Instruye al niño en el camino que debe andar, Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.
Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
”Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor tu Dios te ha mandado, para que tus días sean prolongados y te vaya bien en la tierra que el Señor tu Dios te da.
Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos?
Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza para su madre.
El hijo sabio acepta la disciplina de su padre, Pero el insolente no escucha la reprensión.
¶Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre Y no abandones la enseñanza de tu madre;
¶«Ciertamente anunciaré el decreto del Señor Que me dijo: “Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy.
El que evita la vara odia a su hijo, Pero el que lo ama lo disciplina con diligencia.
Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor Ni aborrezcas Su reprensión, Porque el Señor ama a quien reprende, Como un padre al hijo en quien se deleita.
Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en la disciplina e instrucción del Señor.
Oigan, hijos, la instrucción de un padre, Y presten atención para que ganen entendimiento,
»Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da.
Es para su corrección que sufren. Dios los trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
y dijo: «En verdad les digo que si no se convierteny se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos.
No se dejen engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará.
Pero si alguien no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.
¶Un don del Señor son los hijos, Y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, Así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; No será avergonzado Cuando hable con sus enemigos en la puerta.
Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, después les da fruto apacible de justicia.
No lo ocultaremos a sus hijos, Sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del Señor, Su poder y las maravillas que hizo. ¶¡Cuántas veces se rebelaron contra Él en el desierto, Y lo entristecieron en las soledades! Tentaron a Dios una y otra vez, Y afligieron al Santo de Israel. No se acordaron de Su poder, Del día que los redimió del adversario, Cuando hizo Sus señales en Egipto, Y Sus prodigios en el campo de Zoán. Convirtió en sangre sus ríos Y sus corrientes, y no pudieron beber. Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, Y ranas que los destruían. Entregó también sus cosechas al saltamontes, Y el fruto de su trabajo a la langosta. Destruyó sus viñas con granizo, Y sus sicómoros con escarcha. Entregó también al granizo sus ganados, Y sus rebaños a los rayos. Envió sobre ellos el ardor de Su ira, Furia, indignación y angustia, Un ejército de ángeles destructores. ¶Porque Él estableció un testimonio en Jacob, Y puso una ley en Israel, La cual ordenó a nuestros padres Que enseñaran a sus hijos, Preparó senda para Su ira; No libró sus almas de la muerte, Sino que entregó sus vidas a la plaga, E hirió a todos los primogénitos en Egipto, Las primicias de su virilidad en las tiendas de Cam. Pero a Su pueblo lo sacó como a ovejas, Como a rebaño los condujo en el desierto; Los guió con seguridad, de modo que no temieron, Pero el mar se tragó a sus enemigos. ¶Los trajo, pues, a Su tierra santa, A esta tierra montañosa que Su diestra había adquirido. Y expulsó a las naciones de delante de ellos; Las repartió con medida por herencia, E hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel. Sin embargo, ellos pusieron a prueba y provocaron al Dios Altísimo, Y no guardaron Sus testimonios, Sino que se volvieron atrás y fueron desleales como sus padres; Se desviaron como arco engañoso. Lo provocaron con sus lugares altos, Y despertaron Sus celos con sus imágenes talladas. Al oírlo Dios, se indignó, Y aborreció a Israel en gran manera. Para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer, Y estos se levantaran y lo contaran a sus hijos, Abandonó la morada en Silo, La tienda que había levantado entre los hombres, Y entregó al cautiverio Su poderío, Y Su gloria en manos del adversario. Entregó también Su pueblo a la espada, Y se indignó contra Su heredad. El fuego consumió a sus jóvenes, Y no tuvieron canciones de bodas sus vírgenes. Sus sacerdotes cayeron a espada, Y sus viudas no pudieron llorar. ¶Entonces despertó el Señor como de un sueño, Como guerrero vencido por el vino, E hizo retroceder a Sus adversarios, Poniendo sobre ellos una afrenta perpetua. Desechó también la tienda de José, Y no escogió a la tribu de Efraín, Sino que escogió a la tribu de Judá, Al monte Sión que Él amaba. Y edificó Su santuario como las alturas, Como la tierra que ha fundado para siempre. Para que ellos pusieran su confianza en Dios, Y no se olvidaran de las obras de Dios Sino que guardaran Sus mandamientos;
Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza, Pero no desee tu alma causarle la muerte.
Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad; (pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?).
¶No escatimes la disciplina del niño; Aunque lo castigues con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol.
Como un padre se compadece de sus hijos, Así se compadece el Señor de los que le temen.
Enséñenlas a sus hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
Pero Jesús dijo: «Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a Mí, porque de los que son como estoses el reino de los cielos».
Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor, porque esto es justo. Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de Su fuerza. Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. Estén, pues, firmes, ceñida su cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con la preparación para anunciar el evangelio de la paz. Sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomen también el casco de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Con toda oración y súplica oren en todo tiempo en el Espíritu, y así, velen con toda perseverancia y súplica por todos los santos. Oren también por mí, para que me sea dada palabra al abrir mi boca, a fin de dar a conocer sin temor el misterio del evangelio, Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), por el cual soy embajador en cadenas; que al proclamarlo hable sin temor, como debo hablar. Pero a fin de que también ustedes sepan mi situación y lo que hago, todo se lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro en el Señor, a quien he enviado a ustedes precisamente para esto, para que sepan de nosotros y para que consuele sus corazones. Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de parte de Dios el Padre y del Señor Jesucristo. La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor incorruptible. para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra.
Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.
¶Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre Y no abandones la enseñanza de tu madre; Porque son guirnalda de gracia para tu cabeza, Y collares para tu cuello.
Oigan, hijos, la instrucción de un padre, Y presten atención para que ganen entendimiento, ¶Oye, hijo mío, recibe mis palabras, Y muchos serán los años de tu vida. Por el camino de la sabiduría te he conducido, Por sendas de rectitud te he guiado. Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos, Y si corres, no tropezarás. Aférrate a la instrucción, no la sueltes; Guárdala, porque ella es tu vida. No entres en la senda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malvados. Evítalo, no pases por él; Apártate de él y sigue adelante. Porque ellos no duermen a menos que hagan lo malo, Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguien. Porque comen pan de maldad, Y beben vino de violencia. Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día. El camino de los impíos es como las tinieblas, No saben en qué tropiezan. Porque les doy buena enseñanza; No abandonen mi instrucción.
Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto.
El Señor protege a los extranjeros, Sostiene al huérfano y a la viuda, Pero frustra el camino a los impíos.
pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño.
para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.
Porque tengo presente la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.
Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
-»Todos tus hijos serán enseñados por el Señor, Y grande será el bienestar de tus hijos.
Y que el Dios de la paciencia y del consuelo les conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros conforme a Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra ustedes de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia, y vuelvas al Señor tu Dios, tú y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazón y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, amando al Señor tu Dios, escuchando Su voz y allegándote a Él; porque eso es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que el Señor juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob».
Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
Como pastor apacentará Su rebaño, En Su brazo recogerá los corderos, Y en Su seno los llevará; Guiará con cuidado a las recién paridas.
Yo fui joven, y ya soy viejo, Y no he visto al justo desamparado, Ni a su descendencia mendigando pan.
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten.
El que ama la instrucción ama el conocimiento, Pero el que odia la reprensión es torpe.
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