Apocalipsis 7 - Nueva Biblia Española (1975)1 Después de esto vi cuatro ángeles, plantado cada uno en un ángulo de la tierra; retenían a los cuatro vientos de la tierra para que ningún viento soplara sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre los árboles. 2 Vi después otro ángel que subía del Oriente llevando el sello de Dios vivo. Con un grito potente dijo a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar: 3 'No dañen a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente con el sello a los siervos de nuestro Dios'. 4 Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel: 5 de la tribu de Judá, doce mil marcados; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil; 6 de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manases, doce mil; 7 de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil; 8 de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil; de la tribu de Benjamín, doce mil marcados. 9 Después de esto apareció en la visión una multitud innumerable de toda nación y raza, pueblo y lengua; estaban de pie ante el trono y ante el Cordero, vestidos de blanco y con palmas en la mano; 10 aclamaban a gritos: ¡La victoria pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero! 11 Todos los ángeles que estaban de pie rodeando el trono, los ancianos y los cuatro vivientes, cayeron rostro en tierra ante el trono y rindieron homenaje a Dios, 12 diciendo: Amén. ¡La alabanza, la gloria, la sabiduría, las gracias, el honor, la potencia y la fuerza se deben a nuestro Dios por los siglos de los siglos! Amén. 13 Se dirigió a mí uno de los ancianos y me preguntó: 'Esos vestidos de blanco ¿quiénes son y de dónde vienen?'. 14 Yo le respondí: 'Señor mío, tú lo sabrás'. El me contestó: 'Esos son los que han salido de la gran persecución; han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero, 15 por eso están ante el trono de Dios, sirviéndole noche y día en su santuario; el que está sentado en el trono habitará con ellos; 16 no pasarán más hambre ni más sed, ni el sol ni el calor sofocante pesarán sobre ellos', 17 pues el Cordero que está ante el trono será su pastor y los conducirá a fuentes de agua viva: y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos' |
Luis Alonso Schökel y Juan Mateos, 1975 ©, Editada por Ediciones Cristiandad.