Pondrá el incienso sobre el fuego en presencia de YHVH para que el humo del incienso cubra el propiciatorio que está sobre el Testimonio, para que no muera.
Lucas 1:11 - La Biblia Textual 3a Edicion Entonces, desde la derecha del altar del incienso, se le apareció de pie un ángel del Señor. Higit pang mga bersyonBiblia Reina Valera 1960 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Biblia Nueva Traducción Viviente Y mientras Zacarías estaba en el santuario, se le apareció un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Biblia Católica (Latinoamericana) En esto se le apareció un ángel del Señor, de pie, al lado derecho del altar del incienso. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Entonces se le apareció un ángel del Señor, puesto en pie, a la derecha del altar del incienso. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Biblia Traducción en Lenguaje Actual De pronto, un ángel de Dios se le apareció a Zacarías al lado derecho del altar. |
Pondrá el incienso sobre el fuego en presencia de YHVH para que el humo del incienso cubra el propiciatorio que está sobre el Testimonio, para que no muera.
Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel,° que asisto en la presencia de Dios, y he sido enviado para hablar contigo y anunciarte estas buenas nuevas.
Y entrando° en donde ella estaba, dijo: ¡Te saludo,° muy favorecida! ¡El Señor está contigo!°
Pero el ángel les dijo: ¡No temáis! pues he aquí os doy buenas nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
Y° un ángel del Señor se presentó ante ellos, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor.°
Pero un ángel del Señor abrió de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo:
¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que van a heredar salvación?
El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre° los cuatro cuernos del altar de oro° delante de Dios,
Pero el ángel de YHVH se apareció a aquella mujer y le dijo: He aquí que eres estéril y no has tenido descendencia, pero concebirás y darás a luz un hijo.
Y Ha-’Elohim escuchó la voz de Manoa, y el ángel de Dios vino otra vez a la mujer, estando ella sentada en el campo, pero Manoa, su marido, no estaba con ella.