Isaías 42 - Biblia Serafín de Ausejo 19751 Mirad a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien se complace mi alma. Puse mi espíritu sobre él; dictará equidad a las naciones. 2 No gritará ni clamará, no hará oír en la calle su voz. 3 La caña quebrada no la romperá, la mecha mortecina no la apagará; de verdad dictará la equidad. 4 No flaqueará ni desmayará, hasta que imponga en la tierra equidad; las islas esperan su enseñanza. 5 Así dice el Señor Yahveh, que creó el cielo y lo extendió, que dilató la tierra y cuanto en ella brota, que da respiro al pueblo que la habita, y aliento a los que andan por ella: 6 Yo, Yahveh, te llamé en justicia, te tomo de la mano, te formo y te destino para alianza del pueblo, para luz de las naciones, 7 para abrir los ojos a los ciegos, para sacar del calabozo al prisionero, de la cárcel a los que moran en oscuridad. 8 Yo, Yahveh, éste es mi nombre: mi gloria a otro no cedo, ni mi honor a los ídolos. 9 Las cosas pasadas, mirad: se cumplieron. Las cosas futuras yo las anuncio; antes que despunten os las declaro. 10 Cantad a Yahveh un cántico nuevo, su alabanza desde el confín de la tierra. Brame el mar y cuanto contiene, las islas y sus habitantes. 11 Clame el desierto y sus ciudades, los aduares donde habita Quedar. Jubilen los habitantes de Sela, de la cumbre de los montes aclamen. 12 Rindan gloria a Yahveh y su alabanza en las islas anuncien. 13 Yahveh como héroe avanza, como un guerrero excita su ardor; vocea, sí, vocifera, contra sus enemigos es un campeón. 14 Estaba callado desde hace tiempo; guardaba silencio, me contenía. Como parturienta suspiro, resuello y resoplo a la vez. 15 Desecaré montañas y colinas y agostaré todo su verdor; haré de los ríos, islotes y agotaré los pantanos. 16 Guiaré a los ciegos por camino que ignoran, por senderos desconocidos los encaminaré. Cambiaré ante ellos la oscuridad en luz, y lo escabroso en llanura. Éstas son las cosas que haré y no las abandonaré. 17 Se volverán atrás, se confundirán de vergüenza los que confían en ídolos y dicen a las estatuas: '¡Sois nuestros dioses!'. 18 ¡Sordos, escuchad! ¡Ciegos, mirad y ved! 19 ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, sino el mensajero que envío? ¿Quién es ciego como el rescatado, y sordo como el siervo de Yahveh? 20 Has visto muchas cosas y no atiendes, tienes abiertos los oídos y no escuchas. 21 Yahveh quería, por amor de su justicia, hacer grande y gloriosa la ley. 22 Pero éste es un pueblo robado y saqueado, apresados en trampas todos ellos, en cárceles están encerrados. Son un botín que nadie salva, un saqueo del que nadie dice: '¡Devuelve!'. 23 ¿Quién de vosotros oye esto, atiende y escucha para el futuro? 24 ¿Quién entregó a Jacob al saqueo, y a Israel a los ladrones? ¿No fue Yahveh contra quien pecamos? Pues no quisieron ir por sus caminos ni prestaron atención a su ley. 25 Y volcó sobre él su ardiente ira y la violencia de la guerra, que lo abrasó por todas partes, y no lo supo, le quemaba, y no le dio importancia. |
Copyright © Serafín de Ausejo 1975.