Nuestro padre celestial nos ha mandado a orar sin cesar, es por medio de la oración que tenemos comunión con nuestro Dios. La oración es el canal de comunicación del creyente, es por medio de la oración que llevamos cada petición a los pies de nuestro creador, es allí donde vamos cuando nada esta bien en la vida y tenemos cargas y cuando estamos tristes. Por medio de la oración Dios empieza a conocer nuestras necesidades y nuestra voz, él ya conoce nuestras vidas aún antes de que naciéramos, pero él necesita que le hablemos, que lo busquemos. En la oración es donde empiezas a fortalecer tu amistad, tu intimidad y relación con Dios, es una de las armas que tienes como creyente en Jesús, para la defensa contra cada batalla, pues es en oración es donde obtendrás la victoria de todo. El poder de la oración no viene de ti. El poder está en Jesús; él es quien responde a la oración y hace realidad lo que parece humanamente imposible. Cuando oramos de corazón podemos recibir el consuelo, la paz y el amor del Padre. Acércate a Dios con un corazón contristo y humillado, y él jamás te va a rechazar. (Efesios 6:18) Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos. Cuando ores da acción de gracias, no solo presentes tus peticiones, sino guarda silencio ante su presencia. (1 Tesalonicenses 5:16-18) Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.
Dispongan ahora su corazón y su alma para buscar al Señor su Dios. Levántense, pues, y edifiquen el santuario del Señor Dios, para que traigan el arca del pacto del Señor y los utensilios sagrados de Dios a la casa que se ha de edificar para el nombre del Señor».
El Señor ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres Para ver si hay alguien que entienda, Alguien que busque a Dios.
Y sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que recompensa a los que lo buscan.
¡Cuán bienaventurados son los que guardan Sus testimonios, Y con todo el corazón lo buscan!
para que buscaran a Dios, y de alguna manera, palpando, lo hallen, aunque Él no está lejos de ninguno de nosotros.
¶Busquen al Señor mientras puede ser hallado, Llámenlo en tanto que está cerca. Abandone el impío su camino, Y el hombre malvado sus pensamientos, Y vuélvase al Señor, Que tendrá de él compasión, Al Dios nuestro, Que será amplio en perdonar.
Siembren para ustedes según la justicia, Sieguen conforme a la misericordia; Rompan la tierra para sembrar, Porque es tiempo de buscar al Señor Hasta que venga a enseñarles justicia.
-»En aquellos días y en aquel tiempo», declara el Señor, «Vendrán los israelitas, ellos junto con los hijos de Judá; Vendrán andando y llorando, Y al Señor su Dios buscarán.
Busquen al Señor, Todos ustedes, humildes de la tierra Que han cumplido Sus preceptos; Busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá serán protegidos El día de la ira del Señor.
Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. Limpien sus manos, pecadores; y ustedes de doble ánimo, purifiquen sus corazones.
»Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen , y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre, Pero los que buscan al Señor no carecerán de bien alguno.
Cuando dijiste: «Busquen Mi rostro», mi corazón te respondió: «Tu rostro, Señor, buscaré».
En la noche te desea mi alma, En verdad mi espíritu dentro de mí te busca con diligencia. Porque cuando la tierra tiene conocimiento de Tus juicios, Aprenden justicia los habitantes del mundo.
Aquellos de entre todas las tribus de Israel que habían resuelto en su corazón buscar al Señor, Dios de Israel, los siguieron a Jerusalén para sacrificar al Señor, Dios de sus padres.
El Señor está cerca de todos los que lo invocan, De todos los que lo invocan en verdad.
Acuérdate, pues, de tu Creador en los días de tu juventud, Antes que vengan los días malos, Y se acerquen los años en que digas: «No tengo en ellos placer».
Oh Dios, Tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela Cual tierra seca y árida donde no hay agua.
E Isaías es muy osado, y dice: «Fui hallado por los que no me buscaban; Me manifesté a los que no preguntaban por Mí».
¶Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura del Señor Y para meditar en Su templo.
Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por Él lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe,
Esto han visto los humildes y se alegran. Viva su corazón, ustedes los que buscan a Dios.
Como el ciervo anhela las corrientes de agua, Así suspira por Ti, oh Dios, el alma mía. Como quien quebranta mis huesos, mis adversarios me afrentan, Mientras me dicen todo el día: «¿Dónde está tu Dios?». ¿Por qué te desesperas, alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez. ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
y se humilla Mi pueblo sobre el cual es invocado Mi nombre, y oran, buscan Mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces Yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.
¶Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura del Señor Y para meditar en Su templo. Porque en el día de la angustia me esconderá en Su tabernáculo; En lo secreto de Su tienda me ocultará; Sobre una roca me pondrá en alto.
Los hombres malvados no entienden de justicia, Pero los que buscan al Señor lo entienden todo.
¶He clamado con todo mi corazón; ¡respóndeme, Señor! Guardaré Tus estatutos. A Ti clamé; sálvame, Y guardaré Tus testimonios.
Confía en el Señor con todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, Y Él enderezará tus sendas.
deseen como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcan para salvación,
-»Me invocará, y le responderé; Yo estaré con él en la angustia; Lo rescataré y lo honraré;
En Ti pondrán su confianza los que conocen Tu nombre, Porque Tú, oh Señor, no abandonas a los que te buscan.
Pero los que esperan en el Señor Renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, Correrán y no se cansarán, Caminarán y no se fatigarán.
¶En medio de mi angustia invoqué al Señor; El Señor me respondió y me puso en un lugar espacioso.
Tal es la generación de los que lo buscan, De los que buscan Tu rostro, como Jacob. (Selah)
Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. y se han vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de Aquel que lo creó. En esta renovación no hay distinción entre griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo o libre, sino que Cristo es todo, y en todos. Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad. Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones. Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre. Mujeres, estén sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas. Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
-»Entonces me invocarán, pero no responderé; Me buscarán con diligencia, pero no me hallarán, Porque odiaron el conocimiento, Y no escogieron el temor del Señor,
Los pobres comerán y se saciarán; Los que buscan al Señor, lo alabarán. ¡Viva para siempre el corazón de ustedes!
Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes.
»Pero desde allí buscarás al Señor tu Dios, y lo hallarás si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.
Así te contemplaba en el santuario, Para ver Tu poder y Tu gloria. Porque Tu misericordia es mejor que la vida, Mis labios te alabarán.
-”No temas, porque Yo estoy contigo; No te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia”.
Porque si clamas a la inteligencia, Alza tu voz por entendimiento; Si la buscas como a la plata, Y la procuras como a tesoros escondidos, Entonces entenderás el temor del Señor Y descubrirás el conocimiento de Dios.
En mi angustia invoqué al Señor, Y clamé a mi Dios; Desde Su templo oyó mi voz, Y mi clamor delante de Él llegó a Sus oídos.
Entonces mis enemigos retrocederán el día en que yo te invoque. Esto sé: que Dios está a favor mío.
Porque así dice el Señor Dios: «Yo mismo buscaré Mis ovejas y velaré por ellas. Como un pastor vela por su rebaño el día que está en medio de sus ovejas dispersas, así Yo velaré por Mis ovejas y las libraré de todos los lugares adonde fueron dispersadas un día nublado y sombrío.
¶Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis inquietudes. Y ve si hay en mí camino malo, Y guíame en el camino eterno.
“Clama a Mí, y Yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces”.
Gloríense en Su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y Su fortaleza; Busquen Su rostro continuamente.
Levantaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene del Señor, Que hizo los cielos y la tierra.
«Todos los sedientos, vengan a las aguas; Y los que no tengan dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren vino y leche Sin dinero y sin costo alguno. -»Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, Y no vuelven allá sino que riegan la tierra, Haciéndola producir y germinar, Dando semilla al sembrador y pan al que come, Así será Mi palabra que sale de Mi boca, No volverá a Mí vacía Sin haber realizado lo que deseo, Y logrado el propósito para el cual la envié. -»Porque con alegría saldrán, Y con paz serán conducidos. Los montes y las colinas prorrumpirán en gritos de júbilo delante de ustedes, Y todos los árboles del campo aplaudirán. -»En lugar del espino crecerá el ciprés, Y en lugar de la ortiga crecerá el mirto. Y esto será para gloria del Señor, Para señal eterna que nunca será borrada». -»¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, Y su salario en lo que no sacia? Escúchenme atentamente, y coman lo que es bueno, Y se deleitará su alma en la abundancia.
¶Pero yo, oh Señor, en Ti confío; Digo: «Tú eres mi Dios». En Tu mano están mis años; Líbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguen.
Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?
¶Aunque yo ande en medio de la angustia, Tú me vivificarás; Extenderás Tu mano contra la ira de mis enemigos, Y Tu diestra me salvará.
Ciertamente, siguiendo la senda de Tus juicios, Oh Señor, te hemos esperado. Tu nombre y Tu memoria son el anhelo del alma.
Gloríense en Su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Se llenó su tierra de ranas Hasta en las alcobas de sus reyes. Él habló, y vinieron enjambres de moscas Y mosquitos por todo su territorio. Les dio granizo por lluvia, Y llamas de fuego en su tierra. Devastó también sus vides y sus higueras, Y destrozó los árboles de sus territorios. Él habló, y vinieron langostas, Y orugas sin número; Que devoraron toda la vegetación de su país, Y se comieron el fruto de su suelo. También hirió de muerte a todo primogénito de su tierra; Las primicias de todo su vigor. ¶Pero a Su pueblo lo sacó con plata y oro, Y entre Sus tribus no hubo quien tropezara. Egipto se alegró cuando se fueron, Porque su terror había caído sobre ellos. Extendió una nube para cubrirlos, Y fuego para iluminarlos de noche. Busquen al Señor y Su fortaleza; Busquen Su rostro continuamente.
Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Porque desde la creación del mundo, Sus atributos invisibles, Su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que ellos no tienen excusa.
Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Él ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la eternidad en sus corazones, sin embargo el hombre no descubre la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.
Me darás a conocer la senda de la vida; En Tu presencia hay plenitud de gozo; En Tu diestra hay deleites para siempre.
El que con diligencia busca el bien, se procura favor, Pero el que busca el mal, este le vendrá.
Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.
enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el findel mundo».
-»No pasarán hambre ni sed, No los herirá el calor abrasador ni el sol, Porque el que tiene compasión de ellos los guiará, Y los conducirá a manantiales de aguas.
A Ti, oh Señor, elevo mi alma. Todas las sendas del Señor son misericordia y verdad Para aquellos que guardan Su pacto y Sus testimonios. Oh Señor, por amor de Tu nombre, Perdona mi iniquidad, porque es grande. ¶¿Quién es el hombre que teme al Señor? Él le instruirá en el camino que debe escoger. En prosperidad habitará su alma, Y su descendencia poseerá la tierra. Los secretos del Señor son para los que le temen, Y Él les dará a conocer Su pacto. De continuo están mis ojos hacia el Señor, Porque Él sacará mis pies de la red. ¶Vuélvete a mí y tenme piedad, Porque estoy solitario y afligido. Las angustias de mi corazón han aumentado; Sácame de mis congojas. Mira mi aflicción y mis trabajos, Y perdona todos mis pecados. Mira mis enemigos, que son muchos, Y con odio violento me detestan. Dios mío, en Ti confío; No sea yo avergonzado, Que no se regocijen sobre mí mis enemigos.
¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, Los que andan en la ley del Señor! Con todo mi corazón te he buscado; No dejes que me desvíe de Tus mandamientos. Entiendo más que los ancianos, Porque Tus preceptos he guardado. De todo mal camino he refrenado mis pies, Para guardar Tu palabra. No me he desviado de Tus ordenanzas, Porque Tú me has enseñado. ¡Cuán dulces son a mi paladar Tus palabras!, Sí, más que la miel a mi boca. De Tus preceptos recibo entendimiento, Por tanto aborrezco todo camino de mentira. ¶Lámpara es a mis pies Tu palabra, Y luz para mi camino. He jurado, y lo confirmaré, Que guardaré Tus justas ordenanzas. Estoy profundamente afligido; Señor, vivifícame conforme a Tu palabra. Te ruego aceptes las ofrendas voluntarias de mi boca, oh Señor, Y enséñame Tus ordenanzas. En peligro continuo está mi vida, Con todo, no me olvido de Tu ley. En mi corazón he atesorado Tu palabra, Para no pecar contra Ti. Los impíos me han tendido lazo, Pero no me he desviado de Tus preceptos. Tus testimonios he tomado como herencia para siempre, Porque son el gozo de mi corazón. He inclinado mi corazón para cumplir Tus estatutos Por siempre, y hasta el fin. ¶Aborrezco a los hipócritas, Pero amo Tu ley. Tú eres mi escondedero y mi escudo; En Tu palabra espero. Apártense de mí, malhechores, Para que guarde yo los mandamientos de mi Dios. Sostenme conforme a Tu promesa, para que viva, Y no dejes que me avergüence de mi esperanza. Sostenme, para estar seguro, Y que continuamente preste atención a Tus estatutos. Has rechazado a todos los que se desvían de Tus estatutos, Porque su engaño es en vano. Como basura has quitado de la tierra a todos los impíos, Por tanto amo Tus testimonios. Bendito Tú, oh Señor; Enséñame Tus estatutos. Mi carne se estremece por temor a Ti, Y de Tus juicios tengo miedo. ¶He practicado el juicio y la justicia; No me abandones a mis opresores. Sé fiador de Tu siervo para bien; Que no me opriman los soberbios. Desfallecen mis ojos por Tu salvación Y por la promesa de Tu justicia. Haz con Tu siervo según Tu misericordia Y enséñame Tus estatutos. Yo soy Tu siervo, dame entendimiento Para que conozca Tus testimonios. Es tiempo de que actúe el Señor, Porque han quebrantado Tu ley. Por tanto, amo Tus mandamientos Más que el oro, sí, más que el oro fino. Por tanto, estimo rectos todos Tus preceptos acerca de todas las cosas, Y aborrezco todo camino de mentira. ¶Maravillosos son Tus testimonios, Por lo que los guarda mi alma. He contado con mis labios De todas las ordenanzas de Tu boca. La exposición de Tus palabras imparte luz; Da entendimiento a los sencillos. Abrí mi boca y suspiré, Porque anhelaba Tus mandamientos. Vuélvete a mí y tenme piedad, Como acostumbras con los que aman Tu nombre. Afirma mis pasos en Tu palabra, Y que ninguna iniquidad me domine. Rescátame de la opresión del hombre, Para que yo guarde Tus preceptos. Haz resplandecer Tu rostro sobre Tu siervo, Y enséñame Tus estatutos. Ríos de lágrimas vierten mis ojos, Porque ellos no guardan Tu ley. ¶Justo eres Tú, Señor, Y rectos Tus juicios. Has ordenado Tus testimonios con justicia, Y con suma fidelidad. Mi celo me ha consumido, Porque mis adversarios han olvidado Tus palabras. Me he gozado en el camino de Tus testimonios, Más que en todas las riquezas. Es muy pura Tu palabra, Y Tu siervo la ama. Pequeño soy, y despreciado, Pero no me olvido de Tus preceptos. Tu justicia es justicia eterna, Y Tu ley verdad. Angustia y aflicción han venido sobre mí, Pero Tus mandamientos son mi deleite. Tus testimonios son justos para siempre; Dame entendimiento para que yo viva. ¶He clamado con todo mi corazón; ¡respóndeme, Señor! Guardaré Tus estatutos. A Ti clamé; sálvame, Y guardaré Tus testimonios. Me anticipo al alba y clamo; En Tus palabras espero. Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, Para meditar en Tu palabra. Oye mi voz conforme a Tu misericordia; Vivifícame, oh Señor, conforme a Tus ordenanzas. Meditaré en Tus preceptos, Y consideraré Tus caminos. Se me acercan los que siguen la maldad; Lejos están de Tu ley. Tú estás cerca, Señor, Y todos Tus mandamientos son verdad. Desde hace tiempo he sabido de Tus testimonios, Que para siempre los has fundado. ¶Mira mi aflicción y líbrame, Porque no me olvido de Tu ley. Defiende mi causa y redímeme; Vivifícame conforme a Tu palabra. Lejos está de los impíos la salvación, Porque no buscan Tus estatutos. Muchas son, oh Señor, Tus misericordias; Vivifícame conforme a Tus ordenanzas. Muchos son mis perseguidores y mis adversarios, Pero yo no me aparto de Tus testimonios. Veo a los malvados y me repugnan, Porque no guardan Tu palabra. Mira cuánto amo Tus preceptos; Vivifícame, Señor, conforme a Tu misericordia. Me deleitaré en Tus estatutos, Y no olvidaré Tu palabra. La suma de Tu palabra es verdad, Y eterna cada una de Tus justas ordenanzas. ¶Príncipes me persiguen sin causa, Pero mi corazón teme Tus palabras. Me regocijo en Tu palabra, Como quien halla un gran botín. Aborrezco y desprecio la mentira, Pero amo Tu ley. Siete veces al día te alabo, A causa de Tus justas ordenanzas. Mucha paz tienen los que aman Tu ley, Y nada los hace tropezar. Espero Tu salvación, Señor, Y cumplo Tus mandamientos. Mi alma guarda Tus testimonios, Y en gran manera los amo. Guardo Tus preceptos y Tus testimonios, Porque todos mis caminos están delante de Ti. ¶Que llegue mi clamor ante Ti, Señor; Conforme a Tu palabra dame entendimiento. ¶Favorece a Tu siervo, Para que viva y guarde Tu palabra. Llegue mi súplica delante de Ti; Líbrame conforme a Tu palabra. Que profieran mis labios alabanzas, Pues Tú me enseñas Tus estatutos. Que cante mi lengua de Tu palabra, Porque todos Tus mandamientos son justicia. Que esté pronta Tu mano a socorrerme, Porque Tus preceptos he escogido. Anhelo Tu salvación, Señor, Y Tu ley es mi deleite. Que viva mi alma para alabarte, Y que Tus ordenanzas me ayuden. Me he descarriado como oveja perdida; busca a Tu siervo, Porque no me olvido de Tus mandamientos. Abre mis ojos, para que vea Las maravillas de Tu ley. Peregrino soy en la tierra, No escondas de mí Tus mandamientos. ¡Cuán bienaventurados son los que guardan Sus testimonios, Y con todo el corazón lo buscan!
¶Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido.
El impío, en la arrogancia de su rostro, no busca a Dios. Todo su pensamiento es: «No hay Dios».
Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.
Desde lo más profundo, oh Señor, he clamado a Ti. ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos Tus oídos A la voz de mis súplicas.
-»Vuélvanse a Mí y sean salvos, todos los términos de la tierra; Porque Yo soy Dios, y no hay ningún otro.
Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti, Oh Señor, roca mía y Redentor mío.
para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.
A Set le nació también un hijo y le puso por nombre Enós. Por ese tiempo comenzaron los hombres a invocar el nombre del Señor.
Cuán bienaventurado es el hombre que siempre teme, Pero el que endurece su corazón caerá en el infortunio.
Y el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
¶Todos ellos esperan en Ti Para que les des su comida a su tiempo. Tú les das, ellos recogen; Abres Tu mano, se sacian de bienes.
¶Por tanto, el Señor desea tener piedad de ustedes, Y por eso se levantará para tener compasión de ustedes. Porque el Señor es un Dios de justicia; ¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él esperan!
Pero para mí, estar cerca de Dios es mi bien; En Dios el Señor he puesto mi refugio Para contar todas Tus obras.
a los que por la perseverancia en hacer el bien buscan gloria, honor e inmortalidad: vida eterna;
Hijo mío, si recibes mis palabras Y atesoras mis mandamientos dentro de ti, Porque la sabiduría entrará en tu corazón, Y el conocimiento será grato a tu alma; La discreción velará sobre ti, El entendimiento te protegerá, Para librarte de la senda del mal, Del hombre que habla cosas perversas; De los que dejan las sendas de rectitud, Para andar por los caminos tenebrosos; De los que se deleitan en hacer el mal Y se regocijan en las perversidades del mal; Cuyas sendas son torcidas, Y se extravían en sus senderos. La discreción te librará de la mujer extraña, De la desconocida que lisonjea con sus palabras, La cual deja al compañero de su juventud, Y olvida el pacto de su Dios; Porque su casa se inclina hacia la muerte, Y sus senderos hacia los muertos. Todos los que van a ella, no vuelven, Ni alcanzan las sendas de la vida. Da oído a la sabiduría, Inclina tu corazón al entendimiento. Por tanto, andarás en el camino de los buenos Y guardarás las sendas de los justos. Porque los rectos morarán en la tierra, Y los íntegros permanecerán en ella; Pero los impíos serán cortados de la tierra, Y los malvados serán desarraigados de ella. Porque si clamas a la inteligencia, Alza tu voz por entendimiento; Si la buscas como a la plata, Y la procuras como a tesoros escondidos, Entonces entenderás el temor del Señor Y descubrirás el conocimiento de Dios.
»Y sucederá que antes que ellos clamen, Yo responderé; aún estarán hablando, y Yo habré oído.
»No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; »Por eso, cuando des limosna , no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. sino acumulentesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban;
prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Porque los malhechores serán exterminados, Pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra.
Pero Jesús le respondió: «Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” ».
Ciertamente cercana está Su salvación para los que le temen, Para que more Su gloria en nuestra tierra.
Por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano.
Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, Y salva a los abatidos de espíritu.
sino santifiquen a Cristo como Señor en sus corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con mansedumbre y reverencia,
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.
Confíen en Él en todo tiempo, Oh pueblo; derramen su corazón delante de Él; Dios es nuestro refugio. (Selah)
Tu fidelidad permanece por todas las generaciones; Tú estableciste la tierra, y ella permanece.
Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por Su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación. Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron. Pues antes de la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se toma en cuenta cuando no hay ley. Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura de Aquel que había de venir. Pero no sucede con la dádiva como con la transgresión. Porque si por la transgresión de uno murieron los muchos, mucho más, la gracia de Dios y el don por la gracia de un Hombre, Jesucristo, abundaron para los muchos. Tampoco sucede con el don como con lo que vino por medio de aquel que pecó; porque ciertamente el juicio surgió a causa de una transgresión, resultando en condenación; pero la dádiva surgió a causa de muchas transgresiones resultando en justificación. Porque si por la transgresión de un hombre, por este reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de un Hombre, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno los muchos serán constituidos justos. por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en el Señor su Dios,
Después de estas cosas la palabra del Señor vino a Abram en visión, diciendo: «No temas, Abram, Yo soy un escudo para ti; Tu recompensa será muy grande».
Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día.
Oh Israel, espera en el Señor, Porque en el Señor hay misericordia, Y en Él hay abundante redención;
¶Ábranme las puertas de la justicia; Entraré por ellas y daré gracias al Señor. Diga ahora Israel: «Para siempre es Su misericordia». Esta es la puerta del Señor; Los justos entrarán por ella.
Pero Jesús dijo: «Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a Mí, porque de los que son como estoses el reino de los cielos».
Mas ahora, así dice el Señor tu Creador, oh Jacob, Y el que te formó, oh Israel: «No temas, porque Yo te he redimido, Te he llamado por tu nombre; Mío eres tú. «Ustedes son Mis testigos», declara el Señor, «Y Mi siervo a quien he escogido, Para que me conozcan y crean en Mí, Y entiendan que Yo soy. Antes de Mí no fue formado otro dios, Ni después de Mí lo habrá. -»Yo, Yo soy el Señor, Y fuera de Mí no hay salvador. -»Yo soy el que lo he anunciado, he salvado y lo he proclamado, Y no hay entre ustedes dios extraño. Ustedes, pues, son Mis testigos», declara el Señor, «Y Yo soy Dios. -»Aun desde la eternidad, Yo soy, Y no hay quien libre de Mi mano. Yo actúo, ¿y quién lo revocará?». ¶Así dice el Señor su Redentor, el Santo de Israel: «Por su causa envié a Babilonia E hice descender como fugitivos a todos ellos, Es decir, a los caldeos, en las naves de las cuales se gloriaban. -»Yo soy el Señor, su Santo, El Creador de Israel, su Rey». Así dice el Señor, Que abre camino en el mar Y sendero en las aguas impetuosas; El que hace salir carro y caballo, Ejército y fuerza (A una se echarán y no se levantarán, Como mecha han sido apagados y extinguidos): «No recuerden las cosas anteriores Ni consideren las cosas del pasado. -»Yo hago algo nuevo, Ahora acontece; ¿No lo perciben? Aun en los desiertos haré camino Y ríos en los lugares desolados. -»Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, Y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, Ni la llama te abrasará.
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