A lo largo de nuestra vida pasamos por varias etapas, disfrutamos de temporadas de buena salud y momentos en los que padecemos enfermedades. Cuando somos jóvenes tenemos tiempo, energía y sentimos que podemos hacer todo, pero a veces nos detenemos porque no tenemos suficiente dinero. Cuando ya somos adultos y logramos conseguir un buen trabajo, ganamos dinero, pero casi no tenemos tiempo para disfrutar con nuestra familia y amigos, y los sueños que queríamos cumplir los vemos lejanos. Y luego Cuando ya nos estamos haciendo ancianos y hemos logrado ahorrar un poco de dinero y el tiempo nos sobra, nos damos cuenta de que ya no tenemos las mismas energías. Por eso recuerden que debemos disfrutar de cada momento y cada instante sin desear más allá de lo que no podemos.
Acuérdate, oh Señor, de lo que nos ha sucedido; Mira y ve nuestro oprobio. Nuestra piel quema como un horno, A causa de los ardores del hambre. Violaron a las mujeres en Sión, A las vírgenes en las ciudades de Judá. Los príncipes fueron colgados de sus manos, Los rostros de los ancianos no fueron respetados. Los jóvenes trabajaron en el molino, Y los muchachos cayeron bajo el peso de la leña. Los ancianos se han ido de la puerta de la ciudad, Los jóvenes, de su música. Ha cesado el gozo de nuestro corazón, Se ha convertido en duelo nuestra danza. Ha caído la corona de nuestra cabeza. ¡Ay de nosotros, pues hemos pecado! Por esto está abatido nuestro corazón, Por estas cosas se nublan nuestros ojos, Porque el monte Sión está asolado; Las zorras merodean en él. ¶Pero Tú, oh Señor, reinas para siempre, Tu trono permanece de generación en generación. Nuestra heredad ha pasado a extraños, Nuestras casas a extranjeros. ¿Por qué te olvidas para siempre de nosotros, Y nos abandonas a perpetuidad? Restáuranos a Ti, oh Señor, y seremos restaurados; Renueva nuestros días como antaño, A no ser que nos hayas desechado totalmente, Y estés enojado en gran manera contra nosotros. Hemos quedado huérfanos, sin padre, Nuestras madres, como viudas.
Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra Su amor al extranjero dándole pan y vestido.
Tú lo has visto, porque has contemplado la malicia y el maltrato, para hacer justicia con Tu mano. A Ti se acoge el desvalido; Tú has sido amparo del huérfano.
El Señor protege a los extranjeros, Sostiene al huérfano y a la viuda, Pero frustra el camino a los impíos.
No opriman a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre, ni tramen el mal en sus corazones unos contra otros”.
»No pervertirás la justicia debida al extranjero ni al huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda,
Así dice el Señor: ‘Practiquen el derecho y la justicia, y liberen al despojado de manos de su opresor. Tampoco maltraten ni hagan violencia al extranjero, al huérfano o a la viuda, ni derramen sangre inocente en este lugar.
»Cuando siegues tu cosecha en tu campo y olvides alguna gavilla en el campo, no regresarás a recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda, para que el Señor tu Dios te bendiga en toda obra de tus manos.
-»Aprendan a hacer el bien, Busquen la justicia, Reprendan al opresor, Defiendan al huérfano, Aboguen por la viuda.
Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él?
La religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.
Aplastan a Tu pueblo, Señor, Y afligen a Tu heredad. Matan a la viuda y al extranjero, Y asesinan a los huérfanos.
Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos, cojos, ciegos, y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos».
Tus gobernantes son rebeldes Y compañeros de ladrones; Cada uno ama el soborno Y corre tras las dádivas. No defienden al huérfano, Ni llega a ellos la causa de la viuda.
-”Han engordado y se han puesto lustrosos. También sobrepasan en obras de maldad; No defienden la causa, La causa del huérfano, para que prospere, Ni defienden los derechos del pobre.
En ti despreciaron al padre y a la madre, en medio de ti trataron con violencia al extranjero, y en ti oprimieron al huérfano y a la viuda.
Dios prepara un hogar para los solitarios; Conduce a los cautivos a prosperidad; Solo los rebeldes habitan en una tierra seca.
“Maldito el que pervierta el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda”. Y todo el pueblo dirá: “Amén”.
¶»No temas, pues no serás avergonzada, Ni te sientas humillada, pues no serás agraviada; Sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, Y del oprobio de tu viudez no te acordarás más.
¶No muevas el lindero antiguo, Ni entres en la heredad de los huérfanos, Porque su Redentor es fuerte; Él defenderá su causa contra ti.
Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.
Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!».
a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.
Porque el Señor ama la justicia, Y no abandona a Sus santos; Ellos son preservados para siempre, Pero la descendencia de los impíos será exterminada.
Abre tu boca por los mudos, Por los derechos de todos los desdichados. Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende los derechos del afligido y del necesitado.
Que hace justicia a los oprimidos, Y da pan a los hambrientos. El Señor pone en libertad a los cautivos. ¶El Señor abre los ojos a los ciegos, El Señor levanta a los caídos, El Señor ama a los justos. El Señor protege a los extranjeros, Sostiene al huérfano y a la viuda, Pero frustra el camino a los impíos.
Para privar de justicia a los necesitados, Para robar de sus derechos a los pobres de Mi pueblo, Para hacer de las viudas su botín, Y despojar a los huérfanos!
Y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, también el extranjero, el huérfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comerán y se saciarán, para que el Señor tu Dios te bendiga en toda obra que tu mano haga.
Permanezca el amor fraternal. Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que sirven en el tabernáculo. Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante Su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Así pues, salgamos a Su encuentro fuera del campamento, llevando Su oprobio. Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir. Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan Su nombre. Y no se olviden ustedes de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios. Obedezcan a sus pastores y sujétense a ellos, porque ellos velan por sus almas, como quienes han de dar cuenta. Permítanles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para ustedes. Oren por nosotros, pues confiamos en que tenemos una buena conciencia, deseando conducirnos honradamente en todo. Es más, les exhorto a hacer esto, a fin de que yo les sea restituido muy pronto. No se olviden de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
Pues el necesitado no será olvidado para siempre, Ni la esperanza de los afligidos perecerá eternamente.
Oh Señor, Tú has oído el deseo de los humildes; Tú fortalecerás su corazón e inclinarás Tu oído Para hacer justicia al huérfano y al afligido; Para que no vuelva a causar terror el hombre que es de la tierra.
-»Pero quedarán en él rebuscos como cuando se varea el olivo: Dos o tres aceitunas en la rama más alta, Cuatro o cinco en las ramas de un árbol fructífero», Declara el Señor, Dios de Israel.
Entonces yo me volví y observé todas las opresiones que se cometen bajo el sol: Y vi las lágrimas de los oprimidos, Y no tenían quien los consolara; En mano de sus opresores estaba el poder, Y no tenían quien los consolara.
Los que temen al Señor, alábenlo; Descendencia toda de Jacob, glorifíquenlo, Témanlo, descendencia toda de Israel.
Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en el Señor su Dios, Que hizo los cielos y la tierra, El mar y todo lo que en ellos hay; Que guarda la verdad para siempre; Que hace justicia a los oprimidos, Y da pan a los hambrientos. El Señor pone en libertad a los cautivos.
El Rey les responderá: “En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron”.
-»¿No es este el ayuno que Yo escogí: Desatar las ligaduras de impiedad, Soltar las coyundas del yugo, Dejar ir libres a los oprimidos, Y romper todo yugo? -»¿No es para que compartas tu pan con el hambriento, Y recibas en casa a los pobres sin hogar; Para que cuando veas al desnudo lo cubras, Y no te escondas de tu semejante?
Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende los derechos del afligido y del necesitado.
Charlan, hablan con arrogancia; Todos los que hacen iniquidad se vanaglorían. Aplastan a Tu pueblo, Señor, Y afligen a Tu heredad. Matan a la viuda y al extranjero, Y asesinan a los huérfanos.
-”No temas, porque Yo estoy contigo; No te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia”.
El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, Pero el que se apiada del necesitado lo honra.
de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.
Oye, oh Dios, mi clamor; Atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, cuando mi corazón desmaya. Condúceme a la roca que es más alta que yo. Porque Tú has sido refugio para mí, Torre fuerte frente al enemigo.
En cuanto a mí, en justicia contemplaré Tu rostro; Al despertar, me saciaré cuando contemple Tu semblante.
Entonces ella fue y se sentó enfrente, como a un tiro de arco de distancia, porque dijo: «Que no vea yo morir al niño». Y se sentó enfrente y alzó su voz y lloró. Dios oyó la voz del muchacho que lloraba; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: «¿Qué tienes, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.
Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, Y salva a los abatidos de espíritu.
no oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa,
Porque el que pide cuentas de la sangre derramada, se acuerda de ellos; No olvida el clamor de los afligidos.
Y cualquiera que comodiscípulo dé a beber aunque solo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, en verdad les digo que no perderá su recompensa».
¶Porque Él estableció un testimonio en Jacob, Y puso una ley en Israel, La cual ordenó a nuestros padres Que enseñaran a sus hijos, Preparó senda para Su ira; No libró sus almas de la muerte, Sino que entregó sus vidas a la plaga, E hirió a todos los primogénitos en Egipto, Las primicias de su virilidad en las tiendas de Cam. Pero a Su pueblo lo sacó como a ovejas, Como a rebaño los condujo en el desierto; Los guió con seguridad, de modo que no temieron, Pero el mar se tragó a sus enemigos. ¶Los trajo, pues, a Su tierra santa, A esta tierra montañosa que Su diestra había adquirido. Y expulsó a las naciones de delante de ellos; Las repartió con medida por herencia, E hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel. Sin embargo, ellos pusieron a prueba y provocaron al Dios Altísimo, Y no guardaron Sus testimonios, Sino que se volvieron atrás y fueron desleales como sus padres; Se desviaron como arco engañoso. Lo provocaron con sus lugares altos, Y despertaron Sus celos con sus imágenes talladas. Al oírlo Dios, se indignó, Y aborreció a Israel en gran manera. Para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer, Y estos se levantaran y lo contaran a sus hijos,
-»Yo, el Señor, soy tu Dios, Que te saqué de la tierra de Egipto; Abre bien tu boca y la llenaré.
»No pervertirás la justicia debida al extranjero ni al huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda, sino que recordarás que fuiste esclavo en Egipto y que el Señor tu Dios te rescató de allí; por tanto, yo te mando que hagas esto.
El Señor es mi pastor, Nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; Junto a aguas de reposo me conduce. Él restaura mi alma; Me guía por senderos de justicia Por amor de Su nombre.
Honra a las viudas que en verdad son viudas. Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan estos primero a mostrar piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es agradable delante de Dios.
Acuérdate, oh Señor, de Tu compasión y de Tus misericordias, Que son eternas. No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones; Acuérdate de mí conforme a Tu misericordia, Por Tu bondad, oh Señor.
Porque así dice el Señor Dios: «Yo mismo buscaré Mis ovejas y velaré por ellas. Como un pastor vela por su rebaño el día que está en medio de sus ovejas dispersas, así Yo velaré por Mis ovejas y las libraré de todos los lugares adonde fueron dispersadas un día nublado y sombrío.
El que se apiada del pobre presta al Señor, Y Él lo recompensará por su buena obra.
Me he descarriado como oveja perdida; busca a Tu siervo, Porque no me olvido de Tus mandamientos.
«Este es Mi Siervo, a quien he escogido; Mi Amado en quien se agrada Mi Alma; Sobre Él pondré Mi Espíritu, Y a las naciones proclamará justicia.
Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia.
pues Macedonia y Acaya han tenido a bien hacer una colecta para los pobres de entre los santos que están en Jerusalén. Sí, tuvieron a bien hacerlo, y a la verdad que están en deuda con ellos. Porque si los gentiles han participado de sus bienes espirituales, también están obligados a servir a los santos en los bienes materiales.
Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.
Y si te ofreces a ayudar al hambriento, Y sacias el deseo del afligido, Entonces surgirá tu luz en las tinieblas, Y tu oscuridad será como el mediodía.
»Cuídense de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendrán recompensa de su Padre que está en los cielos.
Los de Tu pueblo se establecieron en ella; En Tu bondad, oh Dios, proveíste para el pobre. ¶El Señor da la palabra; Las mujeres que anuncian las buenas nuevas son gran multitud:
Si alguien dice: «Yo amo a Dios», pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto.
¶Porque él librará al necesitado cuando clame, También al afligido y al que no tiene quien lo auxilie. Tendrá compasión del pobre y del necesitado, Y la vida de los necesitados salvará. Rescatará su vida de la opresión y de la violencia, Y su sangre será preciosa ante sus ojos.
El justo se preocupa por la causa de los pobres, Pero el impío no entiende tal preocupación.
Si ves la opresión del pobre y la negación del derecho y de la justicia en la provincia, no te sorprendas del hecho, porque un oficial vigila sobre otro oficial, y hay oficiales superiores sobre ellos.
Para que yo vea la prosperidad de Tus escogidos, Para que me regocije en la alegría de Tu nación, Para que me gloríe con Tu heredad.
-»Porque tu esposo es tu Hacedor, El Señor de los ejércitos es Su nombre; Y tu Redentor es el Santo de Israel, Que se llama Dios de toda la tierra.
¶Porque Tú formaste mis entrañas; Me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien.
Sean afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, dándose preferencia unos a otros.
¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, Sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ella se olvidara, Yo no te olvidaré.
¶No robes al pobre, porque es pobre, Ni aplastes al afligido en la puerta; Porque el Señor defenderá su causa Y quitará la vida de los que los despojan.
Así, no es la voluntad delPadreque está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos.
Aun el gorrión ha hallado casa, Y la golondrina nido para sí donde poner sus polluelos: ¡Tus altares, oh Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío!
¶Clemente y justo es el Señor; Sí, compasivo es nuestro Dios. El Señor guarda a los sencillos; Estaba yo postrado y me salvó.
¶Aunque yo ande en medio de la angustia, Tú me vivificarás; Extenderás Tu mano contra la ira de mis enemigos, Y Tu diestra me salvará.
El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?
Oye, oh Dios, mi clamor; Atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, cuando mi corazón desmaya. Condúceme a la roca que es más alta que yo.
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