¶Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura del Señor Y para meditar en Su templo.
-»¿Quién como Tú entre los dioses, oh Señor? ¿Quién como Tú, majestuoso en santidad, Temible en las alabanzas, haciendo maravillas?
Bendice, alma mía, al Señor. Señor, Dios mío, cuán grande eres; Te has vestido de esplendor y de majestad,
Y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; Sí, la obra de nuestras manos confirma.
¡Oh Señor, Señor nuestro, Cuán glorioso es Tu nombre en toda la tierra, Que has desplegado Tu gloria sobre los cielos! Por boca de los infantes y de los niños de pecho has establecido Tu fortaleza, Por causa de Tus adversarios, Para hacer cesar al enemigo y al vengativo.
Tributen al Señor la gloria debida a Su nombre; Adoren al Señor en la majestad de la santidad.
¡Aleluya! Alaben al Señor desde los cielos; Alábenlo en las alturas. Las fieras y todo el ganado; Reptiles y aves que vuelan; Reyes de la tierra y todos los pueblos; Príncipes y todos los jueces de la tierra; Jóvenes y también vírgenes; Los ancianos junto con los niños. ¶Alaben ellos el nombre del Señor, Porque solo Su nombre es exaltado; Su gloria es sobre tierra y cielos. Él ha exaltado el poder de Su pueblo, Alabanza para todos Sus santos, Para los israelitas, pueblo a Él cercano. ¡Aleluya! Alábenlo, todos Sus ángeles; Alábenlo, todos Sus ejércitos. Alábenlo, sol y luna; Alábenlo, todas las estrellas luminosas. Alábenlo, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos. Alaben ellos el nombre del Señor, Pues Él ordenó y fueron creados;
¶¡Cuán numerosas son Tus obras, oh Señor! Con sabiduría las has hecho todas; Llena está la tierra de Tus posesiones. He allí el mar, grande y anchuroso, En el cual se mueve un sinnúmero De animales tanto pequeños como grandes.
¶¿Quién midió las aguas en el hueco de Su mano, Y con Su palmo tomó la medida de los cielos, O con un tercio de medida calculó el polvo de la tierra? ¿Quién pesó los montes con la báscula, Y las colinas con la balanza?
Grande es el Señor, y digno de ser alabado en gran manera, Y Su grandeza es inescrutable.
Porque desde la creación del mundo, Sus atributos invisibles, Su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que ellos no tienen excusa.
Alegría pusiste en mi corazón, Mayor que la de ellos cuando abundan su grano y su vino nuevo.
Para conceder que a los que lloran en Sión Se les dé diadema en vez de ceniza, Aceite de alegría en vez de luto, Manto de alabanza en vez de espíritu abatido; Para que sean llamados robles de justicia, Plantío del Señor, para que Él sea glorificado.
-»Yo soy el Señor, ese es Mi nombre; Mi gloria a otro no daré, Ni Mi alabanza a imágenes talladas.
El Señor reina, vestido está de majestad; El Señor se ha vestido y ceñido de poder; Ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible.
Porque sol y escudo es el Señor Dios; Gracia y gloria da el Señor; Nada bueno niega a los que andan en integridad.
¶Tu misericordia, oh Señor, se extiende hasta los cielos, Tu fidelidad, hasta el firmamento.
Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.
Muchas son, Señor, Dios mío, las maravillas que Tú has hecho, Y muchos Tus designios para con nosotros; Nadie hay que se compare contigo; Si los anunciara, y hablara de ellos, No podrían ser enumerados.
Creció delante de Él como renuevo tierno, Como raíz de tierra seca. No tiene aspecto hermoso ni majestad Para que lo miremos, Ni apariencia para que lo deseemos.
Para dar a conocer a los hijos de los hombres Tus hechos poderosos Y la gloria de la majestad de Tu reino.
Has rechazado a todos los que se desvían de Tus estatutos, Porque su engaño es en vano.
Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien.
¶Cuando veo Tus cielos, obra de Tus dedos, La luna y las estrellas que Tú has establecido, Digo: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, Y el hijo del hombre para que lo cuides?
-»Porque con alegría saldrán, Y con paz serán conducidos. Los montes y las colinas prorrumpirán en gritos de júbilo delante de ustedes, Y todos los árboles del campo aplaudirán.
¶La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma; El testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al sencillo. Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el corazón; El mandamiento del Señor es puro, que alumbra los ojos. El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre; Los juicios del Señor son verdaderos, todos ellos justos;
Anhela mi alma, y aun desea con ansias los atrios del Señor; Mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo.
Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; Tuyo es el dominio, oh Señor, y te exaltas como soberano sobre todo. De Ti proceden la riqueza y el honor; Tú reinas sobre todo y en Tu mano están el poder y la fortaleza, y en Tu mano está engrandecer y fortalecer a todos.
Todas las naciones que Tú has hecho vendrán y adorarán delante de Ti, Señor, Y glorificarán Tu nombre.
¶Por tanto, el Señor desea tener piedad de ustedes, Y por eso se levantará para tener compasión de ustedes. Porque el Señor es un Dios de justicia; ¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él esperan!
Y por la ropa, ¿por qué se preocupan? Observen cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan. Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos.
Por eso los que moran en los confines de la tierra temen Tus obras, Tú haces cantar de júbilo a la aurora y al ocaso.
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor?
¶¡Cuán grande es Tu bondad, Que has reservado para los que te temen, Que has manifestado para los que en Ti se refugian, Delante de los hijos de los hombres!
Él es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, el Hijo se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
Guardo Tus preceptos y Tus testimonios, Porque todos mis caminos están delante de Ti.
Me darás a conocer la senda de la vida; En Tu presencia hay plenitud de gozo; En Tu diestra hay deleites para siempre.
Los pobres comerán y se saciarán; Los que buscan al Señor, lo alabarán. ¡Viva para siempre el corazón de ustedes!
¶En gran manera me gozaré en el Señor, Mi alma se regocijará en mi Dios. Porque Él me ha vestido de ropas de salvación, Me ha envuelto en manto de justicia Como el novio se engalana con una corona, Como la novia se adorna con sus joyas.
Sea su nombre para siempre; Que su nombre se engrandezca mientras dure el sol, Y sean benditos por él los hombres; Llámenlo bienaventurado todas las naciones.
¶Clemente y compasivo es el Señor, Lento para la ira y grande en misericordia. El Señor es bueno para con todos, Y su compasión, sobre todas Sus obras.
El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, Porque me ha ungido el Señor Para traer buenas nuevas a los afligidos. Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, Para proclamar libertad a los cautivos Y liberación a los prisioneros;
¶Alaben ellos el nombre del Señor, Porque solo Su nombre es exaltado; Su gloria es sobre tierra y cielos.
¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos!
Tus ojos vieron mi embrión, Y en Tu libro se escribieron todos Los días que me fueron dados, Cuando no existía ni uno solo de ellos.
¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángeles, Y lo coronas de gloria y majestad!
Y él los pastoreó según la integridad de su corazón, Y los guió con la destreza de sus manos.
Mas ahora, así dice el Señor tu Creador, oh Jacob, Y el que te formó, oh Israel: «No temas, porque Yo te he redimido, Te he llamado por tu nombre; Mío eres tú.
Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, En verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas.
¶Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, Las moradas santas del Altísimo. Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba.
Deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, Más dulces que la miel y que el destilar del panal.
Las cuerdas me cayeron en lugares agradables; En verdad es hermosa la herencia que me ha tocado.
Oh Dios, Tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela Cual tierra seca y árida donde no hay agua.
para que ustedes seanhijos de su Padre que está en los cielos; porque Él hace salir Su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.
Oh Señor, Tú me has escudriñado y conocido. Aun allí me guiará Tu mano, Y me tomará Tu diestra. Si digo: «Ciertamente las tinieblas me envolverán, Y la luz a mi alrededor será noche»; Ni aun las tinieblas son oscuras para Ti, Y la noche brilla como el día. Las tinieblas y la luz son iguales para Ti. ¶Porque Tú formaste mis entrañas; Me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien. No estaba oculto de Ti mi cuerpo, Cuando en secreto fui formado, Y entretejido en las profundidades de la tierra. Tus ojos vieron mi embrión, Y en Tu libro se escribieron todos Los días que me fueron dados, Cuando no existía ni uno solo de ellos. ¶¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, Tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si los contara, serían más que la arena; Al despertar aún estoy contigo. ¡Oh Dios, si Tú hicieras morir al impío! Por tanto, apártense de mí, hombres sanguinarios. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; Desde lejos comprendes mis pensamientos.
La voz del Señor hace parir a las ciervas Y deja los bosques desnudos, Y en Su templo todo dice: «¡Gloria!».
Para conceder que a los que lloran en Sión Se les dé diadema en vez de ceniza, Aceite de alegría en vez de luto, Manto de alabanza en vez de espíritu abatido; Para que sean llamados robles de justicia, Plantío del Señor, para que Él sea glorificado. ¶Entonces reedificarán las ruinas antiguas, Levantarán los lugares devastados de antaño, Y restaurarán las ciudades arruinadas, Los lugares devastados de muchas generaciones.
Encomienda al Señor tu camino, Confía en Él, que Él actuará; Hará resplandecer tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía.
Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.
Levantaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene del Señor, Que hizo los cielos y la tierra.
¶El Señor te bendiga desde Sión, Veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida,
Tú has cambiado mi lamento en danza; Has desatado mi ropa de luto y me has ceñido de alegría; Para que mi alma te cante alabanzas y no esté callada. Oh Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.
Pero Tú, Señor, eres un Dios compasivo y lleno de piedad, Lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad.
-»Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, Pero Mi misericordia no se apartará de ti, Y el pacto de Mi paz no será quebrantado», Dice el Señor, que tiene compasión de ti.
Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti, Oh Señor, roca mía y Redentor mío.
Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, Y haga resplandecer Su rostro sobre nosotros, (Selah) Para que sea conocido en la tierra Tu camino, Entre todas las naciones Tu salvación.
¶¡Qué hermosos son sobre los montes Los pies del que trae buenas nuevas, Del que anuncia la paz, Del que trae las buenas nuevas de gozo, Del que anuncia la salvación, Y dice a Sión: «Tu Dios reina»!
¶¡Cuán bienaventurado es el hombre cuyo poder está en Ti, En cuyo corazón están los caminos a Sión!
Oh Israel, espera en el Señor, Porque en el Señor hay misericordia, Y en Él hay abundante redención;
Bendito sea Su glorioso nombre para siempre, Sea llena de Su gloria toda la tierra. Amén y amén.
Un poco más y no existirá el impío; Buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí.
-»Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, Y no vuelven allá sino que riegan la tierra, Haciéndola producir y germinar, Dando semilla al sembrador y pan al que come, Así será Mi palabra que sale de Mi boca, No volverá a Mí vacía Sin haber realizado lo que deseo, Y logrado el propósito para el cual la envié.
¶Las misericordias del Señor recordaré, las alabanzas del Señor, Conforme a todo lo que nos ha otorgado el Señor, Por Su gran bondad hacia la casa de Israel, Que les ha otorgado conforme a Su compasión Y conforme a la multitud de Sus misericordias.
¶Tu misericordia, oh Señor, se extiende hasta los cielos, Tu fidelidad, hasta el firmamento. Tu justicia es como los montes de Dios; Tus juicios son como profundo abismo. Tú preservas, oh Señor, al hombre y al animal.
Como pastor apacentará Su rebaño, En Su brazo recogerá los corderos, Y en Su seno los llevará; Guiará con cuidado a las recién paridas.
Porque sol y escudo es el Señor Dios; Gracia y gloria da el Señor; Nada bueno niega a los que andan en integridad. Oh Señor de los ejércitos, ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Ti confía!
¶Aunque yo ande en medio de la angustia, Tú me vivificarás; Extenderás Tu mano contra la ira de mis enemigos, Y Tu diestra me salvará.
La gloria de Tu reino dirán, Y hablarán de Tu poder, Para dar a conocer a los hijos de los hombres Tus hechos poderosos Y la gloria de la majestad de Tu reino.
Oh Señor, Tú eres mi Dios; Te ensalzaré, daré alabanzas a Tu nombre, Porque has hecho maravillas, Designios concebidos desde tiempos antiguos con toda fidelidad.
Cuenta el número de las estrellas, Y a todas ellas les pone nombre. Grande es nuestro Señor, y muy poderoso; Su entendimiento es infinito.
-»Ya que eres precioso a Mis ojos, Digno de honra, y Yo te amo, Entregaré a otros hombres en lugar tuyo, Y a otros pueblos por tu vida.
Te exaltaré mi Dios, oh Rey, Y bendeciré Tu nombre eternamente y para siempre. Señor, Tus obras todas te darán gracias, Y Tus santos te bendecirán. La gloria de Tu reino dirán, Y hablarán de Tu poder, Para dar a conocer a los hijos de los hombres Tus hechos poderosos Y la gloria de la majestad de Tu reino. Tu reino es reino por todos los siglos, Y Tu dominio permanece por todas las generaciones. ¶El Señor sostiene a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos. A Ti miran los ojos de todos, Y a su tiempo Tú les das su alimento. Abres Tu mano, Y sacias el deseo de todo ser viviente. ¶Justo es el Señor en todos Sus caminos, Y bondadoso en todos Sus hechos. El Señor está cerca de todos los que lo invocan, De todos los que lo invocan en verdad. Cumplirá el deseo de los que le temen, También escuchará su clamor y los salvará. Todos los días te bendeciré, Y alabaré Tu nombre eternamente y para siempre.
Canten al Señor un cántico nuevo; Canten al Señor, toda la tierra. Digan entre las naciones: «El Señor reina; Ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible; Él juzgará a los pueblos con equidad». ¶Alégrense los cielos y regocíjese la tierra; Ruja el mar y cuanto contiene; Gócese el campo y todo lo que en él hay. Entonces todos los árboles del bosque cantarán con gozo Delante del Señor, porque Él viene; Porque Él viene a juzgar la tierra: Juzgará al mundo con justicia Y a los pueblos con Su fidelidad. Canten al Señor, bendigan Su nombre; Proclamen de día en día las buenas nuevas de Su salvación.
Luz resplandece en las tinieblas para el que es recto; Él es clemente, compasivo y justo.
¶Vengan y vean las obras de Dios, Admirable en Sus hechos a favor de los hijos de los hombres.
-»Todos tus hijos serán enseñados por el Señor, Y grande será el bienestar de tus hijos.
Oh Señor, de mañana oirás mi voz; De mañana presentaré mi oración a Ti, Y con ansias esperaré.
«Señor, hazme saber mi fin, Y cuál es la medida de mis días, Para que yo sepa cuán efímero soy.
¡Aleluya! Alaben al Señor desde los cielos; Alábenlo en las alturas. Las fieras y todo el ganado; Reptiles y aves que vuelan; Reyes de la tierra y todos los pueblos; Príncipes y todos los jueces de la tierra; Jóvenes y también vírgenes; Los ancianos junto con los niños. ¶Alaben ellos el nombre del Señor, Porque solo Su nombre es exaltado; Su gloria es sobre tierra y cielos. Él ha exaltado el poder de Su pueblo, Alabanza para todos Sus santos, Para los israelitas, pueblo a Él cercano. ¡Aleluya! Alábenlo, todos Sus ángeles; Alábenlo, todos Sus ejércitos.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa del Señor moraré por largos días.
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