Padre eres un ser importante en la vida de tu hijo, tú eres un líder en tu casa, eres quien guía a tus hijos y enseña los valores y la palabra de Dios. Eres ejemplo en la vida de los que te rodean; Por eso es importante las cosas que haces, ya que tus hijos están copiando tu ejemplo a seguir. La biblia dice: que mucho se alegrará el padre del justo, Y el que engendra sabio se gozará con él. (Proverbios 23:24) Dios te ha puesto como cabeza en tu hogar para que seas quien lleve la dirección y el destino de tu familia, pide ayuda a Dios y él te enseñara como debes hacerlo. Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. (Salmos 103:13)
»Honrarás a tu padre y a tu madre, para que tu vida se alargue en la tierra que yo, el Señor tu Dios, te doy.
Hijos, obedezcan a sus padres en el nombre del Señor, porque esto es justo.Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;para que te vaya bien, y tengas una larga vida sobre la tierra.
Atiende, hijo mío, las correcciones de tu padre, y no menosprecies las enseñanzas de tu madre;adorno de gracia serán sobre tu cabeza, y collares alrededor de tu cuello.
Hijo mío, cumple el mandamiento de tu padre, y no te apartes de la enseñanza de tu madre.Llévalos siempre dentro de tu corazón; pórtalos alrededor de tu cuello.Serán tu guía cuando camines, te protegerán cuando duermas, y te hablarán cuando despiertes.
»”Honrarás a tu padre y a tu madre, como yo, el Señor tu Dios, te lo he ordenado, para que tu vida se alargue y te vaya bien en la tierra que yo, el Señor tu Dios, te doy.
»Cada uno de ustedes debe respetar a su madre y a su padre, y respetar también mis días de reposo. Yo soy el Señor su Dios.
El padre del justo siente gran alegría; el que engendra un hijo sabio se regocija.¡Haz que tu padre y tu madre se alegren! ¡Haz que se regocije la madre que te dio a luz!
A quien mira con desprecio a su padre y tiene en poco la enseñanza de la madre, ¡que los cuervos del valle le saquen los ojos!, ¡que los aguiluchos se lo coman vivo!
Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”; también: “El que maldiga al padre o a la madre, morirá irremisiblemente.”
»“Maldito sea el que deshonre a su padre o a su madre.” »Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”
Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra a su padre; el hijo necio entristece a su madre.
Porque Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y también: “El que maldiga al padre o a la madre, morirá irremisiblemente.”
Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, estos deben aprender primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque ante Dios esto es bueno y agradable.
Los hijos son un regalo del Señor; los frutos del vientre son nuestra recompensa.Los hijos que nos nacen en nuestra juventud son como flechas en manos de un guerrero.¡Dichoso aquel que llena su aljaba con muchas de estas flechas! No tendrá de qué avergonzarse cuando se defienda ante sus enemigos.
Ustedes, los padres, no exasperen a sus hijos, sino edúquenlos en la disciplina y la instrucción del Señor.
Enseña al niño a seguir fielmente su camino, y aunque llegue a anciano no se apartará de él.
aunque se fue con ellos a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Por su parte, su madre guardaba todo esto en su corazón.
Por otra parte, tuvimos padres terrenales, los cuales nos disciplinaban, y los respetábamos. ¿Por qué no mejor obedecer al Padre de los espíritus, y así vivir?
porque si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, niega la fe y es peor que un incrédulo.
El que roba a su padre y ahuyenta a su madre es un hijo que causa vergüenza y oprobio.
»Tengan cuidado de no menospreciar a uno de estos pequeños, porque yo les digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.
La vara y la corrección imparten sabiduría, pero el hijo consentido avergüenza a su madre.
El hijo sabio sigue el consejo de su padre; el burlón no hace caso de las reprensiones.
¡Dichosos todos los que honran al Señor! ¡Dichosos los que van por sus caminos!¡Dichoso serás, y te irá bien, cuando te alimentes del fruto de tu trabajo!En la intimidad de tu casa, tu esposa será como una vid con muchas uvas; alrededor de tu mesa tus hijos serán como retoños de olivo.Así bendice el Señor a todo aquel que le honra.
Hijo mío, no te olvides de mi ley; guarda en tu corazón mis mandamientos.Ellos prolongarán los años de tu vida y te traerán abundante paz.
Estas palabras que hoy te mando cumplir estarán en tu corazón,y se las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés en tu casa, y cuando vayas por el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes.
Hijos, escuchen las enseñanzas de su padre; presten atención, y adquirirán entendimiento.Yo les doy buenas enseñanzas; no rechacen mis instrucciones.También yo fui hijo, y tuve un padre; era el hijo predilecto de mi madre.Mi padre me enseñaba, y me decía: «Guarda mis razones en tu corazón. Cumple mis mandamientos, y vivirás.
El Señor se compadece de los que le honran con la misma compasión del padre por sus hijos,
Yo sé que él ordenará a sus hijos y a sus descendientes que sigan el camino del Señor, y que sean justos y rectos, para que el Señor cumpla en Abrahán su promesa.»
Castiga a tu hijo mientras haya esperanza; pero tómalo con calma, no vayas a matarlo.
Cuando Jesús vio a su madre, y vio también presente al discípulo a quien él amaba, le dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.»Y al discípulo le dijo: «Ahí tienes a tu madre.» Y a partir de ese momento el discípulo la recibió en su casa.
El que ama la corrección ama la sabiduría; el que aborrece la reprensión es ignorante.
»No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás, porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte y celoso. Yo visito en los hijos la maldad de los padres que me aborrecen, hasta la tercera y cuarta generación,pero trato con misericordia infinita a los que me aman y cumplen mis mandamientos.
No dejes de corregir al joven, que no va a morirse si lo castigas con vara.Al contrario, castígalo con vara y lo librarás de caer en el sepulcro.
Hijo mío, óyeme y acepta mis razones, y los años de tu vida se alargarán.Yo te muestro el camino de la sabiduría, y te llevo por senderos de rectitud.
Que nuestros hijos, en su juventud, crezcan como plantas vigorosas. Que nuestras hijas sean hermosas como las columnas labradas de un palacio.
El principio de la sabiduría es el temor al Señor; los necios desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Hijo mío, si recibes mis palabras y en tu mente guardas mis mandamientos,si tu oído está atento a la sabiduría e inclinas tu corazón a la prudencia,si pides la ayuda de la inteligencia y llamas a gritos a la prudencia,si la buscas como a la plata, y la rebuscas como a un tesoro,entonces sabrás lo que es temer al Señor, y hallarás el conocimiento de Dios.
Si el Señor no edifica la casa, de nada sirve que los edificadores se esfuercen. Si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que los guardias la vigilen.De nada sirve que ustedes madruguen, y que se acuesten muy tarde, si el pan que comen es pan de sufrimiento, y el Señor da el sueño a los que él ama.
»Por lo tanto, ten cuidado. Ten mucho cuidado de no olvidar nada de todo lo que tus ojos han visto. Que no se aparten de tu corazón en ningún momento de tu vida. Al contrario, enséñales esto a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.
El que ama la sabiduría alegra a su padre; el que frecuenta rameras dilapida sus bienes.
Para que todos los días de tu vida, tú, Israel, y tus hijos, y los hijos de tus hijos, teman al Señor su Dios y cumplan todos los estatutos y mandamientos que yo les mando cumplir, para que sus días sean prolongados.
Yo los consolaré a ustedes como consuela una madre a sus hijos, y en Jerusalén hallarán consuelo.»
Por tanto, imiten a Dios, como hijos amados.Vivan en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante.
El hombre justo no se aparta de su integridad; ¡dichosos sus hijos, que siguen sus pasos!
tú desde la niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
No las mantendremos ocultas a nuestros hijos, sino que diremos a las generaciones futuras que el Señor es digno de alabanza por su poder y por sus hechos portentosos.El Señor estableció su ley para Jacob; le entregó sus enseñanzas a Israel, y ordenó a nuestros padres que nos las enseñaran,para que las conociera la generación futura, los hijos que nos habrían de nacer, y ellos a su vez las contaran a sus hijos,para que pusieran en Dios su confianza y no se olvidaran de sus grandes hechos; para que obedecieran sus mandamientos,
Conoces los mandamientos: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre.»
»Que engrandezca Dios a Jafet; que habite en las tiendas de Sem, y que Canaán sea su siervo.»
Enséñenselas a sus hijos, y hablen de ellas cuando te encuentres descansando en tu casa, y cuando vayas por el camino, y cuando te acuestes, y cuando te levantes.
También ustedes, los jóvenes, muestren respeto ante los ancianos, y todos ustedes, practiquen el mutuo respeto. Revístanse de humildad, porque: «Dios resiste a los soberbios, pero se muestra favorable a los humildes.»
»El día de mañana, cuando tu hijo te pregunte: “¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que el Señor nuestro Dios les mandó cumplir?”,le dirás: “En Egipto, éramos esclavos del faraón. Pero el Señor nos sacó de allá con mano poderosa.Ante nuestros propios ojos, el Señor realizó en Egipto grandes señales y milagros terribles contra el faraón y contra toda su casa.Nos sacó de allá, para traernos aquí y darnos la tierra que juró dar a nuestros padres.El Señor nuestro Dios nos mandó cumplir todos estos estatutos, y temerlo, para que nos vaya bien siempre y él nos conserve la vida, como hasta el día de hoy.Si tenemos cuidado de poner por obra todos estos mandamientos delante del Señor nuestro Dios, como él nos lo ha mandado, tendremos justicia.”
Cosechar en el verano es pensar con sensatez; dormirse en la cosecha es no tener vergüenza.
Amémonos unos a otros con amor fraternal; respetemos y mostremos deferencia hacia los demás.
El amor es paciente y bondadoso; no es envidioso ni jactancioso, no se envanece;no hace nada impropio; no es egoísta ni se irrita; no es rencoroso;
Así que, todo lo que quieran que la gente haga con ustedes, eso mismo hagan ustedes con ellos, porque en esto se resumen la ley y los profetas.
Dichoso el hombre que honra al Señor y se deleita obedeciendo sus mandatos.Sus hijos tendrán poder en la tierra, y serán bendecidos por su rectitud.
La vejez es la corona de una vida honrada, y se la halla en el camino de la justicia.
Mejor tener buena fama que mucha riqueza; la buena fama es mejor que la plata y el oro.
No hagan nada por contienda o por vanagloria. Al contrario, háganlo con humildad y considerando cada uno a los demás como superiores a sí mismo.
Hijos, escuchen las enseñanzas de su padre; presten atención, y adquirirán entendimiento.
no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la verdad.Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
La necedad va ligada al corazón del joven, pero la vara disciplinaria le quita lo necio.
En fin, únanse todos en un mismo sentir; sean compasivos, misericordiosos y amigables; ámense fraternalmente
El mandamiento es lámpara, la enseñanza es luz, y las reprensiones son el camino de la vida.
¡Dichoso aquel que llena su aljaba con muchas de estas flechas! No tendrá de qué avergonzarse cuando se defienda ante sus enemigos.
Acuérdate de los tiempos pasados; trae a la memoria los años ya idos. Pregúntale a tu padre, y te lo dirá; y a tus ancianos, y te contarán
Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios.El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
Así de dulce te será la sabiduría. Si la encuentras tendrás tu recompensa, y al final tu esperanza no se verá frustrada.
Paguen a todos lo que deban pagar, ya sea que deban pagar tributo, impuesto, respeto u honra.
»A cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino, y que lo hundieran en el fondo del mar.
Es bueno dejar herencia a los nietos; las riquezas del pecador las hereda el hombre justo.
Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo. Además, le ordenó: «No tomes como mujer a ninguna cananea.
Por lo demás, hermanos, regocíjense, perfecciónense, consuélense; sean de un mismo sentir, y vivan en paz. Y el Dios de la paz y del amor estará con ustedes.
Hijo mío, si en tu corazón eres sabio, eso alegrará también mi corazón.En mi interior sentiré gran alegría cuando con tus labios digas lo que es justo.
Cada uno de nosotros debe agradar a su prójimo en lo que es bueno, con el fin de edificarlo.
Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello.
Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”; también: “El que maldiga al padre o a la madre, morirá irremisiblemente.”Pero ustedes dicen: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Todo aquello con lo que podría ayudarte es mi ofrenda a Dios’,ya no tiene que honrar a su padre o a su madre.” Y así, por la tradición de ustedes, invalidan el mandamiento de Dios.
Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia.Sean mutuamente tolerantes. Si alguno tiene una queja contra otro, perdónense de la misma manera que Cristo los perdonó.
No tengan deudas con nadie, aparte de la deuda de amarse unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.
Sus hijos se levantan y la llaman dichosa; también su esposo la congratula:«Muchas mujeres han hecho el bien, pero tú las sobrepasas a todas.»
Y añadió: «¿Quién le hubiera dicho a Abrahán que yo, Sara, habría de amamantar hijos? ¡Pues le he dado un hijo en su vejez!»
Pues este es el amor a Dios: que obedezcamos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son difíciles de cumplir.
El principio de la sabiduría es el temor al Señor. Quienes practican esto adquieren entendimiento y alaban al Señor toda su vida.
Vivamos como si fuéramos uno solo. No seamos altivos, sino juntémonos con los humildes. No debemos creernos más sabios que los demás.
Hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad, solo que no usen la libertad como pretexto para pecar; más bien, sírvanse los unos a los otros por amor.Porque toda la ley se cumple en esta sola palabra: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;para que te vaya bien, y tengas una larga vida sobre la tierra.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están sufriendo, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
Por tanto, recíbanse unos a otros, como también Cristo nos recibió, para la gloria de Dios.
En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
Tú, Señor, eres bondadoso y sabes perdonar; ¡grande es tu misericordia para los que te invocan!
Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, lanzó una grande y amarga exclamación, y dijo: «¡Bendíceme también a mí, padre mío!»Isaac dijo: «Es que vino tu hermano, y con engaños tomó tu bendición.»
La casa se edifica con sabiduría y se afirma con inteligencia.Sus alcobas se llenan con buen juicio, y con todo bien preciado y agradable.
Se reviste de fuerza y de honra, y no le preocupa lo que pueda venir.Habla siempre con sabiduría, y su lengua se rige por la ley del amor.
Sean mutuamente tolerantes. Si alguno tiene una queja contra otro, perdónense de la misma manera que Cristo los perdonó.
Jesús le respondió: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”Este es el primero y más importante mandamiento.Y el segundo es semejante al primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
El niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría, y la gracia de Dios reposaba en él.
Préstame atención, que voy a darte un consejo, y que Dios te acompañe. Preséntate ante Dios en lugar del pueblo, y somete a su juicio todos los problemas.Enséñales a ellos las ordenanzas y las leyes, e indícales cómo deben conducirse, y qué deben hacer.
»Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo cuando él y tú estén solos. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano.
Hijos, por favor, ¡escúchenme! ¡Dichosos los que siguen mis caminos!Sean sabios y préstenme atención; no dejen de lado la disciplina.
Hijo mío, escúchame y adquiere sabiduría. Deja que tu corazón enderece el rumbo.No te juntes con los que se hartan de vino ni con los que se atiborran de carne,porque unos y otros se quedarán pobres, y por indolentes acabarán cubiertos de harapos.
Y José le respondió a su padre: «Son los hijos que Dios me ha dado aquí.» Entonces Israel le dijo: «Por favor, acércalos a mí, para que los bendiga.»
Tú, mi Dios, me has enseñado desde mi juventud, y aún ahora sigo hablando de tus maravillas.No me desampares, Dios mío, aunque llegue a estar viejo y canoso, hasta que haya anunciado tu gran poder a las generaciones que habrán de venir.
Solo te alaban los que viven, como hoy vivo yo. Esta verdad la enseñarán los padres a sus hijos.
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el más importante de todos es el amor.
Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad.En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
¿Quieres tú servir al Señor? Él te mostrará el mejor camino.Te hará disfrutar de bienestar, y tus descendientes heredarán la tierra.
Que el amor fraternal permanezca en ustedes.Y no se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
Entonces Jesús dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de los cielos es de los que son como ellos.»
Pero el Señor es eternamente misericordioso; él les hace justicia a quienes le honran, y también a sus hijos y descendientes,a quienes cumplen con su pacto y no se olvidan de sus mandamientos, sino que los ponen en práctica.
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito.
Las generaciones futuras le servirán, y hablarán del Señor a la generación venidera.Se dirá a los que aún no han nacido que el Señor es justo en todo lo que hace.
De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.
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