Padre eres un ser importante en la vida de tu hijo, tú eres un líder en tu casa, eres quien guía a tus hijos y enseña los valores y la palabra de Dios. Eres ejemplo en la vida de los que te rodean; Por eso es importante las cosas que haces, ya que tus hijos están copiando tu ejemplo a seguir. La biblia dice: que mucho se alegrará el padre del justo, Y el que engendra sabio se gozará con él. (Proverbios 23:24) Dios te ha puesto como cabeza en tu hogar para que seas quien lleve la dirección y el destino de tu familia, pide ayuda a Dios y él te enseñara como debes hacerlo. Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. (Salmos 103:13)
»Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da.
Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor, porque esto es justo. Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de Su fuerza. Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. Estén, pues, firmes, ceñida su cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con la preparación para anunciar el evangelio de la paz. Sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomen también el casco de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Con toda oración y súplica oren en todo tiempo en el Espíritu, y así, velen con toda perseverancia y súplica por todos los santos. Oren también por mí, para que me sea dada palabra al abrir mi boca, a fin de dar a conocer sin temor el misterio del evangelio, Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), por el cual soy embajador en cadenas; que al proclamarlo hable sin temor, como debo hablar. Pero a fin de que también ustedes sepan mi situación y lo que hago, todo se lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro en el Señor, a quien he enviado a ustedes precisamente para esto, para que sepan de nosotros y para que consuele sus corazones. Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de parte de Dios el Padre y del Señor Jesucristo. La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor incorruptible. para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra.
¶Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre Y no abandones la enseñanza de tu madre; Porque son guirnalda de gracia para tu cabeza, Y collares para tu cuello.
¶Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre Y no abandones la enseñanza de tu madre; Átalos de continuo en tu corazón, Enlázalos a tu cuello. Cuando andes, te guiarán; Cuando duermas, velarán por ti; Al despertarte, hablarán contigo.
”Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor tu Dios te ha mandado, para que tus días sean prolongados y te vaya bien en la tierra que el Señor tu Dios te da.
Cada uno de ustedes ha de reverenciar a su madre y a su padre, y guardarán Mis días de reposo. Yo soy el Señor su Dios.
¶El padre del justo se regocijará en gran manera, Y el que engendra un sabio se alegrará en él. Alégrense tu padre y tu madre, Y regocíjese la que te dio a luz.
Al ojo que se burla del padre Y escarnece a la madre, Lo sacarán los cuervos del valle, Y lo comerán los aguiluchos.
Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y: “Quien hable mal de su padre o de su madre, que muera”.
“Maldito el que desprecie a su padre o a su madre”. Y todo el pueblo dirá: “Amén”.
Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza para su madre.
Porque Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”; y: “El que hable mal de su padre o de su madre, que muera”.
Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan estos primero a mostrar piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es agradable delante de Dios.
¶Un don del Señor son los hijos, Y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, Así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; No será avergonzado Cuando hable con sus enemigos en la puerta.
Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en la disciplina e instrucción del Señor.
Instruye al niño en el camino que debe andar, Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.
Descendió con sus padres y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y Su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón.
Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos?
Pero si alguien no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.
El que asalta a su padre y echa fuera a su madre Es un hijo que trae vergüenza y desgracia.
Al que maldice a su padre o a su madre, Se le apagará su lámpara en medio de las tinieblas.
»Miren que no desprecien a uno de estos pequeñitos, porque les digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de Mi Padre que está en los cielos.
La vara y la reprensión dan sabiduría, Pero el niño consentido avergüenza a su madre.
El hijo sabio acepta la disciplina de su padre, Pero el insolente no escucha la reprensión.
Bienaventurado todo aquel que teme al Señor, Que anda en Sus caminos. Cuando comas del trabajo de tus manos, Dichoso serás y te irá bien. Tu mujer será como fecunda vid En el interior de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo Alrededor de tu mesa. Así será bendecido el hombre Que teme al Señor.
Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza, Y tu corazón guarde mis mandamientos, Entonces tus graneros se llenarán con abundancia Y tus lagares rebosarán de vino nuevo. Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor Ni aborrezcas Su reprensión, Porque el Señor ama a quien reprende, Como un padre al hijo en quien se deleita. ¶Bienaventurado el hombre que halla sabiduría Y el hombre que adquiere entendimiento. Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus utilidades mejor que el oro fino. Es más preciosa que las joyas, Y nada de lo que deseas se compara con ella. Larga vida hay en su mano derecha, En su mano izquierda, riquezas y honra. Sus caminos son caminos agradables Y todas sus sendas, paz. Es árbol de vida para los que echan mano de ella, Y felices son los que la abrazan. Con sabiduría fundó el Señor la tierra, Con inteligencia estableció los cielos. Porque largura de días y años de vida Y paz te añadirán.
Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
Oigan, hijos, la instrucción de un padre, Y presten atención para que ganen entendimiento, ¶Oye, hijo mío, recibe mis palabras, Y muchos serán los años de tu vida. Por el camino de la sabiduría te he conducido, Por sendas de rectitud te he guiado. Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos, Y si corres, no tropezarás. Aférrate a la instrucción, no la sueltes; Guárdala, porque ella es tu vida. No entres en la senda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malvados. Evítalo, no pases por él; Apártate de él y sigue adelante. Porque ellos no duermen a menos que hagan lo malo, Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguien. Porque comen pan de maldad, Y beben vino de violencia. Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día. El camino de los impíos es como las tinieblas, No saben en qué tropiezan. Porque les doy buena enseñanza; No abandonen mi instrucción. ¶Hijo mío, presta atención a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. Que no se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón. Porque son vida para los que las hallan, Y salud para todo su cuerpo. Con toda diligencia guarda tu corazón, Porque de él brotan los manantiales de la vida. Aparta de ti la boca perversa Y aleja de ti los labios falsos. Miren tus ojos hacia adelante, Y que tu mirada se fije en lo que está frente a ti. Fíjate en el sendero de tus pies, Y todos tus caminos serán establecidos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal. Cuando yo fui hijo para mi padre, Tierno y único a los ojos de mi madre, Entonces él me enseñaba y me decía: «Retenga tu corazón mis palabras, Guarda mis mandamientos y vivirás.
El necio rechaza la disciplina de su padre, Pero es prudente el que acepta la reprensión.
Como un padre se compadece de sus hijos, Así se compadece el Señor de los que le temen.
Y Yo lo he escogido para que mande a sus hijos y a su casa después de él que guarden el camino del Señor, haciendo justicia y juicio, para que el Señor cumpla en Abraham todo lo que Él ha dicho acerca de él».
Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza, Pero no desee tu alma causarle la muerte.
Y cuando Jesús vio a Su madre, y al discípulo a quien Él amaba que estaba allí cerca, dijo* a Su madre: «¡Mujer, ahí está tu hijo!». Después dijo* al discípulo: «¡Ahí está tu madre!». Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa.
El que ama la instrucción ama el conocimiento, Pero el que odia la reprensión es torpe.
Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor,
No los adorarás ni los servirás. Porque Yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan Mis mandamientos.
¶No escatimes la disciplina del niño; Aunque lo castigues con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol.
¶Oye, hijo mío, recibe mis palabras, Y muchos serán los años de tu vida. Por el camino de la sabiduría te he conducido, Por sendas de rectitud te he guiado.
¶Sean nuestros hijos en su juventud como plantíos florecientes, Y nuestras hijas como columnas de esquinas labradas como las de un palacio.
¶El temor del Señor es el principio de la sabiduría; Los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.
Hijo mío, si recibes mis palabras Y atesoras mis mandamientos dentro de ti, Porque la sabiduría entrará en tu corazón, Y el conocimiento será grato a tu alma; La discreción velará sobre ti, El entendimiento te protegerá, Para librarte de la senda del mal, Del hombre que habla cosas perversas; De los que dejan las sendas de rectitud, Para andar por los caminos tenebrosos; De los que se deleitan en hacer el mal Y se regocijan en las perversidades del mal; Cuyas sendas son torcidas, Y se extravían en sus senderos. La discreción te librará de la mujer extraña, De la desconocida que lisonjea con sus palabras, La cual deja al compañero de su juventud, Y olvida el pacto de su Dios; Porque su casa se inclina hacia la muerte, Y sus senderos hacia los muertos. Todos los que van a ella, no vuelven, Ni alcanzan las sendas de la vida. Da oído a la sabiduría, Inclina tu corazón al entendimiento. Por tanto, andarás en el camino de los buenos Y guardarás las sendas de los justos. Porque los rectos morarán en la tierra, Y los íntegros permanecerán en ella; Pero los impíos serán cortados de la tierra, Y los malvados serán desarraigados de ella. Porque si clamas a la inteligencia, Alza tu voz por entendimiento; Si la buscas como a la plata, Y la procuras como a tesoros escondidos, Entonces entenderás el temor del Señor Y descubrirás el conocimiento de Dios.
Si el Señor no edifica la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si el Señor no guarda la ciudad, En vano vela la guardia. Es en vano que se levanten de madrugada, Que se acuesten tarde, Que coman el pan de afanosa labor, Pues Él da a Su amado aun mientras duerme.
»Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.
El que evita la vara odia a su hijo, Pero el que lo ama lo disciplina con diligencia.
El que ama la sabiduría alegra a su padre, Pero el que anda con rameras malgasta su fortuna.
para que temas al Señor tu Dios, guardando todos Sus estatutos y Sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.
-»Como a uno a quien consuela su madre, así los consolaré Yo; En Jerusalén serán consolados».
El hijo necio es ruina de su padre, Y gotera constante las contiendas de una esposa.
Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados; Examinen qué es lo que agrada al Señor, y no participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascárenlas. Porque es vergonzoso aun hablar de las cosas que ellos hacen en secreto. Pero todas las cosas se hacen visibles cuando son expuestas por la luz, pues todo lo que se hace visible es luz. Por esta razón dice: «Despierta, tú que duermes, Y levántate de entre los muertos, Y te alumbrará Cristo». Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Así pues, no sean necios, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor. Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino sean llenos del Espíritu. Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con su corazón al Señor. y anden en amor, así como también Cristo les amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.
Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
No lo ocultaremos a sus hijos, Sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del Señor, Su poder y las maravillas que hizo. ¶¡Cuántas veces se rebelaron contra Él en el desierto, Y lo entristecieron en las soledades! Tentaron a Dios una y otra vez, Y afligieron al Santo de Israel. No se acordaron de Su poder, Del día que los redimió del adversario, Cuando hizo Sus señales en Egipto, Y Sus prodigios en el campo de Zoán. Convirtió en sangre sus ríos Y sus corrientes, y no pudieron beber. Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, Y ranas que los destruían. Entregó también sus cosechas al saltamontes, Y el fruto de su trabajo a la langosta. Destruyó sus viñas con granizo, Y sus sicómoros con escarcha. Entregó también al granizo sus ganados, Y sus rebaños a los rayos. Envió sobre ellos el ardor de Su ira, Furia, indignación y angustia, Un ejército de ángeles destructores. ¶Porque Él estableció un testimonio en Jacob, Y puso una ley en Israel, La cual ordenó a nuestros padres Que enseñaran a sus hijos, Preparó senda para Su ira; No libró sus almas de la muerte, Sino que entregó sus vidas a la plaga, E hirió a todos los primogénitos en Egipto, Las primicias de su virilidad en las tiendas de Cam. Pero a Su pueblo lo sacó como a ovejas, Como a rebaño los condujo en el desierto; Los guió con seguridad, de modo que no temieron, Pero el mar se tragó a sus enemigos. ¶Los trajo, pues, a Su tierra santa, A esta tierra montañosa que Su diestra había adquirido. Y expulsó a las naciones de delante de ellos; Las repartió con medida por herencia, E hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel. Sin embargo, ellos pusieron a prueba y provocaron al Dios Altísimo, Y no guardaron Sus testimonios, Sino que se volvieron atrás y fueron desleales como sus padres; Se desviaron como arco engañoso. Lo provocaron con sus lugares altos, Y despertaron Sus celos con sus imágenes talladas. Al oírlo Dios, se indignó, Y aborreció a Israel en gran manera. Para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer, Y estos se levantaran y lo contaran a sus hijos, Abandonó la morada en Silo, La tienda que había levantado entre los hombres, Y entregó al cautiverio Su poderío, Y Su gloria en manos del adversario. Entregó también Su pueblo a la espada, Y se indignó contra Su heredad. El fuego consumió a sus jóvenes, Y no tuvieron canciones de bodas sus vírgenes. Sus sacerdotes cayeron a espada, Y sus viudas no pudieron llorar. ¶Entonces despertó el Señor como de un sueño, Como guerrero vencido por el vino, E hizo retroceder a Sus adversarios, Poniendo sobre ellos una afrenta perpetua. Desechó también la tienda de José, Y no escogió a la tribu de Efraín, Sino que escogió a la tribu de Judá, Al monte Sión que Él amaba. Y edificó Su santuario como las alturas, Como la tierra que ha fundado para siempre. Para que ellos pusieran su confianza en Dios, Y no se olvidaran de las obras de Dios Sino que guardaran Sus mandamientos;
Tú sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no hurtes, no des falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre” ».
Enséñenlas a sus hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
Asimismo ustedes, los más jóvenes, estén sujetos a los mayores. Y todos, revístanse de humildad en su trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.
-»Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría, Y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.
»Cuando en el futuro tu hijo te pregunte: “¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los decretos que el Señor nuestro Dios les ha mandado?”, entonces dirás a tu hijo: “Nosotros éramos esclavos de Faraón en Egipto, y el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte. Además, el Señor hizo grandes y temibles señales y maravillas delante de nuestros ojos contra Egipto, contra Faraón y contra toda su casa; y nos sacó de allí para traernos y darnos la tierra que Él había jurado dar a nuestros padres”. Así que el Señor nos mandó que observáramos todos estos estatutos, y que temiéramos siempre al Señor nuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, como hasta hoy. Y habrá justicia para nosotros si cuidamos de observar todos estos mandamientos delante del Señor nuestro Dios, tal como Él nos ha mandado.
El que recoge en el verano es hijo sabio, El que se duerme durante la siega es hijo que avergüenza.
El que turba su casa, heredará viento, Y el necio será siervo del sabio de corazón.
Sean afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, dándose preferencia unos a otros.
El amor es paciente, es bondadoso. El amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante. No se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido.
»Por eso, todo cuanto quieran que los hombres les hagan, así también hagan ustedes con ellos, porque esta es la ley y los profetas.
¡Aleluya! Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señor, Que mucho se deleita en Sus mandamientos. ¶Lo verá el impío y se irritará; Rechinará los dientes y se consumirá; El deseo de los impíos perecerá. Poderosa en la tierra será su descendencia; La generación de los rectos será bendita.
El hombre misericordioso se hace bien a sí mismo, Pero el cruel a sí mismo se hace daño.
No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo,
Oigan, hijos, la instrucción de un padre, Y presten atención para que ganen entendimiento,
El amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
La necedad está ligada al corazón del niño, Pero la vara de la disciplina lo alejará de ella.
En conclusión, sean todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos, y de espíritu humilde;
Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza luz, Y camino de vida las reprensiones de la instrucción,
Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; No será avergonzado Cuando hable con sus enemigos en la puerta.
-»Acuérdate de los días pasados; Considera los años de todas las generaciones. Pregunta a tu padre, y él te lo hará saber; A tus ancianos, y ellos te lo dirán.
Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
Debes saber que así es la sabiduría para tu alma; Si la hallas, entonces habrá un futuro, Y tu esperanza no será cortada.
Paguen a todos lo que deban: al que impuesto, impuesto; al que tributo, tributo; al que temor, temor; al que honor, honor.
»Pero al que haga pecar a uno de estos pequeñitos que creen en Mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar.
El hombre bueno deja herencia a los hijos de sus hijos, Pero la riqueza del pecador está reservada para el justo.
Isaac llamó a Jacob, lo bendijo y le ordenó: «No tomarás mujer de entre las hijas de Canaán.
Por lo demás, hermanos, regocíjense, sean perfectos, confórtense, sean de un mismo sentir, vivan en paz, y el Dios de amor y paz estará con ustedes.
¶Hijo mío, si tu corazón es sabio, Mi corazón también se me alegrará; Y se regocijarán mis entrañas Cuando tus labios hablen lo que es recto.
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten.
Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y: “Quien hable mal de su padre o de su madre, que muera”. Pero ustedes dicen: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado’, no necesitará más honrara su padre o a su madre”. Y así ustedes invalidaron la palabrade Dios por causa de su tradición.
Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes.
No deban a nadie nada, sino el amarse unos a otros. Porque el que ama a su prójimo, ha cumplido la ley.
Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, También su marido, y la alaba diciendo: «Muchas mujeres han obrado con nobleza, Pero tú las superas a todas».
Y añadió: «¿Quién le hubiera dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos? Pues bien, le he dado un hijo en su vejez».
El que guarda la ley es hijo entendido, Pero el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.
Porque este es el amor de Dios: que guardemos Sus mandamientos, y Sus mandamientos no son difíciles.
El principio de la sabiduría es el temor del Señor; Buen entendimiento tienen todos los que practican Sus mandamientos; Su alabanza permanece para siempre.
Tengan el mismo sentir unos con otros. No sean altivos en su pensar, sino condescendiendo con los humildes. No sean sabios en su propia opinión.
Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; solo que no usen la libertad como pretexto para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en una palabra se cumple en el precepto: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), por el cual soy embajador en cadenas; que al proclamarlo hable sin temor, como debo hablar. Pero a fin de que también ustedes sepan mi situación y lo que hago, todo se lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro en el Señor, a quien he enviado a ustedes precisamente para esto, para que sepan de nosotros y para que consuele sus corazones. Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de parte de Dios el Padre y del Señor Jesucristo. La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor incorruptible. para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
Por tanto, acéptense los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para la gloria de Dios.
Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo.
Pues Tú, Señor, eres bueno y perdonador, Abundante en misericordia para con todos los que te invocan.
Al oír Esaú las palabras de su padre, clamó con un grande y amargo clamor, y dijo a su padre: «¡Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío!». Pero Isaac respondió: «Tu hermano vino con engaño y se ha llevado tu bendición».
¶Con sabiduría se edifica una casa, Y con prudencia se afianza; ¶He pasado junto al campo del perezoso Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento, Y vi que todo estaba lleno de cardos, Su superficie cubierta de ortigas, Y su cerca de piedras, derribada. Cuando lo vi, reflexioné sobre ello; Miré, y recibí instrucción. «Un poco de dormir, otro poco de dormitar, Otro poco de cruzar las manos para descansar», Y llegará tu pobreza como ladrón, Y tu necesidad como hombre armado. Con conocimiento se llenan las cámaras De todo bien preciado y deseable.
Fuerza y dignidad son su vestidura, Y sonríe al futuro. Abre su boca con sabiduría, Y hay enseñanza de bondad en su lengua.
soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes.
Y Él le contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y primer mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Y el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.
Ahora, escúchame. Yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Dios, y somete los asuntos a Dios. Entonces Jetro, suegro de Moisés, tomó a Séfora, mujer de Moisés, después que este la había enviado a su casa, Entonces enséñales los estatutos y las leyes, y hazles saber el camino en que deben andar y la obra que han de realizar.
¶»Ahora pues, hijos, escúchenme, Porque bienaventurados son los que guardan mis caminos. -»Escuchen la instrucción y sean sabios, Y no la desprecien.
Escucha, hijo mío, y sé sabio, Y dirige tu corazón por el buen camino. Y pon cuchillo a tu garganta Si eres hombre de mucho apetito. No estés con los bebedores de vino, Ni con los comilones de carne, Porque el borracho y el glotón se empobrecerán, Y la vagancia se vestirá de harapos.
Y José respondió a su padre: «Son mis hijos, los que Dios me ha dado aquí». «Acércalos a mí, te ruego, para que yo los bendiga», le dijo.
¶Oh Dios, Tú me has enseñado desde mi juventud, Y hasta ahora he anunciado Tus maravillas. Y aun en la vejez y las canas, no me desampares, oh Dios, Hasta que anuncie Tu poder a esta generación, Tu poderío a todos los que han de venir.
-»El que vive, el que vive es el que te da gracias, como yo lo hago hoy. El padre cuenta a sus hijos Tu fidelidad.
Y ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor: estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.
Sea quitada de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos, insultos, así como toda malicia. Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo.
¶¿Quién es el hombre que teme al Señor? Él le instruirá en el camino que debe escoger. En prosperidad habitará su alma, Y su descendencia poseerá la tierra.
Permanezca el amor fraternal. Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que sirven en el tabernáculo. Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante Su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Así pues, salgamos a Su encuentro fuera del campamento, llevando Su oprobio. Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir. Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan Su nombre. Y no se olviden ustedes de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios. Obedezcan a sus pastores y sujétense a ellos, porque ellos velan por sus almas, como quienes han de dar cuenta. Permítanles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para ustedes. Oren por nosotros, pues confiamos en que tenemos una buena conciencia, deseando conducirnos honradamente en todo. Es más, les exhorto a hacer esto, a fin de que yo les sea restituido muy pronto. No se olviden de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
Pero Jesús dijo: «Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a Mí, porque de los que son como estoses el reino de los cielos».
Pero la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen, Y Su justicia para los hijos de los hijos, Para los que guardan Su pacto Y se acuerdan de Sus preceptos para cumplirlos.
Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.
La posteridad le servirá; Esto se dirá del Señor hasta la generación venidera. Vendrán y anunciarán Su justicia; A un pueblo por nacer, anunciarán que Él ha hecho esto.
Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.
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