¶El temor del Señor es el principio de la sabiduría; Los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.
Confía en el Señor con todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, Y Él enderezará tus sendas.
-»Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría, Y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.
El principio de la sabiduría es el temor del Señor, Y el conocimiento del Santo es inteligencia.
Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Pero la sabiduría está con los humildes.
Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro, Y adquirir inteligencia es preferible a la plata.
Escucha el consejo y acepta la corrección, Para que seas sabio el resto de tus días.
El camino del necio es recto a sus propios ojos, Pero el que escucha consejos es sabio.
El temor del Señor es instrucción de sabiduría, Y antes de la gloria está la humildad.
Por la soberbia solo viene la contienda, Pero con los que reciben consejos está la sabiduría.
El lento para la ira tiene gran prudencia, Pero el que es irascible ensalza la necedad.
En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, Pero el que refrena sus labios es prudente.
El que retiene sus palabras tiene conocimiento, Y el de espíritu sereno es hombre entendido.
El prudente ve el mal y se esconde, Pero los simples siguen adelante y son castigados.
¶Bienaventurado el hombre que halla sabiduría Y el hombre que adquiere entendimiento. Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus utilidades mejor que el oro fino.
Porque mejor es la sabiduría que las joyas, Y todas las cosas deseables no pueden compararse con ella.
El que ama la instrucción ama el conocimiento, Pero el que odia la reprensión es torpe.
¶Con sabiduría se edifica una casa, Y con prudencia se afianza; ¶He pasado junto al campo del perezoso Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento, Y vi que todo estaba lleno de cardos, Su superficie cubierta de ortigas, Y su cerca de piedras, derribada. Cuando lo vi, reflexioné sobre ello; Miré, y recibí instrucción. «Un poco de dormir, otro poco de dormitar, Otro poco de cruzar las manos para descansar», Y llegará tu pobreza como ladrón, Y tu necesidad como hombre armado. Con conocimiento se llenan las cámaras De todo bien preciado y deseable.
Porque la sabiduría protege como el dinero protege; Pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría preserva la vida de sus poseedores.
Como diversión es para el necio el hacer maldad, Y la sabiduría lo es para el hombre de entendimiento.
El corazón del prudente adquiere conocimiento, Y el oído del sabio busca el conocimiento.
La discreción del hombre le hace lento para la ira, Y su gloria es pasar por alto una ofensa.
Con toda diligencia guarda tu corazón, Porque de él brotan los manantiales de la vida.
Hay oro y abundancia de joyas, Pero cosa más preciosa son los labios con conocimiento.
Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja, Pero todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza.
¶Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, Y aplica tu corazón a mi conocimiento;
Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza, Y tu corazón guarde mis mandamientos, Entonces tus graneros se llenarán con abundancia Y tus lagares rebosarán de vino nuevo. Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor Ni aborrezcas Su reprensión, Porque el Señor ama a quien reprende, Como un padre al hijo en quien se deleita. ¶Bienaventurado el hombre que halla sabiduría Y el hombre que adquiere entendimiento. Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus utilidades mejor que el oro fino. Es más preciosa que las joyas, Y nada de lo que deseas se compara con ella. Larga vida hay en su mano derecha, En su mano izquierda, riquezas y honra. Sus caminos son caminos agradables Y todas sus sendas, paz. Es árbol de vida para los que echan mano de ella, Y felices son los que la abrazan. Con sabiduría fundó el Señor la tierra, Con inteligencia estableció los cielos. Porque largura de días y años de vida Y paz te añadirán.
Da instrucción al sabio, y será aún más sabio, Enseña al justo, y aumentará su saber.
Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza para su madre.
La sabiduría del prudente está en entender su camino, Pero la necedad de los necios es engaño.
El corazón inteligente busca conocimiento, Pero la boca de los necios se alimenta de necedades.
El que pone atención a la palabra hallará el bien, Y el que confía en el Señor es bienaventurado.
En presencia del que tiene entendimiento está la sabiduría, Pero los ojos del necio están en los extremos de la tierra.
Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; Arroyo que fluye, la fuente de la sabiduría.
Los labios del necio provocan riña, Y su boca llama a los golpes. La boca del necio es su ruina, Y sus labios una trampa para su alma.
Tampoco es bueno para una persona carecer de conocimiento, Y el que se apresura con los pies peca.
El vino es provocador, la bebida fuerte alborotadora, Y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio.
Porque con dirección sabia harás la guerra, Y en la abundancia de consejeros está la victoria.
Como pendiente de oro y adorno de oro fino Es el sabio que reprende al oído atento.
¿Has visto a un hombre que se tiene por sabio? Más esperanza hay para el necio que para él.
El que confía en su propio corazón es un necio, Pero el que anda con sabiduría será librado.
-»Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca. -»No la abandones y ella velará sobre ti; Ámala y ella te protegerá.
Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la prudencia y la discreción, Y serán vida para tu alma Y adorno para tu cuello.
Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, Pero en la abundancia de consejeros está la victoria.
La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento Que cien azotes en el necio.
Mejor es el lento para la ira que el poderoso, Y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.
El impío huye sin que nadie lo persiga, Pero los justos están confiados como un león.
La mujer virtuosa es corona de su marido, Pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.
La esperanza que se demora enferma el corazón, Pero el deseo cumplido es árbol de vida.
El que cubre una falta busca afecto, Pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos.
Muchos hombres proclaman su propia lealtad, Pero un hombre digno de confianza, ¿quién lo hallará?
Por falta de leña se apaga el fuego, Y donde no hay chismoso, se calma la discusión.
¿Ves a un hombre precipitado en sus palabras? Más esperanza hay para el necio que para él.
Porque a la persona que le agrada, Él le ha dado sabiduría, conocimiento y gozo; pero al pecador le ha dado la tarea de recoger y amontonar para dárselo al que agrada a Dios. Esto también es vanidad y correr tras el viento.
La lengua apacible es árbol de vida, Pero la perversidad en ella quebranta el espíritu.
Instruye al niño en el camino que debe andar, Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.
Hay engaño en el corazón de los que traman el mal, Pero gozo en los consejeros de paz.
¶No te asocies con el hombre iracundo, Ni andes con el hombre violento, No sea que aprendas sus maneras Y tiendas lazo para ti mismo.
¶Hijo mío, si tu corazón es sabio, Mi corazón también se me alegrará; Y se regocijarán mis entrañas Cuando tus labios hablen lo que es recto.
Si el hierro está embotado y él no ha amolado su filo, Entonces tiene que ejercer más fuerza; La sabiduría tiene la ventaja de impartir éxito.
El que encubre sus pecados no prosperará, Pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.
El temor del Señor conduce a la vida, Para poder dormir satisfecho, sin ser tocado por el mal.
Por senda de vida va el que guarda la instrucción, Pero el que abandona la reprensión se extravía.
El hombre prudente ve el mal y se esconde, Los simples siguen adelante y pagan las consecuencias.
El corazón gozoso alegra el rostro, Pero en la tristeza del corazón se quebranta el espíritu.
¶Seis cosas hay que el Señor odia, Y siete son abominación para Él: Ojos soberbios, lengua mentirosa, Manos que derraman sangre inocente, Un corazón que trama planes perversos, Pies que corren rápidamente hacia el mal, Un testigo falso que dice mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos.
Lámpara del Señor es el espíritu del hombre Que escudriña lo más profundo de su ser.
El que guarda su boca, preserva su vida; El que mucho abre sus labios, termina en ruina.
El que evita la vara odia a su hijo, Pero el que lo ama lo disciplina con diligencia.
Delante de la destrucción va el orgullo, Y delante de la caída, la arrogancia de espíritu.
El hombre fiel abundará en bendiciones, Pero el que se apresura a enriquecerse no quedará sin castigo.
La recompensa de la humildad y el temor del Señor Son la riqueza, el honor y la vida.
El que labra su tierra se saciará de pan, Pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.
El alma del perezoso desea mucho, pero nada consigue, Sin embargo, el alma de los diligentes queda satisfecha.
¶¿Has visto un hombre diestro en su trabajo? Estará delante de los reyes; No estará delante de hombres sin importancia.
El que se apiada del pobre presta al Señor, Y Él lo recompensará por su buena obra.
Los hombres malvados no entienden de justicia, Pero los que buscan al Señor lo entienden todo.
El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará y no recibirá respuesta.
¶No niegues el bien a quien se le debe, Cuando esté en tu mano el hacerlo. No digas a tu prójimo: «Ve y vuelve, Y mañana te lo daré», Cuando lo tienes contigo.
Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día. El camino de los impíos es como las tinieblas, No saben en qué tropiezan.
El que ama el placer será pobre; El que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.
¶No envidie tu corazón a los pecadores, Antes vive siempre en el temor del Señor. Porque ciertamente hay un futuro, Y tu esperanza no será cortada.
El peso y las balanzas justas son del Señor; Todas las pesas de la bolsa son obra Suya.
Con sabiduría fundó el Señor la tierra, Con inteligencia estableció los cielos. Porque largura de días y años de vida Y paz te añadirán. Con su conocimiento los abismos fueron divididos Y los cielos destilan rocío.
La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón. No pelees con nadie sin motivo, Si no te ha hecho daño. No envidies al hombre violento, Y no escojas ninguno de sus caminos. Porque el hombre perverso es abominación para el Señor; Pero Él es amigo íntimo de los rectos. La maldición del Señor está sobre la casa del impío, Pero Él bendice la morada del justo. Ciertamente Él se burla de los burladores, Pero da gracia a los afligidos. El sabio heredará honra, Pero los necios hacen resaltar su deshonra. Así hallarás favor y buena estimación Ante los ojos de Dios y de los hombres.
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