obedeciendo la voz de Su palabra. Bendigan al Señor, ustedes todos Sus ejércitos, Que le sirven haciendo Su voluntad. Bendigan al Señor, ustedes todas Sus obras, En todos los lugares de Su dominio. Bendice, alma mía, al Señor. Él es el que perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus enfermedades; El que rescata de la fosa tu vida, El que te corona de bondad y compasión;
Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.
Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es Aquel que prometió.
El Señor está cerca de todos los que lo invocan, De todos los que lo invocan en verdad.
sino como está escrito: «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han entrado al corazón del hombre, Son las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman».
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas.
Muchos son los dolores del impío, Pero al que confía en el Señor, la misericordia lo rodeará.
En mi angustia invoqué al Señor, Y clamé a mi Dios; Desde Su templo oyó mi voz, Y mi clamor delante de Él llegó a Sus oídos.
¶Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis inquietudes. Y ve si hay en mí camino malo, Y guíame en el camino eterno.
Por la mañana hazme oír Tu misericordia, Porque en Ti confío; Enséñame el camino por el que debo andar, Pues a Ti elevo mi alma.
Le ruego que Él les conceda a ustedes, conforme a las riquezas de Su gloria, el ser fortalecidos con poder por Su Espíritu en el hombre interior; de manera que Cristo habite por la fe en sus corazones. También ruego que arraigados y cimentados en amor,
de manera que decimos confiadamente: «El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?».
Me gozaré y me alegraré en Tu misericordia, Porque Tú has visto mi aflicción; Has conocido las angustias de mi alma,
¡Cuán preciosa es, oh Dios, Tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de Tus alas.
Con toda diligencia guarda tu corazón, Porque de él brotan los manantiales de la vida.
Oh Señor, ten piedad de nosotros; en Ti hemos esperado. Sé nuestra fortaleza cada mañana, También nuestra salvación en tiempo de angustia.
Entonces en su angustia clamaron al Señor Y Él los salvó de sus aflicciones. Díganlo los redimidos del Señor, A quienes ha redimido de la mano del adversario, Él envió Su palabra y los sanó Y los libró de la muerte.
Sea ahora Tu misericordia para consuelo mío, Conforme a Tu promesa dada a Tu siervo. Venga a mí Tu compasión, para que viva, Porque Tu ley es mi deleite.
Tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo,
El pueblo que andaba en tinieblas Ha visto gran luz; A los que habitaban en tierra de sombra de muerte, La luz ha resplandecido sobre ellos.
Jesús, mirándolos, les dijo: «Para los hombres eso es imposible, pero para Dios todo es posible».
¶Bendito sea el Señor, que cada día lleva nuestra carga, El Dios que es nuestra salvación. (Selah)
Como un padre se compadece de sus hijos, Así se compadece el Señor de los que le temen. Porque Él sabe de qué estamos hechos, Se acuerda de que solo somos polvo.
-»Dios es mi salvación, Confiaré y no temeré; Porque mi fortaleza y mi canción es el Señor Dios, Él ha sido mi salvación».
El Señor es mi pastor, Nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; Junto a aguas de reposo me conduce. Él restaura mi alma; Me guía por senderos de justicia Por amor de Su nombre.
Por siempre cantaré de las misericordias del Señor; Con mi boca daré a conocer Tu fidelidad a todas las generaciones. Tú aplastaste a Egipto como a uno herido de muerte; Esparciste a Tus enemigos con Tu brazo poderoso. ¶Tuyos son los cielos, Tuya también la tierra; El mundo y todo lo que en él hay, Tú lo fundaste. El norte y el sur, Tú los creaste; El Tabor y el Hermón aclamarán con gozo a Tu nombre. Tú tienes un brazo fuerte; Tu mano es poderosa, Tu diestra es exaltada. La justicia y el derecho son el fundamento de Tu trono; La misericordia y la verdad van delante de Ti. ¡Cuán bienaventurado es el pueblo que sabe lo que es la voz de júbilo! Andan, Señor, a la luz de Tu rostro. En Tu nombre se regocijan todo el día, Y por Tu justicia son enaltecidos. Porque Tú eres la gloria de su potencia, Y por Tu gracia es exaltado nuestro poder. Pues del Señor es nuestro escudo, Y del Santo de Israel nuestro rey. ¶Una vez hablaste en visión a Tus santos, Y dijiste: «He ayudado a un poderoso; He exaltado a uno escogido de entre el pueblo. Porque dije: «Para siempre será edificada la misericordia; En los cielos mismos establecerás Tu fidelidad».
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes.
Y que el Dios de la paciencia y del consuelo les conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros conforme a Cristo Jesús,
Porque el Señor es bueno; Para siempre es Su misericordia, Y Su fidelidad por todas las generaciones.
Tú has cambiado mi lamento en danza; Has desatado mi ropa de luto y me has ceñido de alegría; Para que mi alma te cante alabanzas y no esté callada. Oh Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.
-»Entonces tu luz despuntará como la aurora, Y tu recuperación brotará con rapidez. Delante de ti irá tu justicia; Y la gloria del Señor será tu retaguardia.
Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!».
¶Me acordaré de las obras del Señor; Ciertamente me acordaré de Tus maravillas antiguas. Meditaré en toda Tu obra, Y reflexionaré en Tus hechos.
¶Aunque yo ande en medio de la angustia, Tú me vivificarás; Extenderás Tu mano contra la ira de mis enemigos, Y Tu diestra me salvará.
»Bienaventurados ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Bienaventurados ustedes los que ahora lloran, porque reirán.
El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?
En todas sus angustias Él estuvo afligido, Y el ángel de Su presencia los salvó. En Su amor y en Su compasión los redimió, Los levantó y los sostuvo todos los días de antaño.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados),
Porque en el día de la angustia me esconderá en Su tabernáculo; En lo secreto de Su tienda me ocultará; Sobre una roca me pondrá en alto.
Dios es nuestro refugio y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios; Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra. El Señor de los ejércitos está con nosotros; Nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah) Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, Y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; Aunque bramen y se agiten sus aguas, Aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah)
Pues el enemigo ha perseguido mi alma, Ha aplastado mi vida contra la tierra; Me ha hecho morar en lugares tenebrosos, como los que hace tiempo están muertos. Por tanto, en mí está agobiado mi espíritu; Mi corazón está turbado dentro de mí.
Ciertamente el Señor consolará a Sión, Consolará todos sus lugares desolados. Convertirá su desierto en Edén, Y sus lugares desolados en huerto del Señor. Gozo y alegría se encontrarán en ella, Acciones de gracias y voces de alabanza.
Hagan todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo,
¶Por el Señor son ordenados los pasos del hombre, Y el Señor se deleita en su camino. Cuando caiga, no quedará derribado, Porque el Señor sostiene su mano.
-»El Señor te guiará continuamente, Saciará tu deseo en los lugares áridos Y dará vigor a tus huesos. Serás como huerto regado Y como manantial cuyas aguas nunca faltan.
¶En cuanto a mí, a Dios invocaré, Y el Señor me salvará. Tarde, mañana y mediodía me lamentaré y gemiré, Y Él oirá mi voz.
Porque Tú has sido refugio para mí, Torre fuerte frente al enemigo. Que more yo en Tu tienda para siempre; Y me abrigue bajo el refugio de Tus alas. (Selah)
Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo.
Señor, Tú establecerás paz para nosotros, Ya que también todas nuestras obras Tú las hiciste por nosotros.
Hasta ahora nada han pedido en Mi nombre; pidan y recibirán, para que su gozo sea completo.
¶¡Cuán bienaventurado es el hombre cuyo poder está en Ti, En cuyo corazón están los caminos a Sión! Pasando por el valle de Baca lo convierten en manantial, También las lluvias tempranas lo cubren de bendiciones. Van de poder en poder, Cada uno de ellos comparece ante Dios en Sión.
pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de Él. Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos,
Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
Pues Tú, Señor, eres bueno y perdonador, Abundante en misericordia para con todos los que te invocan.
¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos!
Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz.
Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz Y la gloria del Señor ha amanecido sobre ti.
Con Sus plumas te cubre, Y bajo Sus alas hallas refugio; Escudo y baluarte es Su fidelidad.
Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?».
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